Episode Transcript
[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
[00:00:08] Speaker B: Encuentro con Dios,
[00:00:13] Speaker A: comenzamos.
[00:00:24] Speaker B: Buenas tardes iglesia.
¿Están listos para esta tarde o no?
Espero que haya estado atento a todo lo que pasó en esta noche, porque nada es casualidad, el Espíritu Santo de Dios guió cada momento de esta reunión y todo es para su gloria. Así que oramos junto al Señor para que él nos hable a cada uno de los que estamos acá a lo profundo de nuestros corazones. Señor te damos gracias, gracias infinita Señor, porque tú eres bueno con nosotros. Señor, gracias por la salvación eterna. Gracias Señor porque no hay nada imposible para ti, aun el que está más perdido en el pecado, en inmundicia de este mundo, tú lo puedes levantar y hacer una nueva criatura.
Y hoy te pedimos Señor que tengas misericordia de todos los que estamos acá y que mandes tu palabra eterna a nuestros corazones, transformes nuestras vidas, traigas salvación, traiga sanidad y traigas libertad. En esta noche te damos gracias Jesús, en tu nombre oramos.
Amén y amén.
Bien iglesia, seguimos con el tema Enderezando las Enderezando las veredas. El título de hoy es Los cuatro límites. Seguro te diste cuenta que hay una pequeña escenografía. ¿Se dieron cuenta o no? Quiero que demos un fuerte aplauso a Carola, Jenny, Sofi que nos dieron la mano para hacer esta pequeña escenografía.
Pronto vas a saber por qué, pronto no te quiero spoilear nada. Vamos a la palabra de Dios. Josué capítulo 1.
Podés buscarlo en los primeros libros de la Biblia.
Josué 1 del 1 al 6. Vamos a leer, vamos a ver si anda esto bien. Excelente.
Dice la palabra de Aconteció después de la muerte de Moisés, siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nunca, servidor de Moisés, diciendo Mi siervo ha muerto. Ahora pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo le doy a los hijos de Israel.
Yo os he entregado, como lo había dicho Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los Eteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será tu territorio.
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente. Porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de lo cual juré a sus padres que le daría a ellos. Hasta acá nomás la palabra. Vamos a leer ahora. Después vamos a leer otros versículos más. Pero quiero introducite un poquito donde estamos, a dónde estamos parados. Porque si dividimos la Biblia en dos Nuevo y Antiguo Testamento, el evento principal del Nuevo fue la redención de Jesús a través de su muerte en la cruz. Pero si vamos a un evento principal en el Antiguo Testamento es cuando Dios libera por medio de Moisés a su pueblo de la esclavitud de Egipto.
Y vemos cómo ¿Se acuerdan de Moisés o no? Las 10 plagas, ¿Se acuerdan las plagas? La rana, la langosta, la muerte del primogénito.
Y Dios lo va a sacar y vamos a ver acá, a ver si hubiese existido. Por ejemplo, a una selfie le voy a mostrar, pero antes.
¿Alguna vez alguien de acá fue a un All Inclusive?
Sí, levante la mano a ver quién tuvo la bendición.
Ya vamos a ver seguramente. Pasame por favor la que sigue, porque no anda.
Seguramente algunos van a decir que eso es inteligencia artificial.
Y tiene razón.
Lo hice esta tardecita, lo hice porque es la foto de Mendoza, nada que ver, estaban los tipos con mochila en el Caribe.
Pero me contaron que en el All Inclusive vos podés comerte una hamburguesa a las 4 de la mañana o a las 4 de la tarde y no pasa nada.
¿Alguna vez, por ejemplo, fuiste a Las Tinajas? No sé, todavía no existe más Las Tinajas, no, Sí, no existe más. Yo me acuerdo haber ido con algunos amigos, íbamos a tomar agua al baño, porque era carísima la gaseosa como para tragar todo lo que estábamos.
Es más, me acuerdo una vez que fuimos a la Lucila del Mar, San Bernardo, cerquita, capaz que se acuerde Samuel.
Era pizza y pasta libre con Darío, ¿O no? Darío se fue. Ahí está, mira. Comíamos pizza acompañado de ravioles y comíamos con Manao. Era una gaseosa rarísima.
