¿Quién reina en tu corazón?

¿Quién reina en tu corazón?
Encuentro con Dios Podcast
¿Quién reina en tu corazón?

Jan 04 2026 | 00:41:00

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Episode 1 January 04, 2026 00:41:00

Show Notes

Los sabios viajaron para adorar. Herodes quiso controlar. Dos actitudes, un mismo Rey.
En este episodio de Encuentro con Dios, el Pastor Gustavo Tello nos lleva a volver a la esencia de la Palabra y a confrontar una fe cómoda, llena de tradición pero vacía de obediencia. Porque saber Biblia no alcanza si Cristo no gobierna el trono del corazón.
Un llamado directo a bajar al “yo”, romper la hipocresía y rendirse de verdad al reinado eterno de Jesús.

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Episode Transcript

[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. [00:00:08] Speaker B: Encuentro con Dios. [00:00:13] Speaker A: Comenzamos. [00:00:23] Speaker B: Buenas tardes, Quiero tener una acción en esta noche. Antes de comenzar, clamaba y el Señor me ha ido llevando, creo que le quedó el título nomás al mensaje porque todo lo demás fue siendo cambiado. Así que creo que el Señor tiene algo para decirnos en esta noche y quiero orar no solamente para que su palabra sea expuesta fielmente, sino también para que el corazón esté sensible a la voz de Dios. Padre, en el nombre de Jesús, en esta noche imploramos, Señor, clamamos, Señor, que sea el Espíritu Santo guiándonos, el Espíritu Santo hablándonos en el poder que tiene, Señor, tu palabra para transformar sea predicada con fidelidad. Señor, cerrá mi boca para lo que no venga de vos, pero desatá mi lengua para lo que venga de vos, Señor, Pero también te ruego por corazones dispuestos, oídos atentos, reprendé todo espíritu de sueño, de estupor, toda distracción y en el nombre de Jesús solamente haya lugar para tu presencia. Tu gloria, Señor, trae quietud también a los pequeñitos, pero sobre todas las cosas, Señor, danos un corazón sensible y obediente a tu voz. En el nombre de Jesús, Amén. Estamos en tiempos de celebración, ¿Verdad? Hace poquito celebramos la Navidad, el año Nuevo y pronto viene otra celebración. A ver, los pequeñitos, los Reyes, los Reyes Magos. En mi época poníamos los zapatitos, íbamos a la plaza, cortábamos pasto, poníamos pasto y si no ponías agua y pasto, los Reyes Magos no pasaban. Y pensaba en esto de las tradiciones y de las celebraciones porque ciertamente algunas de estas cosas están sacadas de la palabra de Dios, pero en el tiempo se han ido deformando, se le han ido agregando cosas, sacando cosas y hoy en día está como un poco distorsionado el motivo de esta celebración. Por ejemplo, en la Navidad apareció por ahí en algún momento un Papá Noel, unos renos que son nueve pero que no tienen nada que ver con la palabra de Dios ni tiene que ver con el motivo de la celebración de la Navidad, que es celebrar y dar gracias a Dios por el nacimiento de nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Pero también se han ido agregando cosas como vestirse de rojo, vestirse de blanco, esto de dejar un vaso con agua, pasto para los Reyes Magos y cosas que están un poco alejadas o muy alejadas de lo que es la palabra de Dios. Yo quiero que me acompañes rápidamente a Mateos 2 1 al 3, porque pensando en este tiempo, en las celebraciones, volver a la palabra de Dios, entender el mensaje de la palabra de Dios, lo que Dios tiene para decirnos es lo más importante. Dice Mateo capítulo 2, el título en mi Biblia es La visita de los Magos, que cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, leyó bien, ¿Quiénes vinieron? Unos magos, no dice Reyes Magos, dice unos magos diciendo ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él y convocado todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. No dice el rey, dice el Cristo. Usted vaya prestando atención a los detalles de la palabra de Dios. Ellos le en Belén de Judea, porque así está escrito por el Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella y enviándolos a Belén, Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos habiendo oído al rey, se fueron y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Lo primero que quiero remarcar, yo