Episode Transcript
[00:00:02] Bienvenidos a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Comenzamos.
[00:00:11] Muy buenas noches a todos.
[00:00:14] Desde que Samuel me dijo el tema, no he dejado de pensar en el Hijo del Hombre y la visión que Juan tiene en el Apocalipsis.
[00:00:30] No solamente que no he dejado de pensar en esto porque hay un sinnúmero de cosas. Inalcanzable, inalcanzable.
[00:00:39] Pero más allá de esto, vengo a hablar con mucho temor, con mucho miedo, vengo a hablar.
[00:00:48] Samuel hablaba recién de Jeremías, aquella vara de almendro.
[00:00:55] Ustedes saben que la onomatopeya de vara de almendro en hebreo es muy similar a decir en hebreo el día se acerca.
[00:01:08] Es muy similar.
[00:01:10] El Señor estaba mostrándole, pero me acordé inmediatamente de Moisés y allí en el capítulo 33, después si quieren los leen tranquilos en sus casas, van a encontrar un diálogo entre Moisés y el Señor.
[00:01:26] Y ahora sí, bien, gracias.
[00:01:32] Moisés allí dialoga con Dios y en ese diálogo le declara al Señ señor, yo no voy a ir a ningún lado si vos no vas conmigo.
[00:01:48] ¿Y el Señor le sí, yo voy a ir con vos y te voy a dar qué cosa? A ver, ¿Se acuerdan qué le va a dar el Señor?
[00:01:56] Descanso.
[00:01:58] Yo iré contigo y te daré descanso. Pero Moisés está ahí, Moisés le pide más todavía, Le señor, déjame ver tu gloria.
[00:02:10] Y qué atrevido. Déjame ver tu gloria. Y el Señor le nadie verá mi gloria y vivirá.
[00:02:20] Así que cuando yo leía esta porción de la palabra del Apocalipsis, realmente me quedaba anonadado de ver una gloria acá, que nosotros la estamos leyendo, la estamos de alguna manera interpretando, pero que en realidad es inalcanzable para los días que estamos viviendo hoy, para entender la profundidad de la gloria de Cristo en este tiempo, porque aún estamos dentro de este frasco, aún estamos dentro de esta carne, aún estamos sujetos a muchas cosas, aún quizás se abalanza sobre nosotros el temor, el miedo de estar delante de una persona tan grande, tan grande.
[00:03:11] Y allí lo tenemos a Juan, Juan, el que escribió el Evangelio, el que escribió las tres cartas y el que ahora parece ser que el tono de la escritura en cierta forma ha cambiado.
[00:03:29] Él está en una isla, en una isla del Mediterráneo muy pequeña que se llamaba Patmos, y allí Dios le da una visión poderosa una visión poderosa. Vamos a leer la palabra de Dios y vamos a desmenuzar un poquito esto. Apocalipsis, capítulo 1, versículo 13.
[00:03:55] Dice así la palabra de Dios.
[00:03:59] Apocalipsis 1.13. Yo la voy a leer en esta versión Reina Valera.
[00:04:06] Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
[00:04:21] Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve sus ojos como llamas de fuego, y sus pies semejante al bronce bruñido, refulgente como en un horno. Y su voz como estruendo de muchas aguas.
[00:04:44] Tenía en su diestra siete estrellas y de su boca salía una espada aguda de dos filos.
[00:04:53] Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
[00:04:59] Cuando le vi, caí como muerto a sus pies.
[00:05:06] Hasta ahí nomás la lectura de la palabra de Dios. Una poderosa lectura.
[00:05:12] Quiera el Señor bendecir su palabra en cada uno de nuestros corazones. Amén. Así sea. Así sea.
[00:05:20] Saben, estaba leyendo un libro de John Stott.
[00:05:29] Este libro dice que el evangelio en el mundo tiene tres etapas fundamentales.
[00:05:40] Una es la etapa de la muerte del Señor Jesucristo, por la cual estamos aquí.