Y uno cree que no hay límite en esas cosas.
Y vos podés comer lo que vos quieras, pero el límite principalmente en LOL inclusive es la billetera, porque tenés que volverte, no podés vivir ahí. Pero en algún momento vos tenés que irte del lugar. No podés entrar a Las Tinajas, a la cocina y abrir a. Hay límites. A pesar de que te dicen que todo es libre. Y con esto en mente, yo quiero que vayamos un poquito a lo que Dios quiere enseñarnos en esta noche. Vamos al libro de Josué antes. Moisés va a liberar al pueblo a través. Pásame la que sigue porque está buena. Ahí Moisés saca una foto cuando sale. Ahí cuando sale, cuando pasa por el mar. Y ahí cuando ya están caminando la tierra prometida.
¿Pero qué pasa? ¿Entran a la tierra prometida o no?
¿Alguien se acuerda?
¿Pasan el Jorán o no pasan el jorán la primera vez?
La primera vez no pasan porque mandan a algunos espías. Muchos vinieron con un parte negativo. Josué y Caleb vinieron con un parte positivo. Se hizo más grande que nosotros, pero nuestro Dios está con nosotros y podemos vencerlos.
Pero decidieron creer a los que traían un parte negativo. ¿Y qué hicieron?
Desconfiaron del Señor.
Desconfiaron del Señor. Y la Biblia dice que Dios les decía, pero no teman, yo peleo por ustedes. Y ellos decidieron no creer a Jehová.
Su desconfianza hizo que la primera vez no pudieran pasar a la tierra prometida.
¿Te das cuenta cómo la incredulidad muchas veces nos limita en la vida, en el camino de nuestra vida?
Dios no permite que entren.
Pero pasaron solamente cuarenta años. No son solamente cuarenta años. Dios los manda a vagar por el desierto cuarenta años porque no permite que pasen hasta que muera el último varón que estuviese ahí. Solamente los niños y Josué y Caleb iban a poder pasar.
Ni siquiera Moisés iba a poder pasar. Porque Moisés en un momento, cuando el pueblo se quejaba, nos hubiésemos quedado en Egipto en vez de hacernos morir en el desierto porque no tenían agua.
Moisés y Aarón buscan al Señor. Y el Señor le dice que le hable a la roca para que salga agua. ¿Y qué hizo Moisés? ¿Se acuerdan? Golpea la roca.
Y ese acto de desobediencia de parte de Moisés hace que él no pueda entrar a la tierra prometida.
Parece duro, ¿No?
Pero así es la santidad del Señor. Él representó a Dios de una forma que no tenía que haberlo hecho.
¿Pero qué pasa? Pasó el tiempo y Dios le bastante habéis rodeado este monte, volveos al norte. Ya era tiempo de volver a la tierra prometida. Muchos de los que eran incrédulos habían muerto en el desierto.
Pero Moisés no iba a ser el que iba a pasar. Dios le dice que dé esfuerzo y ánimo a Josué que iba a ser el que iba a guiar al pueblo a la tierra prometida. Y nos encontramos acá en Josué, capítulo 1, Dios hablándole a Josué que se levante, porque él iba a guiar al pueblo al pase del Jordán, a la tierra prometida.
Pero esta tierra prometida era una tierra que Dios les iba a dar.
No iba a ser a causa de su poderío militar, su estrategia, su poderío de fuerza. Era Dios el que le iba a dar la victoria en el pase a la tierra prometida.
Y le va a decir, todo lugar que pisare la planta de tu pie ¿Que dice? Será tuyo. Así que, joven, anda pisando a una chica ahí en los pies.
¿Por qué me pisa? Dios dice que todo lo que pisara. No, no, no lo haga, no lo haga. Así lo debe la chica después. No, no lo haga.
Josué es en hebreo, si vos lo pasas a griego. ¿Sabés cuál es el nombre de Josué?
Jesús.
Es el mismo nombre de nuestro Señor Jesucristo. Y me encanta porque Dios le dice a Josué, pasa tú. Y todo este pueblo era una sola unidad para el Señor. Y así como Josué, Jesús, somos uno con Jesús, porque somos su iglesia.