traje en este costado la misma traducción, pero la versión NVI que es un poco más cercana al original, en esto que menciona al principio que cuando Jesús nació en Belén, la idea es que después de que Jesús nació en Belén, una de las cosas y de las tradiciones que tenemos es que vemos a los Reyes Magos llegando al pesebre, ¿Verdad? Cada vez que se celebra y hacen un pesebre, ahí aparecen al costado, entre medio de los animales, los Reyes Magos. Pero no dice la palabra de Dios, y vamos a ver que no fue así, que estos reyes llegan ahí a Jerusalén en el momento que Jesús estaba naciendo, sino que llega tiempo después y por la orden que da Herodes de matar a los niños menores de 2 años, vamos a ver que fue bastante tiempo después de que nació Jesús. De hecho, cuando llegan los Reyes, cuando llegan los magos, perdón, ya lo tengo incorporado, cuando llegan estos magos, dice que entran en la casa, no en el pesebre, entran a la casa, calculan los comentaristas que Jesús tendría alrededor de seis meses, un año, año y medio, que es el tiempo que tal vez tardaron estos sabios del Oriente en trasladarse de donde estaban para llegar a Jerusalén, no menos de seis meses. Si venían del imperio Parto, que lo que hoy es Irak o Irán. Pero cuando ellos llegan, van directamente al rey Herodes a consultar. Estos son sabios procedentes del Oriente, preguntando ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Cuando escucha esto el rey Herodes se turba y toda Jerusalén con él me vas a tener que ayudar. Tres cosas para tener en cuenta en esta primera lectura, como decía recién, Reyes Magos, ahí en el original, mago es magoi, y en ese tiempo magoi se le decía a los astrónomos, astrólogos, sabios, sacerdotes, incluía una variedad de personas que podían hacer estudios de las estrellas, como los astrónomos, pero también tener esto de que influían en la vida de las personas, como hace la astrología, pero que también ofrecían sacrificios a sus dioses. Y estos sabios que procedían de ahí, de la zona de lo que hoy es Irak o Irán, tenían mucho que ver con esto en su cultura, ellos tenían su propia religión y ciertamente vieron una señal en el cielo, no sabemos muy bien, es una estrella, menciona la palabra de Dios. Y siguiendo esa señal, teniendo alguna idea sobre alguna de las profecías, pensaba yo que tal vez ya desde la visita obligada del profeta Daniel, cuando son llevados en cautiverio a Babilonia, 500 años antes, ellos ya dejaron sembrado esta idea de un Mesías, de un Salvador, de el Cristo que iba a nacer en Judá, en Israel, para gobernar. Y tal vez en la tradición, en esto de pasarse de boca en boca las profecías, porque el pueblo de Israel estuvo 70 años en cautiverio allí, pero aparte se quedaron a vivir muchos judíos en ese lugar. Seguramente estos sabios tenían algún concepto, alguna idea y Dios les guió a través de esa estrella para viajar ahí hacia Jerusalén. Pero lo segundo que me llama la atención es que ellos preguntan ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Si uno se pone a pensar en esta expresión, normalmente cuando los reyes tenían hijos, les llamaban a los hijos de los reyes príncipes. Eran príncipes hasta que eran coronados como rey y solamente uno de sus hijos era coronado como rey. Pero la idea acá en el original está tal como lo traduce la NBI, que ha nacido rey. Y esto me habla de que Jesucristo, este niño que estos sabios buscaban, ellos ya tenían el conocimiento, la sabiduría de que él era rey antes. ¿Fue rey? ¿Lo es? ¿Lo será? Jesucristo no nació siendo príncipe, él nació siendo rey, porque él es el Rey de reyes, porque es rey desde la eternidad y hasta la eternidad Él es rey. Dice un comentarista acerca de. No preguntan si nació, preguntan dónde está, porque para ellos el rey ya existe. Estos gentiles ajenos al pueblo de Israel, al pueblo de la promesa, conocían al Mesías, porque Jesús nació siendo rey por derecho divino, fue proclamado rey por los gentiles, fue coronado rey en la cruz y será manifestado rey en gloria al final. Él es el Rey de reyes. Él es rey desde la eternidad y hasta la eternidad. Pero lo tercero que me llama la atención es esta palabra que el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él. ¿Por