Algo tiene que cambiar

Algo tiene que cambiar
Encuentro con Dios Podcast
Algo tiene que cambiar

Feb 08 2026 | 00:46:41

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Episode 6 February 08, 2026 00:46:41

Show Notes

No alcanza con parecer espirituales. Dios no remienda corazones endurecidos: los transforma. En este episodio de Encuentro con Dios, el Pastor Samuel Ortiz nos confronta con una verdad directa: el consuelo del cielo viene después del arrepentimiento genuino. Isaías anuncia, Juan prepara el camino y Ezequiel revela la promesa: un corazón nuevo, sensible a Su voz.

La gracia es más grande que tu culpa, pero no negocia con la superficialidad. Es tiempo de ordenar lo torcido, abandonar lo que normalizamos y permitir que Dios cambie la piedra por carne viva. Cuando el corazón se alinea, la gloria se manifiesta.

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Episode Transcript

[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Comenzamos. [00:00:22] Speaker B: Muy bien, muy buenas tardes a todos, bienvenidos, Es un gusto reunirnos, poder vernos otra vez. Voy a invitarles rápidamente a abrir la Biblia, la palabra de Dios. Y si bien es cierto. [00:00:40] Speaker C: Está en. [00:00:40] Speaker B: La pantalla, el PowerPoint, yo quiero invitarle a que a los que tienen la Biblia en la mano, abran la Biblia, ¿Estamos? Abran la palabra de Dios en el libro de Isaías, capítulo 40. Isaías, el capítulo 40. Dice el profeta de esta Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios, Hablad al corazón de Jerusalén, decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado, que doble ha recibido, dice el texto, de la mano de Jehová por todos sus pecados, dice el texto, vos que clama en el desierto, preparad a Jehová, enderezad, calzad en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado, y lo torcido se enderece y lo áspero se allane. Mire lo que va a suceder y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado. Vos que decía, Da voces. Y yo respondí ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella. Ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchitase la flor, más la palabra del Dios nuestro que permanece para siempre. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion, Levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén, levántala, no temas, di a las ciudades de Judá, ve de aquí al Dios vuestro. He aquí Jehová el Señor vendrá con poder y su brazo señoreará. He aquí que su recompensa viene con él, y su paga de de su rostro como pastor apacentará su rebaño, en su brazo los llevará, llevará los corderos, y en su seno los llevará. Pastoreará suavemente a las recién paridas. Vamos La Juan, capítulo 1, versículo 19. Juan 1.19, el Evangelio de Juan. Dice el versículo 19, este es el testimonio de Juan. Este Juan que menciona aquí no es el Juan que escribió el evangelio, sino Juan el Bautista o Juan el bautizador, como le llaman algunos. Dice, este es el testimonio de Juan cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntase, ¿Tú quién eres? Qué pregunta, ¿Tú quién eres? A ver, Setiló, No hay problema. Sigo leyendo desde acá. Volvió. Ahí estamos. ¿Tú quién eres? Le preguntaron a Juan. Confesó, dice, y no negociaron, sino que confesó. Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron, ¿Quién, pues, eres tú, Elías? Dijo, no soy, ¿Eres tú el profeta? Y respondió, no puedes seguirlo vos a él. Le dijeron, pues, ¿Quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo, yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Y un pasaje más en el libro de Mateo, capítulo 3. Mateo, capítulo tres, seguilo desde ahí, Yael, por favor. Lo apago aquí. Mateo, capítulo 3 y el versículo 1 al 3 dice, en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y diciendo, arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías cuando dijo, Vos del que clama en el desierto, preparad el camino del Señor. Enderezad sus sendas. Vamos más adelante. Dice, Y Juan estaba vestido de pelo de camello y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos y. Y su comida era langosta y miel silvestre. Y salía él Jerusalén y toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Seguimos. Al ver que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, le decía, generación de víboras, ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Y Juan decía, sed pues frutos dignos de arrepentimiento. Hasta aquí nomás la lectura de la palabra de Dios. ¿Oramos? Padre, necesitamos que tu espíritu nos ilumine en esta noche. Quita de nosotros todo cansancio, distracción, nuestras mentes, oído y corazón estén dispuestos a oír lo que tú hablaras. Te lo pedimos para la gloria de tu nombre. En el poderoso nombre de Jesús. Amén y amén. Comenzamos desde esta noche, si Dios quiere, en la buena voluntad de Dios, una serie de temas que le hemos puesto por título Enderezando las veredas. Pero de una manera especial. El subtítulo del tema de hoy algo tiene que cambiar. Mira al que está al lado tuyo. [00:06:42] Speaker C: Y algo tiene que cambiar. Algo tiene que cambiar. [00:06:50] Speaker B: Saben, Isaías fue un mensajero de Dios, un profeta de Dios. Dicen los estudiosos bíblicos que Isaías era un hombre que tenía gran intimidad con el cielo, un gran interés en la tierra, pero también tenía una gran autoridad sobre el mundo. Ese era Isaías, un hombre de Dios. Isaías profetizó sobre el reino del sur de Israel después de que el reino se dividió tras la muerte del rey Salomón. Isaías fue enviado de parte de Dios para anunciar el juicio de Dios que vendría sobre la nación por la maldad en que ellos habían caído, por el ritualismo religioso vano y vacío que ellos estaban viviendo, lejos de una verdadera adoración y una verdadera devoción a Dios. [00:07:44] Speaker D: Es notable porque cuando uno lee el. [00:07:47] Speaker B: Texto bíblico del libro de Isaías, parece que el pueblo se veía muy bien espiritualmente, pero la mirada de Dios era totalmente diferente porque Dios los veía a ellos con hábitos religiosos muertos. [00:08:01] Speaker D: Aunque ellos se veían a sí mismos. [00:08:03] Speaker B: En su piedad, en su falso religiosidad, como muy piadosos. Sin embargo, Dios, dice la Biblia, los miraba como ovejas descarriadas. Tal es así que el juicio también vendría de parte de Dios por causa de la injusticia que había en medio del pueblo. Si usted lee el capítulo 1 de Isaías, usted va a ver el diagnóstico que Dios hace de ellos. [00:08:28] Speaker D: Dios mira la realidad espiritual de ellos y dicen que ellos eran como podrida llaga que no estaba vendada, ni curada. [00:08:37] Speaker B: Ni suavizada con aceite. Es más, Isaías les va a decir. [00:08:42] Speaker D: Que si no fuera por la misericordia. [00:08:44] Speaker B: De Dios, ellos hubieran terminado destruidos y derrumbados como fue Sodoma y Gomorra en la antigüedad. [00:08:51] Speaker D: Así que ahí se puede tomar usted una idea del nivel de depravación moral. [00:08:55] Speaker B: Y espiritual en que la nación había caído. No habían sido destruidos como Sodoma y. [00:09:00] Speaker D: Gomorra, que no quedó ni siquiera una. [00:09:02] Speaker B: Parte de ella, solamente por la misericordia de Dios. Pero Isaías hizo otra cosa también. ¿Sabe qué