Y Él, así como Josué le va a pasar la tierra prometida. Jesús, con Jesús vamos a tener todas las bendiciones que Él tiene para nosotros ahora, en este momento y en el cielo para toda la eternidad.
Somos su Iglesia.
Somos su Iglesia.
¿Y sabe qué Iglesia? Dentro de muy poquito, la maravillosa y admirable herencia que tenemos en Dios por ser sus hijos, no solamente nos salvó, sino que nos adoptó. Somos sus hijos coherederos con Cristo. Y dentro de muy poquito le veremos cara a cara y veremos la inmensidad de su poderío, de su grandeza, de la herencia que tenemos. ¿Te das cuenta hermano?
Falta así.
Me acordaba cuando escribía este mensaje varios años atrás con el Eli, nos juntábamos a escribir canciones, ¿Se acuerda de Samuel, Ana, íbamos a tu casa ahí y estábamos escribiendo, teníamos varias canciones escritas? Y me acuerdo que una canción Dios me regala en un sueño y se la canto a la Lía, desafinado, como pude.
Y Él le puso música. No la voy a cantar, pero simplemente escuchá lo que dice el coro.
Allí te veré cara a cara, a ti Jesús, Cordero de Dios, Te alabaré por la eternidad. Tú cumplirás, harás de este sueño realidad.
Amén.
Él va a cumplir todo lo que dijo que iba a ser. Y un día estaremos para siempre con el Señor.
Y me encanta porque tú y todo este pueblo habla de la seguridad que tenemos también en Cristo.
Nadie en Cristo puede perderse. Nadie. Una vez que te salva, sos salvo para toda la eternidad.
Pero la clave de este mensaje llega acá, cuando todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, hasta el gran mar donde se pone el sol, yo os he entregado. Pero Dios le va a yo se lo doy. Dentro de estos límites, no es que Israel podía ir a cualquier lado y pisar la planta del pie y sería suyo. No, tenía ciertos límites. Y como dice la próxima diapositiva, el lugar de las bendiciones estaba perfectamente delimitado.
Perfectamente delimitado. Había cuatro fronteras, cuatro límites de la tierra prometida. Y no es casualidad estos límites.
Y me encanta porque Samuel Pérez Millo, un gran escritor y maestro de la palabra, le va a poner un sentido espiritual a cada uno de estos límites. Y quiero que hoy como iglesia, podamos profundizar en esto. El primer límite que va a decir acá es el desierto. Ven acá.
Ven el desierto.
Si no, después se levantan y lo miran cuando terminemos la reunión. El primer límite de esa tierra prometida es el desierto. Y el pueblo de Israel sabía muy bien lo que significaba. El desierto es el lugar de peregrinación de tanto tiempo, el lugar de juicio de parte del Señor también.
40 años en el desierto.
Para poder entrar a la tierra de bendición, el pueblo de Israel tenía que pasar del desierto a la tierra prometida. Tenía que dejarlo.
Y la aplicación es muy sencilla.
El desierto es símbolo de la muerte, de la condición de muerte propia del mundo.
Es la esfera espiritual del hombre antes de entrar al disfrute de la salvación del Señor.
Eso es el desierto. Quien aún no está en Cristo, vive en el peor de los desiertos. En Efesios en aquel tiempo estaban sin Cristo, alejado de la ciudadanía de Israel, ajeno a los pactos de la promesa, sin. Sin esperanza y sin Dios. En el mundo hay un desierto. Peor que eso.
Pero bendito nuestro Dios, porque dice el versículo que sigue, Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes que en otro tiempo estaban lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
Podés pasar del desierto a la tierra que el Señor tiene para vos, a la tierra de bendición.
¿Y sabés ese desierto lo que limitaba ese desierto, la tierra prometida era el Jordán y el Jordán más grande que no podíamos cruzar era la separación que teníamos con Dios por el pecado que teníamos nosotros?
El pecado se paraba y vivíamos en una condición de muerte espiritual y no podíamos, no había forma de acercarnos al lugar de las bendiciones de parte del Señor, pero Cristo Jesús, él abrió el Jordán de nuestro pecado que nos separaba en la cruz. Al morir en la cruz el Señor Jesucristo pagó el precio por tus pecados, por mis pecados, por los pecados de toda la humanidad, de toda la historia y como escuchábamos domingo anterior, él rasgó, el velo y ahora hay un camino al Padre a través de Jesucristo, solamente a través de Jesucristo, si le crees ese Jordán será abierto en tu vida.