[00:05:46] La otra etapa es la etapa de la resurrección y la venida del Espíritu Santo, que es la etapa que estamos viviendo nosotros ahora. Y hay una etapa más, que es la etapa de la glorificación del Hijo de Dios total sobre todas las cosas.
[00:06:05] Como Él es así, cabeza de la iglesia, va a dominar absolutamente todo. Y no va a haber absolutamente nada que se le ponga delante al Hijo del Hombre, al Hijo de Dios, al Señor Jesucristo.
[00:06:21] Y Pablo habla de estos tiempos también cuando dice que el Señor Jesucristo ha sido hecho para nosotros justificación, santificación y redención.
[00:06:31] Nadie, nadie más grande que Él. No hay figura más poderosa en la Biblia que nos muestre al Señor Jesucristo tal como Él es. Que esto que está viendo Juan aquí en este pasaje que acabamos de leer, el Hijo del Hombre.
[00:06:51] Ahora, ¿Cómo ve Juan?
[00:06:57] ¿Cómo se da vuelta y ve que en medio de los 7 candeleros de oro hay uno semejante, dice, al hijo del hombre?
[00:07:06] ¿Cuál es el concepto que tiene en la cabeza Juan para decir esto?
[00:07:13] Bueno, Juan era un discípulo experimentado del Señor Jesucristo.
[00:07:18] Él estuvo presente en un adelanto que el Señor Jesucristo le daría en la transfiguración.
[00:07:26] Él estuvo allí. Pedro, Jacobo y Juan.
[00:07:30] Él también estuvo cuando fue resucitada la hija de Jairo. Vio el poder del Señor Jesucristo sobre la misma muerte, el dominio sobre la muerte.
[00:07:43] Juan también estuvo viendo al Señor en la angustia de la presión de Getsemaní.
[00:07:52] Era un discípulo experimentado y él venía escuchando del Señor, que el Señor mismo decía de él mismo el Hijo del hombre.
[00:08:03] Y utilizaba esa expresión profética que viene del Profeta Daniel, capítulo 7, donde habla de la aparición del Hijo del Hombre.
[00:08:15] Y él toma ese nombre para sí y se autotitula delante de los discípulos, el Hijo del Hombre. Así que Juan tenía en su cabeza esa figura, tenía en su cabeza esa persona.
[00:08:35] Entonces cuando ve esa imagen, él ve a uno semejante al Hijo del Hombre. Me llama mucho la atención que luego que el Señor envía el mensaje a las iglesias, que en los capítulos siguientes están ya él no habla de sí mismo más como el Hijo del Hombre, sino que él se autotitula con el nuevo nombre, con los nuevos perfiles que nosotros vamos a ver ahora en esta noche. Saben, ese título, el Hijo del Hombre es referido a su obra terrenal, por un lado, y por otro lado es referido a su gloriosa resurrección y a su segunda venida.
[00:09:31] Podríamos buscar versículos en el Evangelio de Mateo, por ejemplo, referido a su obra terrenal, a su sufrimiento y a su muerte. Ahí en Mateo 12.40, por ejemplo, si quiere anotarlo, allí habla de que el Hijo del Hombre va a sufrir y va a morir, va a caer en manos de pecadores.
[00:09:52] También podemos ver que referido a su gloriosa resurrección y a su futura segunda venida. Bueno, en el evangelio de Mateo, en el capítulo 10 lo va a encontrar. Y en el capítulo 24, que es un capítulo interesantísimo para asociar a este pasaje, que es lo que va a pasar en los últimos tiempos, allí él habla de el Hijo del Hombre como en tercera persona, el Hijo del Hombre. Así que ahí dos partes.