qué este anuncio, por qué esta visita de estos magos produce tal turbación? En primer lugar produce turbación en toda Jerusalén porque Herodes estaba turbado. Si usted indaga en la historia, conocerá que Herodes fue conocido como uno de los reyes más perversos, más violentos de la época. Herodes tiene su nombre sacado de un héroe de la mitología griega que es Ares, que era conocido como el dios de la guerra, pero un dios de la guerra que manifestaba una furia descontrolada, un placer por la violencia en el combate cuerpo a cuerpo, en el caos del campo de la batalla. Y ciertamente este Herodes hacía fiel su nombre asociado a este héroe de la mitología. Dice la mitología griega que Ares tuvo hijos con Afrodita y engendró tres Fobos, que es miedo, Deimos que es terror y Heres que es discordia. Y el rey Herodes sembró todo esto. Por eso el pueblo de Jerusalén también está turbado, porque sabían que si Herodes estaba turbado, esa turbación también iba a pasar al pueblo. ¿Sabe qué? Herodes para conservarse en el poder, Herodes el Grande, que reinaba en los tiempos del nacimiento de Jesucristo, mandó a matar su esposa y mandó a matar a tres de sus hijos. Cada vez que él veía confrontado su trono, él eliminaba a sus contrincantes. El emperador romano César Augusto. Dijo esto sobre es más seguro ser el cerdo de Herodes que su hijo. Es un juego de palabras en el original en griego, porque es parecido cerdo a hijo. ¿Pero sabe qué? Herodes era idumeo, emparentado con los judíos, pero no era judío de ascendencia. Y él había subido al trono puesto por los emperadores de Roma, porque él estaba asociado al poder romano, pero al mismo tiempo congraciado con los judíos. Él amplió el templo y lo llevó al templo de Jerusalén a una fastuosidad tremenda, lo plagó de oro, lo embelleció, agrandó la explanada, hizo obras civiles tremendas, y estaba congraciado con el sumo sacerdote, la realeza de los sacerdotes, las familias de los sacerdotes, pero también con el Imperio Romano. Y se mantenía y se sostenía en el poder, no queriendo soltar el trono con mucha violencia, sembrando el terror. Y él congraciado con los judíos no comía cerdo. Él no comía cerdo porque estaba prohibido por la ley, pero sí mataba a sus propios hijos, un animal impuro estaba más seguro que un heredero real. ¿Sabe por qué? Porque el poder sin temor de Dios deshumaniza. El poder sin el temor de Dios deshumaniza. Y cuando el poder se absolutiza, ni la familia es sagrada. Y esto me llevaba a pensar en ciertos matices religiosos, porque una persona puede estar queriendo cumplir la ley, queriendo hacer las cosas, pero por otro lado permitiéndose cosas terribles. Por un lado queriendo obedecer los puntos más detallados de la ley de Dios, y por otro lado permitiéndose cosas aberrantes, perversas, a tal punto llegar a tal confusión de ser capaz de llevar a sus hijos a la muerte. Y hoy en día muchos transitan esa línea delgada, queriendo congraciarse con el pueblo de Dios, queriendo cumplir a veces los detalles de la ley, pero permitiéndose cosas tremendas en su vida. Yo puse acá, porque usted en la Biblia va a encontrar muchos Herodes, pero no todos los Herodes son el mismo Herode, hay varios Herodes. Herodes el Grande, que es el que está ahí presente cuando nace Jesús. Él tuvo tres hijos mencionados. Herodes de Arquelao, en Mateo 2.22. Herodes Antipa el tetrarca, que es el que manda matar a Juan el Bautista. Herodes Filipo. Y después un nieto que aparece allí en Hechos capítulo 12, que es el que manda matar a Jacobo. Herodes Agripa. Fíjese la descendencia de este Herodes, de este asesino, de este violento, de este generador de caos, de este perturbador, que no puede hacer otra cosa que sembrar lo mismo en su descendencia. Ahora, fíjese que este Herodes el Grande, para mantenerse en el poder, manda matar a todos los niños de Belén, Todos los niños menores de dos años, porque él no sabía quién era Jesús. Para que no se le pase, manda a matar a todos los niños. Es capaz de mandar a matar niños inocentes. Pensaba en esto que hace años atrás hemos visto todos acá en las marchas de los pañuelos verdes. ¿Se acuerda? Ya quedó lejos en la memoria, porque