Ahora no podemos disfrutar de las bendiciones de Dios teniendo una amistad o coqueteo con el pecado, porque el desierto también es símbolo de donde lleva el pecado intentar disfrutar de las bendiciones de Dios y coqueteando con la amistad con el mundo es imposible, no se puede, es más la Biblia nos manda como hijo de Dios a separarnos de las cosas que este mundo nos ofrece.
En primera de Juan dice no améis al mundo ni las cosas que están en el mundo si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida no proviene del Padre sino del mundo, este mundo pasa y sus deseos pero el que hace la voluntad del Señor permanece para siempre.
Un hijo de Dios que coquetea con el pecado, coquetea con el límite del desierto y nunca va a poder venir a la tierra de bendición que tiene el Señor para nosotros como el agua y el aceite no se puede mezclar, no se puede mezclar y capaz venís hermano hoy y venís con una vida donde has mezclado tanto con el pecado, donde ya no hay límites claros en tu vida y nunca vas a disfrutar la plenitud de Dios si dejás el pecado en tu vida, el coqueteo, las zonas grises, hasta dónde puedo pecar para que no sea pecado, hasta dónde puedo mentir, hasta dónde puedo hacer este negocio o capaz que sí sabes lo que estás haciendo pero como nadie te ve, pero la Biblia dice que nadie puede ser, Dios no puede ser burlado, Él sabe todo y él hace así y saca todo a la luz.
Pero también hermanos, el desierto muchas veces en la Biblia significa la prueba.
¿Alguna vez estuviste ahí?
Sí. Levantá la mano a ver quién estuvo alguna vez.
Y tal vez no llegamos al desierto por el pecado, sino porque Dios permite esos pequeños o largos viajes al desierto para transformar nuestras vidas.
Y sí lo hace para santificar nuestras vidas, para purificar nuestras vidas, porque tal vez teníamos malas prioridades, habíamos dejado el coqueteo con algún pecado, tal vez, no sé, pero Dios permite el desierto, nuestra vida, para probar nuestros corazones.
Pero el desierto, ¿Sabes que hermano mío?
No es el fin, no es el destino, es un lugar, es un medio para Dios. Si permite que estás pasando por un desierto, es porque Él algo quiere hacer en tu vida, algo quiere transformar en tu vida, algo Él quiere cambiar.
Pero hay un segundo límite. Pásame por favor el que sigue. ¿Cuál es?
Dice ahí y el Líbano, después puede buscarlo en el número 34, habla de la cordillera del Líbano. Acá está la montaña, ¿La ven?
La montaña. ¿Y qué simbolizará en la Biblia la montaña?
La montaña en la Biblia nos habla de una figura de poder, pero no del poder de Dios, es del poder de la carne, de lo que el hombre busca sin Dios.
Eso simboliza la montaña. La Biblia le dice el brazo de la carne.
Dios llama maldito al hombre que confía en ese poder.
En Jeremías así ha dicho Jehová maldito el varón que confía en el hombre y pone carne por su brazo y su corazón aparta de Jehová. Será como la retama del desierto, un arbusto raquítico y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales del desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Pero bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová.
El segundo límite para mantenernos dentro de las bendiciones del Señor es no confiar en la carne, es no confiar. Yo si pondría un nombre, yo pondría en el Yo puedo, o no solamente en el Yo puedo, sino también es confiar más en las personas que en Dios.
Te pasa algo y lo primero que buscas es ayuda en las personas y ni siquiera oraste, eso es confiar en la montaña.
Y qué distinto que es la mirada de Dios, ¿No?
Porque para la persona confiar en el Yo puedo, en el que yo puedo hacer todo esto, este es mi negocio, este es mi trabajo. Dios lo ve como un arbusto así como ese, a punto de morir, así Dios lo ve, esa persona lo ve como una gran montaña que nadie puede mover. Y Dios simplemente lo ve así. Lo ves en la iglesia de Laodicea, ¿Te acuerdas?
Es tremenda esta iglesia, porque le va a decir, pásame la que sigue.