[00:10:29] Él utilizó el Hijo del Hombre para hablar de su obra terrenal y también de su obra gloriosa y de su segunda venida. Así que es un título mesiánico. ¿Por qué decimos que es un título mesiánico? Vamos a ir al profeta Daniel y vamos a ver que el Señor toma de ahí 7 13, dice Daniel en la visión de las cuatro bestias. Y allí en el versículo 13 miraba yo en la visión de la noche y aquí con las nubes del cielo, venía uno como un hijo de hombre que vino hasta el Anciano de días, es decir, Dios mismo. Y le hicieron acercarse delante de él y le fue dado dominio, gloria y reino para que en todos los pueblos, naciones y lenguas sirvieran. Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará su reino, uno que no será destruido. Amén.
[00:11:49] Y de esta figura, ¿Cómo podemos decir que la figura mesiánica, Si nos Referimos al capítulo 9 de Daniel, allí dos capítulos más, vamos a encontrar la figura pintada del Mesías, del Hijo de Dios, del Cristo, el Salvador de este mundo?
[00:12:10] ¿Cómo lo ve Juan a la visión? Lo ve como semejante a esa imagen que había quedado grabada a fuego en la mente y en el corazón de este discípulo.
[00:12:25] Saben, en la figura hay nueve descripciones perfectas. Nueve descripciones perfectas. Y esta descripción que hace del Hijo del Hombre, como con detalle, nos da la idea a nosotros que su mirada ha sido una mirada, la mirada de Juan ha sido una mirada de admiración.
[00:12:48] Y ha sido una mirada de temor. Y ha sido una mirada que ha buscado, ha buscado en esa presencia, en esa visión, ver claramente cada detalle.
[00:13:01] Y vamos a encontrar una descripción de poder, vamos a encontrar una definición, unas definiciones, unas descripciones de fuerza, de algo que es totalmente imbatible.
[00:13:20] Vamos a ver que primero dice que la ropa le llega hasta los pies. Y que tiene sobre su pecho un cinto de oro. Y saben, esto habla claramente, lo define claramente a Cristo como sacerdote.
[00:13:38] Él es el sacerdote de nuestras almas.
[00:13:42] Sabía, hermanos, que este sacerdote en esta época es un sacerdote de gracia y de amor.
[00:13:53] Y este sacerdote de gracia y de amor, hoy ama.
[00:13:58] Y les digo, porque si hay alguna persona aquí en medio nuestro, que aún no ha ido a los pies del Señor Jesucristo y le ha recibido como salvador personal, le digo que Cristo le ama profundamente.
[00:14:16] Pero este Dios que hoy ama, vamos a ver en esta figura que mañana es el Dios que juzga.
[00:14:24] Y que su juicio es inapelable y es terminal.
[00:14:33] Y este es el tiempo que la Iglesia de Cristo está anunciando.
[00:14:38] Que esto se acaba, hermanos, y que viene el juicio para de Almendro.
[00:14:46] El tiempo está cerca.
[00:14:49] El tiempo está cerca.
[00:14:52] Los que creemos en el Señor Jesucristo debemos esforzarnos porque las iglesias de Cristo y las vidas personales sean luz en este tiempo.
[00:15:05] Y aquellos que no son de Cristo deben ser llamados, como lo estoy haciendo en esta noche al arrepentimiento y a la presencia de Dios en la sencillez de la oración.
[00:15:17] Señor, perdóname porque Dios me ama. Y quizás este sacerdote está con sus brazos abiertos, Cristo Jesús, intercediendo para que alcancemos la salvación de nuestras almas, el vivir para siempre con Dios, el estar para siempre delante de su presencia.
[00:15:49] Nada más incomparable que estar con aquel que me dio la vida para toda la eternidad.
[00:15:56] No quiero estar en otro lado.
[00:15:59] Por eso la figura que encontramos aquí, la primera descripción, es la descripción de un sacerdote vestido hasta los pies, cinto de oro cubriendo su pecho. Descripción del oficio sacerdotal.
[00:16:16] Luego dice que su cabeza y sus cabellos son blancos como blanca lana. Y esto nos habla de la poderosa santidad del Señor.
[00:16:27] Él es santo, hermanos.
[00:16:30] Él es santo.
[00:16:33] Él vino a esta tierra, al mundo pecador, a salvarlo y a rescatarlo y a perdonarlo.