sigue tan fresco como en esos días, mientras marchaban en contra de los femicidios, marchaban también en la misma columna, a favor del aborto. ¿No es incongruente esto? ¿Marchar por la vida y marchar por la muerte al mismo tiempo? ¿No hay confusión en las mentes? Sí, esto es posible, es muy posible cuando uno quiere sostenerse en el poder sin el temor de Dios. Otra cosa que uno puede ver en esta descendencia, en este árbol genealógico, es que todos estos Herodes se opusieron a Dios y a la obra de Dios. Primeramente a Jesús, al profeta, pero también a la Iglesia. Y estos Herodes están en nuestros tiempos. La oposición siempre estuvo, siempre estará. Hay oposición a la obra de Dios. Se levantarán hombres perversos, aún del mismo rebaño, que arrastrarán tras de sí a las ovejas. Siempre los hubo y los habrá. Pero cuando uno sigue leyendo el texto más adelante, dice que. Fíjese que Herodes convoca a los escribas, en el versículo 4, a los sacerdotes, y les pregunta directamente dónde había de nacer el Cristo, el Mesías, el prometido. Y ellos le responden claramente. Van a la palabra de Dios y le mirá, está escrito que van a ser en Belén, de la tierra de Judá. Ahora, recibir información no es suficiente. Herodes escuchó exactamente el lugar donde iban a ser Cristo. Los sacerdotes lo sabían. Escudriñaban la palabra, ¿La tenía presente alguno de ellos? ¿Fue fue a ver dónde había nacido el Cristo? No, no, porque el conocimiento por sí mismo de la palabra no transforma, no cambia. Lo que transforma y cambia es recibir el conocimiento, recibir la información de la palabra de Dios, pero obedecerla y creerla. Esto no le pasó a los sacerdotes, a los religiosos de la época, tampoco le pasó a Herodes, que quería congraciarse con el pueblo que tenía cierto conocimiento, porque simplemente él no le interesaba conocer a Jesús, no estaba interesado en conocerlo a él. Lo que le preocupaba era que otro pudiese usurpar su trono, y lo que quiso hacer es averiguar bien para poder eliminarlo. Por eso, fíjese que inmediatamente que él recibe esta información, llama a los magos, los llama en secreto, indaga diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella y los envía. Quién los envía a Belén es Herodes. Herodes los envía a Belén y les vayan allá, averigüen con diligencia acerca del niño, y cuando lo hallen, háganmelo saber. Ahora, estos magos llegaron a Jerusalén, no a Belén, llegan a Jerusalén porque ven una estrella, una señal que ellos interpretan que deben seguir, pero la estrella los lleva a Jerusalén. ¿Sabe lo que lleva a Belén a estos magos? Es la palabra de Dios, Porque Dios puede usar una estrella para iniciar el camino, pero solo su palabra nos lleva al lugar correcto. Ellos llegaron cerca, pero no exactamente al lugar. Fue la palabra de Dios la que los llevó directamente a la presencia de Jesús. ¿Sabés qué? Vos podés ver milagros, vos podés ver señales, gloria a Dios, te pueden acercar a Dios, pero si querés llegar al lugar correcto y exacto, lo va a hacer la palabra de Dios, no hay otra cosa. Mucha gente se acerca en las periferias a Dios, porque ven el milagro, porque ven el poder de Dios, porque ven gente buena en la iglesia, porque reciben cosas, pero no están dispuestos a escuchar y obedecer la palabra de Dios. Así le pasó a estos sacerdotes, A estos sacerdotes, al rey Herodes. Lo que nos lleva al lugar exacto, a la presencia de Jesucristo, es la palabra de Dios. Dios lo estableció así y va a ser así. Primera aplicación personal para nuestras vidas. Herodes no es sólo un rey histórico, es toda autoridad que tiembla cuando Cristo quiere reinar. Yo quiero llevarte del plano natural al plano espiritual, Porque Apocalipsis capítulo 12, cuando Dios corre el velo para que podamos ver lo que sucede en el plano espiritual, como decía al principio el pastor Samuel acerca de Job, vas a ver que la persecución ya está anunciada allí acerca de este hijo, de este Salvador en Apocalipsis capítulo 12, pero muestra lo que se mueve detrás de Herodes. Herodes es un títere, es un simple instrumento del dragón, de la serpiente antigua, de Satanás, del diablo, que es quien en última instancia es el que se opone a la obra de Dios y no quiere