Dios le va a decir a esta iglesia, porque tú yo soy rico y me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad y no sabes que tú eres desventurado, miserable, pobre y ciego y desnudo.
¿Te das cuenta?
Y encima habían dejado a Dios fuera de la iglesia.
Por eso Jesús estoy a la puerta y llamo.
Es que cuando vos confías en la montaña, en el yo puedo, dejas a Dios del lado de tu vida.
La iglesia de Laodicea ignoraba voluntariamente que separados de Cristo no podían hacer nada. Ellos decidían eso.
Pero me encanta porque el otro día estábamos, el viernes estuvimos en un cumple y el pastor Gustavo compartía de un personaje en la Biblia que nunca lo había leído, capaz que lo leía pero nunca me acordaba. ¿Cómo se llamaba?
Bet Melec, Ebet Melec. ¿Alguien lo conoce? Levante la mano.
Poquitos.
Es que este mundo busca eso, pero Dios busca instrumentos inesperados. Me acordaba de la canción Gracias por Pedro también el martes cuando hablaba Santi del error de Balaam. Gracias por Pedro, ¿Se acuerdan? Gracias por Jonás, gracias también por la burra de Balaam. ¿Se acuerdan? No le gane. ¿Conoces la canción? Sí. Bien.
Es que Dios dice la palabra de Dios que él busca lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Él escoge a los que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. Es que Dios escogió a lo despreciado por el mundo, lo que se considera como nada, y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.
Ese es mi Dios.
Eso no tiene valor.
Y me acordaba de otra canción de Casting Crowns en inglés, no la voy a cantar menos en inglés, que se llama Nobody. ¿Alguien la conoce la canción o no?
Nobody en Estados Unidos lo usa mucho como decir don nadie, como vos sos un don nadie. ¿Vieron las películas? No, tú eres un don nadie. ¿Se pelean con eso y decís qué don nadie? Como que no hay nadie, digamos, más o menos.
Y la canción algo así dice en español ¿Por qué me elegiste a mí? Siempre ha sido un misterio. Toda mi vida me dijeron que mi lugar estaba al final de la fila. Bueno, la moraleja de la historia es que todos tenemos un propósito, iglesia.
¿Entonces, cuando escucho ese diablo empezar a hablarme y quién te crees que eres?
Solo soy un don nadie tratando de contarle a todo el mundo todo sobre alguien que salvó mi alma desde que me rescataste. Le diste a mi corazón una canción para cantar. Vivo para que el mundo vea a nadie más que Jesús.
Y si todos olvidan mi nombre, bueno, está bien para mí. Estoy viviendo para que el mundo vea a nadie más que a Jesús.
Amén. Es que Dios busca instrumentos inesperados.
Vos no tenés renombre. ¿Y dice antes iglesia, miren, fíjense que no, no somos acá los mejores o no? Mirá que está al lado tuyo, míralo.
¿Nadie mira, No somos los mejores acá? ¿No estamos los más fuertes del mundo?
Esos son los que Dios elige para avergonzar a los fuertes. El tercer límite, el límite de esta belleza que está acá, El límite del gran río. ¿Y encima me encantó porque lo hicieron muy lindo, porque sabes qué significa eso? Cuando dice Desde el desierto y Líbano hasta el gran río Éufrates es figura de lo que presente la gloria y la prosperidad del mundo. Es lo que nos hablaba Alejandro.
Es todo lo que este mundo te quiere ofrecer. Son esos destellos que te quiere obnubilar para que te vayas y dejes toda tu vida ahí.
El Éufrates regaba a las mayores civilizaciones del antiguo.
Miles de personas están dispuestas a hacer locuras con tal de crecer ahí.
Lo más triste es que muchos creyentes están engañados de la misma forma.
Tal vez olvidan que las verdaderas riquezas no están en el río, en las cosas de este mundo, sino en la presencia de Dios, en su presencia y plenitud de gozo. Salmo 16.
¿Debemos orientar, como dice Pablo, poner nuestra mirada en las cosas de dónde?
¿De arriba?
No en las cosas que este mundo nos ofrece.
¿Y quiero ser justo, no es que quiere decir que el que es rico es pecador y el que es pobre es espiritual? No, no, no, no estamos hablando de eso, lo vimos el martes. El problema está en el amor al dinero, en que yo estoy dispuesto a hacer locuras con tal de conseguir dinero, fama con tal de conseguir seguidores.