[00:16:45] Fue su vida sin pecado. Aquí fue crucificado y resucitó al tercer día, como lo había prometido.
[00:16:54] Fue llevado a los cielos y vive en santidad, en la santidad de Dios, porque es Dios.
[00:17:03] Esta figura del cabello blanco y de su cabeza habla de santidad.
[00:17:13] Habla de nadie, nadie como él. Habría mucho para hablar acerca de esto.
[00:17:21] Sus ojos como llama de fuego.
[00:17:24] Y saben, en la Biblia tenemos muchas historias.
[00:17:30] Yo doy gloria al Señor por su palabra, porque su palabra no oculta nada.
[00:17:36] Si hay que decir algo que fue malo, acá está.
[00:17:40] Hay algo bueno para decir, acá está.
[00:17:43] Y saben, hay muchos ejemplos en la palabra de Dios de alguien que quiso ocultar algo.
[00:17:53] Dice aquí, sus ojos como llama de fuego. Me gusta MacArthur, porque MacArthur dice como dos rayos láser.
[00:18:02] El gringo ya le puso el nombre ahí. Como dos rayos láser. No sé si será rayos láser, pero es una mirada que atraviesa absolutamente todo.
[00:18:12] Y atraviesa quizás lo más oculto del hombre, que es su corazón.
[00:18:17] Saben, nosotros como seres humanos, vivimos teniendo una versión editada de nosotros mismos, ¿O no?
[00:18:29] Somos los campeones de la edición ahora, pero para Dios no existe la versión editada. No hay Dios conoce la profundidad de mi corazón. Sabe si Luis hizo esto, hizo aquello, hizo lo otro, o pensó tal cosa, o decidió tal cosa.
[00:18:52] Sus ojos.
[00:18:54] Sus ojos, como dice aquí, como llamas de fuego. Nada se oculta a la mirada de Dios.
[00:19:04] Así que yo puedo aparentar cualquier cosa, hacer cualquier cosa, pero Dios conoce lo profundo de nuestros corazones.
[00:19:13] Y saben, en esta figura está esta idea. Nada se ocultara a su mirada, nada se oculta y nada se ocultará a su mirada.
[00:19:25] La voz dice como el estruendo de muchas aguas.
[00:19:29] No sé si acá han ido alguna vez a las cataratas. Yo he tenido la oportunidad de ir varias veces, pero por una cuestión del hogar, escuela, cristiano evangélico y hemos ido a las cataratas y nos hemos metido en ese barco que se mete ahí debajo de la caída del agua y cae todo el agua y uno se moja y uno ahí no puede hablar, no puede hablar porque el estruendo del agua cayendo es tremendo.
[00:19:59] Y aquí está diciendo su voz como el estruendo de muchas aguas, nos habla de autoridad, de alguien que habla con autoridad.
[00:20:11] Cuando usted hermano, toma el evangelio, cualquiera, Mateo, Marcos, Lucas, Juan, cualquiera de los evangelios y lee acerca del Señor Jesucristo y lee la palabra del mismo Señor Jesucristo, usted va a encontrar una palabra de autoridad, de autoridad para su vida, una palabra de autoridad para su iglesia.
[00:20:42] Las palabras de él son promesas para la iglesia y esas promesas son firmes, verdaderas, estables, inmutables, son para siempre.
[00:20:56] Nos dice aquí la palabra de Dios que su voz es como el estruendo de muchas aguas. Su voz es la voz de autoridad. Cuando yo voy a la presencia del Señor, voy ahí, leo la palabra de Dios y muchas veces, saben, yo sé porque lo he compartido con muchos hermanos, leemos la palabra de Dios y queremos orar y no nos sale nada frente a la autoridad de su palabra, solo adorar su santo nombre por la autoridad de su palabra. Él no anda con titubeos, bueno, vamos a ver, no, él es firme y certero y muchas veces leemos su palabra y pega y pega. Por eso su palabra nos enmudece muchas veces hermanos, dice el estruendo de muchas aguas, su diestra, dice, tiene siete estrellas, que eran los siete ángeles, después lo explica la palabra de Dios que eran los siete ángeles que él mandaría con mensaje a las iglesias. Cada mensaje a cada iglesia es una enseñanza, hermanos. Y esto que él tiene en su diestra, las siete estrellas, es que él tiene dominio siempre de sus mensajeros.