fue? [00:09:11] Speaker D: Fue hablarles, fue anunciarles de una futura. [00:09:14] Speaker B: Restauración que Dios traería sobre ellos a través del Mesías prometido. Este hombre de Dios, Isaías, fue llamado a enviar este mensaje después de la muerte del rey usías. Si usted va al capítulo 6 del libro de Isaías dice que después de la muerte del rey Usías, Dios llama a Isaías para este oficio profético. Pero Isaías vio a cinco reyes pasar sobre el trono del sur de Israel. [00:09:46] Speaker D: Él vio la dinastía de estos reyes correr uno tras otro. Y él en medio de ellos, profetizando. [00:09:53] Speaker B: Dando el mensaje de Dios al medio del pueblo. [00:09:57] Speaker D: Ahora, si usted toma el libro de. [00:09:58] Speaker B: Isaías, el libro de Isaías se puede dividir en tres grandes secciones. Si usted va del capítulo 1 al capítulo 35, el mensaje de Isaías fue. [00:10:08] Speaker D: Convencer al pueblo del pecado y del juicio que tendrá. Si usted va del capítulo 36 al. [00:10:15] Speaker B: 39 del libro de Isaías, son capítulos históricos. [00:10:18] Speaker D: Pero entre medio de ellos se anuncia. [00:10:20] Speaker B: La futura invasión que sufrirían en manos de sus enemigos, especialmente en manos de los babilonios. Pero del capítulo 40 al 66, Isaías va a hablarle al pueblo acerca de estas profecías mesiánicas. [00:10:37] Speaker D: Iba a anunciar la llegada del Mesías. Es decir, Dios enviaría su consuelo a. [00:10:45] Speaker B: Ellos en su misericordia. [00:10:48] Speaker D: Dios enviaría sobre ellos un mensaje de restauración. ¿Por qué? Porque a pesar del juicio, Dios era más grande que su pecado. ¿Dios era más grande, sabe? Que sus adversarios. [00:11:02] Speaker B: Y era más grande que sus adversidades. Tal como sucede en nuestras vidas hoy. Es más, si usted va al versículo 12 en adelante de este capítulo, lea. [00:11:14] Speaker C: El versículo 12 en adELANTE. [00:11:16] Speaker D: Porque hace una exposición magistral el profeta de lo que es Dios en su infinitud. Un Dios que no se lo puede medir, no se lo puede graduar, no se lo puede explicar a causa de la infinitud de su persona. Porque esta mente demasiado pequeña para explicar. [00:11:38] Speaker B: A ese Dios infinito en poder. Ahora, me encanta como comienza el capítulo 40. [00:11:48] Speaker C: Porque Dios envía a decirle al profeta. [00:11:50] Speaker D: A través del profeta, consuelen a mi pueblo, consuelen. Dios lo que está anunciando es que él haría, mirando al futuro, una obra de consuelo a través de la redención. [00:12:03] Speaker B: De la salvación que vendría a través de Cristo. [00:12:06] Speaker D: Y no dice en el texto, como. [00:12:07] Speaker B: Vos tenés ahí en esta versión, vuestro Dios dice. [00:12:11] Speaker D: Sino que en el idioma hebreo dice vuestro Dios dirá. ¿Por qué? Porque esa obra de restauración, esa obra de sanidad, esa obra de perdón que. [00:12:22] Speaker B: Dios haría, estaba en el futuro para ellos. Y tenía que ver con los últimos tiempos. Tenía que ver con los últimos tiempos. Mire, cuando nosotros hablamos de los últimos. [00:12:33] Speaker D: Tiempos, usted tiene que entender que los últimos tiempos comenzaron desde la venida de Cristo al mundo. [00:12:40] Speaker C: Hasta hoy que estamos viviendo en la última hora de esos últimos tiempos. [00:12:48] Speaker B: ¿Sabe? [00:12:50] Speaker C: Me encanta lo que dice Dios. Háblele al corazón, dice un escritor. [00:12:56] Speaker D: Qué bueno que haya en medio del pueblo de Dios. [00:13:00] Speaker C: Gente que hable al corazón y hable de consuelo. [00:13:04] Speaker D: Háblele al corazón, dice Dios. Sabe que la