¿Y sabes cuál es el gran tema? Es que el diablo tiene poder para dar todas esas cosas.
Cuando Jesús es tentado, el diablo lo lleva a Jesús y demuestra la gloria de todos los reinos y le dice si te postrás y me adorás, te doy todo esto, porque me ha sido entregado esa facultad para poder hacerlo.
Hay gente que hace las mayores atrocidades, rituales satánicos con tal de conseguir más dinero, más fama. ¿Lo vieron en Cosquín, por ejemplo?
Cómo hay gente música que de un día para otro hasta su alma le dan al diablo con tal de conseguir un poquito de estas cosas.
Pero hay gente que pierde familias, que pierde amigos. Nos contaba Ale yo cuando él contaba eso, yo decí eso hoy lo vivimos. Hay gente que pierde todo, todo el tiempo.
Hay gente que se suicida por las deudas, ¿Sabés por qué? Porque las huestes demoníacas se mueven en todo esto y si tu vida se acerca a este límite, vas a sufrir la opresión satánica de todas estas cosas, No vas a poder dormir en las noches, ahí no hay paz, acá hay paz.
Pero también representa todos los placeres que este mundo te quiere dar. Me encanta, dice Primera de Juan en otra versión, pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo.
Pásame por favor la que sigue.
Hay una carta que escribió C. C. Lewis en literatura, capaz que alguna vez lo leyeron, es como un diablo más experto que le escribe su sobrino que es menos experto de cómo tratar con los creyentes y le va a decir claramente que el diablo no creó ningún placer. ¿Sabe quién creó el placer? ¿Quién sabe?
Quién sabe fuerte.
Dios creó el placer. Pero le va a decir algo muy interesante y que cada vez que me acuerdo esto es realidad le va a todo lo que podemos hacer, dice el diablo, este enemigo, es incitar a los humanos a gozar de esos placeres en momentos, en formas o en grados que Dios prohibió.
¿Como qué? Por ejemplo las relaciones sexuales es algo que Dios creó, pero dentro de un límite que es el matrimonio.
Cualquier otra cosa que esté fuera de ese límite es pecado. Y es el diablo incitando a que vos hagas de ese placer tu Dios, en formas, en momentos que no son lo que Dios mandó.
¿Es malo el dinero o es bueno?
No es ni malo ni bueno, el problema es el amor al dinero. ¿Y el diablo te va a incitar a que vos te afanes por el dinero, tenemos que cuidar los animales o no? ¿Sí o no?
Es más, la biblia dice que el justo cuida de sus bestias.
¿Pero este mundo retuerce todo y qué pasa? Hay personas que no pueden ver a un animal en la calle, pero si hay un moribundo no le importa nada.
¿Alguna vez escuchaste hablar a una persona así?
Que son capaces de dejar vender el auto con tal de llevar a ese perrito a su casa. Pero a un moribundo no le pasa nada. Y ni hablar con toda esta nueva cosa de los terian, es algo que Dios creó. Retorcerlo y llevarlo, grados y formas que Dios no creó.
Eso hace el diablo con este mundo.
Pero hay un cuarto límite que está acá. Acá tenés que tener un poquito más de imaginación.
Sí es el gran mar y si vos escuchás del mar en la Biblia es símbolo de la agitación y el afán de este siglo.
Sabés qué este mundo quiere que andes como loco, quieres que andes a las corridas. ¿Se dieron cuenta en las noticias cómo hay gente que se cruzó un poquito el auto y se baja con un palo?
¿Vieron a ese que lo asesinó?
Este mundo quiere que te muevas agitado de acá para allá. En la vorágine de este mundo, en el afán en levantarte, en ir para allá, hay una agitación que este mundo quiere que vos hijo de Dios, la vivas todos los días de tu vida y que no disfrutes la plenitud de la presencia del Señor.