[00:22:24] Él es el que domina absolutamente todas las cosas. Él iba a hacer algo con aquellas iglesias, iba a decir algo para aquellas iglesias, las iba a llamar a arrepentimiento, las iba a llamar a trabajar de otra manera y lo iba a hacer bajo el dominio de sus enviados, hermanos, esto nos muestra que él tiene autoridad por su palabra. Y nos tiene autoridad también en todo lo que él hace en medio de su iglesia.
[00:22:56] Qué importante que es reconocerlo. Él como que Él maneja y controla todas las cosas. Yo he escuchado muchas veces la frase Dios está en el control.
[00:23:08] La he escuchado alguna vez.
[00:23:11] Decimos a veces cuando pasamos por problemas, pero Dios está en el control.
[00:23:16] Esta es una gran verdad, hermanos, pero hay que vivirla.
[00:23:20] Una gran verdad y hay que vivirla. Saber que Dios está en el control, que las cosas que él manda, Él sabe, sabe mucho más allá por qué lo hace así.
[00:23:33] ¿Saben? Dice que de su boca sale una espada aguda de dos filos. Y este habla del poder de su palabra.
[00:23:40] El poder de su palabra. Su palabra es poderosa.
[00:23:45] Ahí en hebreos nos dice que la palabra de Dios es poderosa, que es como una espada de dos filos que penetra, entra hasta partir absolutamente todo y discierne los pensamientos del corazón, las intenciones y los pensamientos del corazón.
[00:24:11] La palabra de Dios, la palabra que sale de su boca. Y por último, el rostro resplandeciente.
[00:24:21] Me estaba acordando de la situación de Moisés en el monte. Recién lo mencionábamos también a Moisés.
[00:24:28] Él iba al monte, estuvo 40 días allá en el monte junto con Dios.
[00:24:34] Dios le habló a Moisés, tenía un propósito para el pueblo y estaba utilizando a Moisés. Moisés baja de allí y el pueblo le pedía a Moisés. Moisés no se daba cuenta, pero el pueblo le pedía a Moisés que cubriera su rostro. Porque su rostro al haber estado en la presencia de Dios, resplandecía. Tenemos un Dios que es luz, hermanos, que es resplandeciente.
[00:25:07] Y su rostro resplandeciente de alguna manera completa toda esta figura de poder que Juan está viendo.
[00:25:19] Saben, la figura que utiliza Juan aquí en el Apocalipsis es una figura de poder y autoridad como ninguna otra en la Biblia. Porque habla de Dios mismo, habla de su esencia, habla del Señor Jesucristo. Habla del amor por cada uno de nosotros. Allí Juan siempre que miraba al Señor aquí en la tierra, lo describía como el Verbo.
[00:25:51] Lo describía como el Cordero también.
[00:25:54] Y también lo describe aquí como el testigo fiel.
[00:26:00] Como el testigo fiel. Y es el testigo el que trae el mensaje de salvación para cada uno.
[00:26:07] Y saben, en el Apocalipsis está toda la obra de Dios futura.
[00:26:15] Todo lo que vendrá y lo que es certero muchas cosas se han cumplido ya en la palabra de Dios. ¿Ustedes creen que lo que está en el Apocalipsis no se va a cumplir?
[00:26:26] Se va a cumplir. Y el tiempo cada vez es más cercano. ¿Saben? Hay señales, señales de todo tipo.
[00:26:36] Tenemos señales en la naturaleza, tenemos señales en los pueblos, tenemos señales en los pueblos, tenemos señales en Medio Oriente, tenemos señales en Medio Oriente, tenemos señales en la Palabra de Dios que nos muestran. ¿Y saben? Tenemos señales en la Iglesia.