palabra corazón en el idioma hebreo es lev. Y es el asiento de las emociones, del intelecto, de las intenciones, donde se toman las decisiones. Donde está el núcleo interior del ser humano. Háblele al corazón, dice Dios. Y yo quiero decirte algo. Dios esta noche quiere tratar con nuestros corazones. Dios quiere hablar a tu corazón como el mío. Háblele al corazón de Jerusalén. Y esta expresión habla porque Dios los estaba involucrando a todos. Estaba involucrando al rey, a sus súbditos. Estaba hablándole al pueblo común de la ciudad. Dios quería que todos supieran que él quería hablarles directamente al corazón. ¿Sabe por qué? Porque bien se ha dicho que el. [00:13:51] Speaker C: Corazón del problema es el problema del corazón. Ahí radican tus males y los míos, en nuestro corazón. [00:14:05] Speaker D: Y allí era necesario operar un cambio profundo. Que les daría a ellos una perspectiva diferente. Y traerías a su vida un renuevo, una transformación, un nuevo nacimiento. Hay otro profeta de Dios que Dios va a levantar en el tiempo. Su nombre es Ezequiel. Ezequiel es un hombre de Dios tremendo. Que también va a hablar de la futura restauración del pueblo de Israel. Y demuestra en el capítulo 36 que él haría algo, Dios haría algo que ellos jamás podrían haber hecho por sí mismos. [00:14:39] Speaker B: Jamás. [00:14:40] Speaker D: Y usa un lenguaje Ezequiel espiritual, pero a la vez radical. Esa gran obra de reforma no sería una obra de reforma externa. Tendría que ver con lo interno. Y no sería momentánea. Tenía que ser permanente. Y no era por esfuerzo humano. Tenía que ver con la intervención soberana de Dios. [00:15:04] Speaker C: De tal manera iba a ser esta obra que Dios iba a hacer. Que de dentro de ellos iban a hacer una obediencia. No por una imposición externa, sino como fruto del cambio que Dios haría. ¿Y sabe que dice el capítulo 36 de Ezequiel? Yo les voy a quitar el corazón de piedra. ¿No será esto lo que esta noche Dios quiere hacer con nosotros? [00:15:34] Speaker D: Yo voy a quitarles el corazón de piedra. ¿Sabe lo que está diciendo? Que el pecado en ellos había hecho un corazón duro, obstinado, rebelde, insensato, intratable. Yo, dice Dios, voy a quitarle, voy a extraerles ese corazón esclerótico que tienen y les voy a dar un corazón de carne. Cuando dice dale un corazón de carne, está hablando un corazón sensible, dócil, obediente, un corazón que está dispuesto a adorar a Dios y cuya, cuyo escenario está listo para la morada de Dios. [00:16:16] Speaker C: Pero es necesario quitar el corazón de. [00:16:18] Speaker D: Piedra. [00:16:21] Speaker C: Porque dice un escritor, porque sólo un corazón, un pueblo con un corazón nuevo puede sostener la presencia continua de un Dios santo. Solo un corazón nuevo puede sostener la presencia de un Dios santo. [00:16:42] Speaker D: Me encanta lo que dice. [00:16:43] Speaker C: Después díganle que su tiempo es cumplido, que ya terminó. [00:16:49] Speaker D: Y yo no sé, cuando oraba esta semana, yo creí, entendí de Dios que alguien tiene que escuchar esto en esta noche. Tu tiempo es cumplido. Hay algo que está llegando a su fin. Gloria a Dios. Pero saben como dice la versión original, no dice que tu tiempo es cumplido. Dígale que su guerra, dice, cambió el sentido, No, díganle que su guerra, su. [00:17:15] Speaker B: Conflicto ha terminado, dice en el idioma hebreo. [00:17:19] Speaker D: Y uno dice, ¿Pero qué tiene que ver eso? ¿Por qué? Porque había lucha, oposición, persecución y todo lo que estaban sufriendo ella porque estaban en conflicto con Dios. [00:17:34] Speaker C: Y le envía a decir Dios, díganle