Dice Mateo, el que fue sembrado entre espinos este el que oye la palabra. Pero el afán de este siglo, el límite del mar y el engaño de las riquezas, el límite del río, ahogan la palabra y se hace infructuosa ahí ahogar tiene que ver con estrangular, eso hace el afán de este siglo y las riquezas cuando vos escuchás una palabra como esta, la estrangula y no hace el efecto en tu vida que tiene que hacer porque tenés tu corazón. ¿Te ha pasado sentir el corazón? Como que hasta no puede ni respirar a veces.
La tierra de la promesa es una tierra de paz, lo escuchamos el domingo anterior. Una paz que solamente Cristo puede dar, no como este mundo la da, porque este mundo te da solamente aflicción. En el mundo tendré esa aflicción, dice la palabra del Señor. ¿Pero qué más dice? Pero confíen. ¿Por qué?
Porque yo he vencido al mundo, dice el Señor.
¿Y sabés cuál es el antídoto para el afán y la aflicción?
La oración.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas todas vuestras peticiones delante del Señor. Con toda. Con acción de ruego, con acción de gracia. ¿Ruego para qué?
¿Qué pasa después?
Y la paz qué sigue, ¿Se acuerdan o no?
Guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.
Oración Paz.
Ahora, hermano, hermana, yo quiero vivir acá.
Quiero estar lejos. Quiero estar lejos del límite del pecado. Quiero estar lejos del límite de yo puedo, de la carne.
Quiero estar lejos de estas cosas que este mundo me ofrece. Quiero estar lejos de la agitación del mar de este mundo.
Ahora, ¿Cómo hago para mantenerme acá?
¿Sabés qué? En primer lugar, dos puntos solamente para terminar. Esfuérzate y sé valiente.
No es fácil.
Dios le va a decir a Josué cuatro veces esfuérzate y sé valiente. Solamente te pido que te esfuerces y seas valiente. Porque hay que esforzarse y ser valiente para tomar las decisiones que tenés que tomar y para obedecer la palabra del Señor, para decir esto es pecado y lo quito de mi vida.
¿Dios pudo haber simplemente eliminado todos los enemigos que estaban en la tierra prometida, o no? Dios lo pensaba y no quedaba ni uno. Pero Dios permite que también nosotros, junto con él, emprendamos este desafío. Y día tras día va a tener desafío. ¿Para qué? Porque acá te van a hacer que te vayas para allá, que te empujen a este límite, que te vayas para allá.
No es fácil permanecer dentro de estos límites. Capaz que pasaste el límite del desierto por pecados que todavía no erradicaste de tu vida. Es la pornografía, tal vez.
Es tal vez el adulterio, la murmuración, la rebeldía, la autoridad, tal vez.
Tal vez es el juego, como escuchábamos con Ale.
Tal vez son las malas palabras, la ira, los vicios, el alcohol, el cigarrillo.
Todo eso, si no lo dedicas a tu vida, te vas a vivir acá y nunca vas a disfrutar la plenitud que tenemos en Cristo. Ya estamos sentados en lugares celestiales y te estás luchando por dejar todas esas cosas.
Me acuerdo que Nacho Ferro una vez en un retiro ¿Cómo me doy cuenta si yo realmente soy un hijo de Dios? Una de las formas es que luchás por no pecar.
No es que no vamos a pecar, no somos impecables, pero no te da lo mismo pecar que no pecar, Pecas, te arrepentís, buscás ayuda, pedís perdón.
Si en tu vida pecas y no te importa nada, reveé tu corazón. Tal vez nunca has conocido a Cristo todavía, porque el Espíritu Santo es el que nos redargulle y que nos muestra el pecado que tenemos y que tenemos que confesar, huir y apartarnos de ese pecado.
Tal vez te diste cuenta que acá está tu vida, estás embelesado por todas las cosas de este mundo, estás dispuesto hasta mentir, robar, hacer cualquier barbaridad con tal de conseguir un poquito más de dinero.
Está acá tu seguridad, Es mi trabajo, es mi salud, yo hago lo que quiero, Dios puede hacer así y en un segundo tu salud.
Me pasó a mí, me levanté a las 7 de la mañana y me marié. Así empezó, fueron seis meses después de aprender a caminar para aprender a poder ver, cambió todo mi vida hasta el día de hoy. ¿Sabes por qué?
Porque Dios a veces permite esas pequeñas cosas para que no confiemos en nuestra carne.