[00:27:01] Tenemos señales en la Iglesia.
[00:27:04] Por eso es necesario que ajustemos la tuerca de nuestra vida espiritual cada vez más, cada vez más, para que nuestra cercanía con el Señor sea eficaz en este tiempo, en estos últimos tiempos, y podamos gozar de la compañía del Señor, podamos alegrarnos en que nos vamos a encontrar con un Señor Jesucristo resucitado y todopoderoso.
[00:27:36] Ya había en la Palabra de Dios algunos adelantos gloriosos, como el camino de Emaús, donde después que el Señor se reveló a esos que iban caminando cansados, atribulados por todo lo que habían visto, lo que había pasado, por la tristeza de ver una crucifixión, y cuando el Señor se revela y después Se va, se ¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba?
[00:28:10] ¿No ardía nuestro Corazón cuando nos hablaba? Miren, hermanos, nos vamos a encontrar con el Señor Jesucristo.
[00:28:18] Nos vamos a encontrar con Él, pero nos vamos a encontrar con El Jesucristo resucitado, con aquel que nos describe correctamente aquí, con esa ropa hasta sus pies, con el cinto de oro ceñido. Nos vamos a encontrar con Él, con el Hijo de Dios.
[00:28:40] Y saben, yo quiero, para ir cerrando ya, poder leerles allí en 1ª Pedro. Ustedes están estudiando 1ª Pedro, allí en 1ª Pedro, y dejarles una palabra de consuelo. Hermanos, yo sé que los tiempos que estamos viviendo no son tiempos fáciles.
[00:29:14] Las cosas van cambiando día a día y necesitamos más que nunca fortalecernos en el poder del Señor, en el poder de su fuerza.
[00:29:31] Necesitamos ir de rodillas al Señor, clamando cada día para que Él nos muestre su gloria, para que nos haga ver que lo más importante que tenemos en nuestra vida es la persona bendita del Salvador, del Señor Jesús.
[00:29:54] Estoy seguro que en nuestras iglesias, si evaluáramos esto, de que lo más importante de mi vida es la persona del Señor Jesucristo, no habría bancos vacíos, hermanos.
[00:30:13] Los pastores no tendríamos que luchar para que los hermanos vengan a orar.
[00:30:19] Hermano, venga a orar por favor, le va a hacer bien. No.
[00:30:24] Si yo evalúo que el Señor Jesucristo es importante para mí, que es la persona con la que yo me voy a encontrar sí o sí, entonces todo, absolutamente todo pasa a un segundo plano.
[00:30:46] Todo pasa a un segundo plano.
[00:30:49] Así que les dejo hermanos.
[00:30:52] Primera Pedro capítulo 1 y digo esto con mucho temor hermanos, con mucho temor porque no es que yo sea el paladín de que como me gusta esto tengo que luchar conmigo mismo.
[00:31:16] Unos peleones con Luis Boñano más o menos quiere el Señor ser misericordioso con nosotros.
[00:31:28] Primera Pedro capítulo 1 versículo 6 en lo cual vosotros os aneís, aunque ahora por un poco de tiempo si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, se halla de alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado Jesucristo, a quién amáis sin haberle visto, en quién creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable, sea sin falla y glorioso, obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.
[00:32:42] Quizás acá encontramos de alguna manera rozamos y encontramos el propósito de la prueba.
[00:32:52] El propósito de la prueba. Quizá alguien piense, bueno estoy sufriendo y no entiendo por qué, ¿Por qué?
[00:33:04] ¿Porque me enfermé?
[00:33:07] ¿Por qué perdí?
[00:33:12] ¿Por qué me salieron mal las cosas?
[00:33:17] ¿Por qué mi familia esto? ¿Por qué mis hijos, ¿Por qué mis hermanos, ¿Por qué?