que Dios reine, que Cristo reine y que las personas procedan al arrepentimiento y conozcan al Cristo, al Salvador, al único y suficiente Salvador. Entonces cuando uno pensaba en Herodes, ¿Cómo aparece un Herodes en mí? Porque uno ve la vida de Herodes y es terrible. Guau. Pero muchas veces tenemos actitudes como Herodes o a veces puede permanecer un Herodes en nuestro corazón. Es cuando defiendo mi control más que la voluntad de Dios. Es cuando reacciono con ira cuando Dios confronta mi trono. Es cuando prefiero sacrificar inocencias o inocentes antes que rendir poder. Es cuando el temor gobierna mis decisiones, es el temor a perder, el miedo a perder es lo que gobierna mis decisiones. ¿La pregunta es qué áreas de mi vida siguen gobernadas por miedo a a perder el control? Esto es lo que define un poco esta personalidad de este rey tan violento, paranoico, lleno de ansias de poder para sostenerse en un trono que le fue dado ilegítimamente por congraciarse con los poderes terrenales. Influenciado por Satanás, busca eliminar al Cristo, al hijo de Dios. Hay un perfil, me gustan los perfiles que tal vez vos te puedas identificar o puedas ver alguna de estas cosas en tu corazón y en esta noche en el nombre de Jesús tengas que renunciar. Por ejemplo, como fuente de autoridad es cuando el yo está en el trono, Herodes representa a ese yo que no quiere ceder el trono de su corazón, se legitima a sí mismo, necesita aprobación de los demás, se defiende constantemente. Pero cuando está Cristo en el trono, cuando está Cristo en el trono del corazón, uno recibe autoridad del Padre, no necesita probar nada, preside con seguridad, como dice Mateo 28.18. ¿Cómo reaccionamos ante las amenazas o cuando nos sentimos amenazados? Cuando el yo está en el trono, reaccionamos con miedo, buscamos controlar, manipular, atacar al otro porque ve a los demás como rivales que quieren usurparle su lugar de poder. Pero si Cristo está en el trono, responde con mansedumbre, confía en el plan del Padre, ve a los demás como ovejas, como dice Mateo 11 29. Con respecto a la forma de gobierno, líderes que estamos acá y todos lideramos de alguna otra manera, no solamente en los ministerios, sino también en el hogar, cuando tenemos personas a cargo. Cuando está el yo en el trono, gobierna por la fuerza, usa la culpa y el temor para obtener lo que quiere, sacrifica al débil para sostenerse. Pero si Cristo está en el trono, gobierna sirviendo, sana, restaura, perdona y se entrega por los débiles, como dice Marcos 10 versículo 45. ¿Cómo se relaciona con el tiempo un Herodes, cuando el yo está en el trono? Cuando Herodes está en el trono de mi corazón, no sabe esperar, exige resultados inmediatos, se desespera con el silencio de Dios. Pero si Cristo está en el trono, espera el tiempo perfecto, cumple la voluntad del Padre, confía plenamente, como Dice Hebreos capítulo 10 versículo 37. Quiero mostrarte esta pintura que refleja un poco esto que viene diciéndonos las Escrituras. En el año 1586, le pidieron a un pintor muy famoso, el Greco, que hiciera una pintura de un conde que había fallecido hacía 200 años. Pero este conde de Orgaz, en España, en Toledo, había sido benefactor de la iglesia de Santo Tomás, que estaba ahí en el pueblo, y él vivía en un castillo, imaginate, el único castillo de la comarca, tenía muchas riquezas y él ayudó mucho a la iglesia, y la iglesia quiso dejar un memorial de él. Y le pidieron al Greco que lo pintara, que hiciera una pintura para ponerla en la iglesia de Santo Tomás. Todavía está allí en España, en Orgaz. Entonces el Greco, con una genialidad, en esa genialidad que tienen los pintores, dibuja un cuadro donde está dividido, yo le puse esa línea, está dividido en dos, porque lo va a pintar en el plano natural, lo que la gente puede ver, pero en el plano sobrenatural, la verdad y la realidad de lo que es. Entonces yo dividí el cuadro en dos, para que podamos ver. Lo primero que me llama la atención es que hay tres personajes principales en esta pintura. Está el mismo pintor que nos está mirando de frente. Cuando un pintor se pinta a sí mismo y te mira de frente, es porque te está interpelando, te está haciendo preguntas para que