Me acuerdo, Segunda de Corintios lo tenía por acá, Pablo dice quiero que sepan que me ha sobrevenido un montón de aflicciones, hasta pensábamos que íbamos a perder la vida.
¿Pero saben una cosa? Todo esto pasó para que no confiemos en nosotros, sino en Dios.
Y Dios muchas veces permite que pierdas esto, que pierdas esto, que pierdas eso para que confíes en Él.
Pero lo último, y esto va para vos hermano, y también aquellos que eran hace poco o hace poquito y todavía no se han encontrado con Jesús. ¿Sabes qué amigo?
Si no has encontrado Jesús, tu vida gira alrededor de todo esto, pero por fuera vas a querer buscar la paz que tanto tu alma necesita, la vas a buscar en el pecado y no te lo va a dar, lo vas a buscar en lo que todo este mundo, en el ajetreo y te va a dar aflicción, lo vas a buscar en el yo puedo, en ser un buen profesional, en tu carrera y no lo vas a tener, lo vas a buscar acá en el dinero, en la fama y nunca lo vas a tener hermano, tenés a Cristo, pero estás coqueteando con cada uno de estos límites, no vas a tener paz, no vas a disfrutar la plenitud en Cristo.
Hay una palabra para las dos, pásamela.
Arrepentimiento.
En Mateo dice en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto, arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías cuando voz de que clama en el desierto, preparad el camino del Señor, enderezá sus sendas.
Juan el Bautista sabía que Dios estaba a punto de irrumpir en historia humana. Jesús estaba a punto de comenzar su ministerio público y mandó a las personas a que se arrepientan. Así como ahora Jesús está a punto de irrumpir una vez más en historia de la humanidad a venir a buscar a su iglesia. Y el mensaje es el arrepiéntete, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Algunas personas piensan que el arrepentimiento se trata principalmente de sentimientos, de sentir pena por el pecado. Y muchas veces Dios permite eso. Una hora dice que lloró ale y está bien. Gloria a Dios. Si sentís pena por tu pecado, por haber herido tanto tiempo lejos del Señor.
Pero arrepentimiento es una acción, es un cambio de mente. Metanoia es el griego pensaba esto y ahora dejo de pensar esto y pienso esto, Dejo de hacer esto para hacer esto. Es una acción.
El arrepentimiento es una acción.
No podés acercarte hoy a Dios con tu pecado que no sueltas, con tu egoísmo.
No podés.
¿Qué es enderezar las sendas?
En aquella época, cuando un rey iba de viaje, mandaba heraldos pioneros para que en el desierto, si había caminos que estaban poseados, que estaban mal, vayan enderezando el camino para que el rey pueda llegar a destino.
Es el mismo mensaje, iglesia, el rey está viniendo.
Enderecemos todo lo que hay que enderezar en nuestras vidas. Si hay pecado, quítalo de una vez.
Si hay afán, orá aún más todavía. Si estás embelesado por las riquezas, si hay un negocio que tenés que cortar en esta noche, cortalo en el nombre de Jesús.
Tal vez es en el yo puedo.
William Barclay explica un concepto de arrepentimiento que a mí me voló la cabeza.
Hay una última creencia judía en relación con el arrepentimiento, y tal vez es lo que tenía en mente Juan cuando predicaba esto.
Algunos de los maestros judíos enseñaban que si Israel se pudiera arrepentir perfectamente, aunque sea solo por un día, vendría el Mesías.
Era solamente la dureza del corazón lo que retrasaba la venida del Redentor al mundo.
Y yo puedo decirte, amigo, amiga, que Dios retrasa su venida para que te arrepientas, pero el tiempo se acaba.
Ven a Cristo, Él te recibe así como estás con tus deudas, con tus dudas, con tus problemas, Él te recibe, Él te ama y quieres que vivas la paz en medio de un mundo caído, podemos vivir la paz en el Señor.
Amén.
Y cada uno, cada hijo nuevo de Dios es un momento menos para que el Señor venga a buscarnos.
Amén.
Cierra tus ojos por un momento.
Es un tiempo para que puedas arreglar tus cuentas con el Señor.
Arrepentimiento.
[00:42:38] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
Será hasta nuestro próximo encuentro.
[00:42:59] Speaker B: Encuentro.