[00:33:25] Porque saben Pedro, uno de los hombres más probados, aquel que lloró amargamente, la peor noche de Pedro, que lloró amargamente, pero fue donde el Señor cavó profundo con su mirada en el corazón de Pedro encontró el propósito de la prueba Y el propósito de la prueba es que cuando él se manifieste, le adoremos, le recibamos o vayamos a Él con gozo glorioso e inefable donde ya no hablan más llanto ni dolor en su presencia, donde Él como un padre, su hijo enjugará toda lágrima.
[00:34:27] Porque este Señor Jesucristo que encontramos aquí, glorioso, lleno de poder, lleno de justicia, lleno de santidad, es el Señor Jesucristo que te ama querido hermano, que quizás está permitiendo ciertas cantidades de cosas para que aprendamos juntos a gozarnos en Él con gozo inefable y glorioso.
[00:35:01] Así que leer la palabra de Dios y leer la visión de Juan que vio semejante al Hijo del hombre, de alguna manera es acercarnos a esa gloria preciosa del Señor Jesucristo. Toda poderosa, llena de gracia y llena de verdad.
[00:35:23] Que inundará cada uno de nuestros corazones. ¿Saben? Cuando estemos en su presencia, cuando estemos en gloria y estemos con Él, todo pasó a un segundo plano.
[00:35:37] Todo quedaba atrás.
[00:35:40] Así que, hermanos, les invito a que cuando lleguen a su casa, tomen estos versículos que hemos leído del Apocalipsis.
[00:35:54] Y piensen como Juan.
[00:35:58] Caí como muerto a sus pies.
[00:36:03] No había palabras, no había expresiones, no había nada.
[00:36:07] Había una muestra de poder muy grande que no lo pudo resistir y cayó a sus pies.
[00:36:16] Señor, bendiga Su palabra en nuestros corazones.
[00:36:21] Me voy a tomar el atrevimiento de orar, Samuel.
[00:36:25] Vamos a inclinar nuestros rostros delante de la presencia del Señor.
[00:36:28] Y vamos a dirigirnos a Él en oración. Vamos a orar.
[00:36:34] Y si has visto al Señor Jesucristo a través de Su Palabra, poderoso.
[00:36:42] Si le has visto glorioso en esta noche.
[00:36:47] Si te imaginas ese pecho rodeado del cinto de oro, adóralo.
[00:36:57] Adóralo, hermano.
[00:37:00] Dale gracias.
[00:37:04] Y si aún no has recibido al Señor Jesucristo como tu Salvador, decile al que está del lado que puedas apreciar lo importante que es para nuestras vidas.
[00:37:26] El tener al Señor Jesucristo como nuestro Salvador y Señor. ¿Oramos? Padre Santo, Señor Dios Todopoderoso. Te damos la gloria y la honra, Señor. Te decimos gracias, Padre Celestial, por el Señor Jesucristo.
[00:37:44] Gracias por su amor tan grande para con nosotros.
[00:37:49] Que entregó su propia vida en la cruz del Calvario. Derramó su sangre preciosa en la cruz. Y resucitó el tercer día.
[00:37:58] Para la gloria de Dios y para salvación de nuestras almas, Señor. Te adoramos, te alabamos.
[00:38:08] Caemos a tus pies, Señor, y honramos tu santo nombre.
[00:38:16] Bendice este pueblo aquí, Señor. Bendice esta iglesia. Bendice sus pastores, sus esposas. Bendice, Señor, a cada uno con tu más rica bendición.
[00:38:29] Para que encendida esta luz aquí en Malvinas, llegue a traer almas a los pies de Cristo. Iluminados con la luz del Señor Jesucristo. Padre Santo, alabamos Tu nombre en esta noche. Y te damos la gloria.
[00:38:48] Y te decimos gracias en el nombre que sobre todo nombre, el nombre del Señor Jesucristo.
[00:38:55] Amén y Amén.
[00:38:58] Gracias por acompañarnos en Encuentro con Dios Podcast. Te esperamos la próxima semana con un nuevo mensaje de parte de Dios. Que Él bendiga tu vida. Hasta pronto.