vos encuentres las respuestas. En el cuadro está pintado acá el difunto, vestido con su armadura real, con su gloria terrenal, sostenido por los cardenales y sacerdotes de la Iglesia. La gente, algunos llorando, otros mirándose entre sí, tristes, otros mirando hacia arriba, como buscando respuesta. Pero acá un pequeñito, este es el hijo del pintor, y lo ha dibujado con su manito, señalando al difunto. Pero cuando el Greco quiere hablarnos y nos interpela, nos lleva hacia un plano sobrenatural. Mirá, en el centro, aquí está el conde, que es reconocido y afamado por las personas, por la gente, pero en el cielo, en el centro, está Cristo. Acá está vestido con su gloria terrenal, con sus bienes, sus riquezas, pero acá está desnudo y está vestido con piel de camello. Uno puede encontrar a David, a Moisés, a Noé, a una misma virgen María, a Pedro. Todo, todo gira alrededor de Cristo. Es un mensaje para la Iglesia. La Iglesia de La época, en 1500, estaba abarrotada de tesoros terrenales. Buscaban la gloria terrenal, querían recubrir sus iglesias con oro y se apropiaban de las propiedades de las personas. Y el Greco les va a dar un mire, todo eso es basura, es terrenal, es natural. Lo que vale, lo que la Iglesia tiene que predicar, lo que la Iglesia tiene que vivir, está en el plano sobrenatural. Cristo es el centro. Jesucristo es el Rey de Reyes, es el Señor de señores. Todo gira alrededor de él y la gloria terrenal queda en la tierra. Nadie se puede llevar nada al cielo. Desnudo venimos, desnudo volvemos. Pero hay algo que no quiero pasar por alto, que está allí en el cuadro, y es la vestimenta con la cual él lo pinta a este conde de Orgaz, porque es piel de camello. ¿Usted sabe que en la Biblia hay solamente dos profetas que vistieron piel de camello? Son Elías y Juan el Bautista. Juan el Bautista murió en mano de Herodes Arquelao, porque él lo confrontó con su pecado y su cabeza fue a parar un plato. ¿Y sabe qué representa la vestimenta de camello? Camello no era una prenda cómoda ni elegante. En primer lugar era áspera, incómoda, propia de pastores y nómadas. Y contrastaba esa vestimenta en los tiempos de Juan el Bautista, con las vestiduras del sacerdote del templo, llena de gloria, de esplendor, con piedras preciosas, con colores celestiales, con los otros sacerdotes vestidos de lino fino, los fariseos con vestiduras amplias y visibles, con sus filatelias. Y ahí los teníamos a Juan el Bautista vestido con piel de camello. ¿Sabe qué? Porque Juan encarna una protesta viviente contra el lujo religioso, contra la hipocresía espiritual y la fe acomodada de los tiempos del Señor Jesucristo. Lo que va a promover es el desapego del sistema social, una vida simple, sencilla y una dependencia total de Dios. Y es que su ropa predicaba antes que su voz. Y esa prédica decía separación del mundo y consagración a Dios. ¿Sabe el Evangelio de Mateo nos va a presentar a un Cristo siendo Rey de reyes, pero viviendo en austeridad y yendo a morir en una cruz? ¿Sabe cuántas pertenencias tenía Jesucristo? Sólo lo que vestía. Solo lo que vestía. Cuando el Greco pinta este cuadro, creo que es un mensaje para la Iglesia. Creo que es un mensaje para la Iglesia de hoy. El mensaje sigue siendo el mismo. No al lujo religioso, no a la hipocresía espiritual y no a una fe acomodada. Uno más vale. Fíjese que este niño está señalando las manos del Conde de Orgaz. Las manitos están una sobre la otra. Y no tiene nada de sus posesiones. El castillo que tenía lo dejó. Todas sus buenas obras quedaron allí. Pero él no se lleva nada al cielo. Y lo que une lo natural con lo sobrenatural es la cruz de Cristo. Querido, hay una herencia mejor, como dice la autora de los Hebreos, y perdurable en los cielos. Y lo que puede unir el mundo natural con el mundo sobrenatural, lo que lleva a las personas al cielo es la cruz de Cristo. Y no hay otro camino. Jesús dijo así yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede venir al Padre si no es por mí. No serán las buenas obras como las tuvo el conde, que 200 años después todavía se acordaban. No lo van a hacer. Las riquezas no serán los logros, no será tu andar. Es por la fe. Y por la fe en la obra de Jesucristo en la cruz. Cristo murió cargando con nuestros pecados. Pecados que nadie puede borrar de su corazón por sus propias fuerzas o con una religiosidad, sino sólo la sangre de Cristo Jesús, la cual tiene poder para salvar, para limpiar. Dijo así cuando el cielo es real para el alma, la tierra pierde su poder de esclavizar. Cuando el cielo es real para el alma, la tierra pierde su poder de esclavizar. Y La tierra esclaviza. El trabajo te esclaviza. Las riquezas esclavizan. Las deudas esclavizan. La falta de perdón esclaviza. En esta noche tienes que ser libre en el nombre de Jesús. Mateo abre y cierra el evangelio así Al inicio esta Pregunta de estos ¿Dónde está el Rey de los judíos? Y al final la respuesta está allí, colgada en un madero. Este es Jesús, el Rey de los judíos. No seas como Herodes o como los escribas que no tienen interés por buscar a Jesús, porque todo se trata de Él, porque todas las cosas son de Él, por Él y para Él. Y no hay nada más fuera de Él. Lo que comenzó como una búsqueda, terminó como una acusación. Lo que fue anunciado por magos es burlado por soldados. Pero en ambos casos el título es verdadero. Jesús es el Rey de Reyes. Sea en un pesebre, sea en una cruz, Él está reinando. Él nació siendo Rey, porque siempre fue Rey, porque siempre es Rey y porque siempre será el Rey de Reyes. Y pronto está viniendo. Pronto está viniendo. El problema es que no se trata de cambiar de conducta, sino de cambiar de raid para que cambie la conducta. Hay una serie muy conocida que se llama Juego de tronos. Por eso no es un juego, es una verdad que determina tu eternidad. En el cielo o en el infierno. ¿Quién está en el trono de tu corazón? ¿Cristo o tu? Yo. ¿Cristo o Herodes? Bájate del trono y deja reinar a Cristo. ¿Vas a vivir como Herodes, defendiendo lo que se pierde o seguirás a Cristo como el pueblo de Dios esperando al Rey que viene, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras? ¿Te das cuenta? El problema no es de cambiar de conducta sino de bajarse del trono para que cambie la conducta. ¿Me acompañás, Lore? ¿Sabes cómo te vas a dar cuenta? Porque pasan los años y no hay cambios en tu vida. Seguí con los mismos pecados, con las mismas caídas y sientes tristeza, sientes remordimiento, pero no hay cambios porque no se trata de cambiar la conducta. Nadie puede cambiarse a sí mismo. Se trata de bajarse del trono. [00:38:03] Speaker A: El. [00:38:03] Speaker B: Trono de tu corazón, de tu yo perverso, torcido por el pecado. Y en esta noche tienes que rendirle ese trono a Jesucristo. Señor, reina en mi corazón, saca esteroide de mí, saca esta perversidad, esta hipocresía espiritual, esta hipocresía religiosa, este autoengaño y engaño de llenarme de conocimiento, de información, pero no estar dispuesto a obedecer. Señor, librame de mí mismo, de mi orgullo, de mi soberbia. Reina tú en mi corazón. ¿Quieres inclinar tu rostro allí? ¿Sabes, cuando Herodes lo confrontaron con la posibilidad de perder el trono, se puso loco? Y si estás sintiendo eso en tu corazón, si te estás poniendo loco porque te están confrontando y porque vas a tener que rendir tu voluntad, quiero decirte que hay un Herodes en tu corazón. Si te enoja escuchar esto, si te pone mal tener que rendir la arteria, las riendas de tu corazón, hay un Herodes en tu corazón. Pero quiero decirte que las consecuencias son peores. Porque vas a sacrificar a tus hijos por mantenerte en el poder. Vas a sacrificar a tus seres más queridos para mantenerte en el poder. Vas a sacrificar tu vida por mantenerte en el poder. Pero en esta noche vos te puedes humillar y Dios, perdóname. Dios, perdóname. Yo reconozco que hay un Herodes en mí, que mi yo está en el trono, pero en el nombre de Jesús yo te rindo, te rindo mi ser, te rindo todo lo que hay en mí, mi voluntad, para que tú seas el Rey y tú gobiernes, Señor. No es sólo recibir información, sino obedecerla, creerla. Ayúdame, Señor, en esta noche. Perdona mis pecados. Perdona mis pecados. Límpiame con tu sangre, Señor. En el nombre de Cristo Jesús. Amén. [00:40:38] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Será hasta nuestro próximo encuentro.

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