que sus días tristes han terminado. ¿Por qué? Porque experimentarían el consuelo de Dios. [00:17:49] Speaker D: Pero algo había que hacer primero. Necesitaban que algo ocurriera en sus corazones. Necesitaban que sus corazones fuesen convertidos, regenerados mediante el perdón divino. Por eso Dios dice acá en el capítulo 40, díganle que sus pecados son perdonados. ¿Saben por qué? Porque ellos serían llevados por la misericordia y el perdón de Dios a un estado aceptable delante de Dios, a un estado que pudieran disfrutar de la comunión con Dios por el perdón que Dios le ofrecía. Y Dios lo envía a Isaías a decirles, háblele de consuelo, háblenle de perdón, háblele de restauración. ¿Para qué? ¿Sabe para qué? Para que sus corazones tuvieran un ancla segura, tuvieran algo de lo cual aferrarse y pudieran disfrutar de verdad de este consuelo. Y no pensaran ellos que era una autosugestión, un idilio de ellos. Ellos no pensaran que esto simplemente un alelo, un deseo de ellos. No, no, era algo que Dios quería hacer e iba a hacer. Por eso Isaías va a decir la boca de Jehová ha hablado. Sella eso diciendo la boca del Señor ha hablado. Amados, cuando la boca de Dios habla, así es. Si Dios dice que va a traer restauración, perdón, gracia, misericordia y sanidad, lo único que uno tiene que hacer es rendirse ante lo que Dios ha dicho. [00:19:26] Speaker C: Y debiera ser suficiente. [00:19:30] Speaker D: Isaías sella esto diciendo la boca de Dios ha hablado. Dice la Biblia que no pudiendo él. [00:19:37] Speaker C: Jurar por alguien mayor, ha jurado por sí mismo. ¿Saben por qué dice esto? Porque la fe verdadera tiene un cimiento seguro, es la palabra de Dios. [00:19:56] Speaker D: La fe bíblica siempre descansa en la palabra de Dios, en la palabra que como dice después en el texto, vive y permanece para siempre. Y es notable como el profeta compara la permanencia de la palabra de Dios con la futilidad de nuestra vida, con lo rápido que nuestra vida pasa, porque dice que nuestra vida es como la hierba, la flor del campo, que hoy está y mañana no está, pero la palabra de Dios vive y permanece para siempre. ¿Sabés lo que está diciendo? Pueden pasar años, pueden pasar siglos, pero tené por cierto que la palabra de Dios se ha cumplido y se va a cumplir. Tené por cierto que lo que Dios te habló en secreto y te dio su promesa, se va a cumplir. [00:20:45] Speaker C: La boca de Dios ha hablado. Y la idea aquí es que este mensaje de consuelo no debía llegar a ellos como un susurro, no debía llegar. [00:21:00] Speaker D: A ellos como un murmullo, dice el texto. Denle voces, ¿Sabe cuál es la idea? Grítenle, grítenle que haya gritos de alivio para ellos. Vendrá alivio, vendrá reposo, vendrá descanso, vendrá consuelo, díganle. [00:21:21] Speaker C: Me acuerdo cuando mi mamá estaba internada, capaz le ha pasado a usted. [00:21:27] Speaker D: Yo. [00:21:28] Speaker C: Escuchaba en los pasillos los gritos de dolor de los enfermos. [00:21:35] Speaker D: Me acuerdo un hijo que estaba ahí cuidando un padre, yo escuchaba los gritos. [00:21:39] Speaker C: De ese padre de dolor y el hijo le decía, calmate. [00:21:42] Speaker D: ¿Qué? Calmate, le decía, me duele, le decía, me duele. Pero esto es como un médico que entra por ese pasillo, una enfermera que viene por ese pasillo y te dice acá te traigo el remedio, acá te traigo el alivio. Es decir, Dios lo envía a Isaías para decirle, mira, tu dolor no va a ser para siempre. Este tiempo de angustia, de lágrimas, llegará. [00:22:11] Speaker B: A su fin. [00:22:13] Speaker D: Es decir, es como un soldado que durante mucho tiempo ha luchado por su país, ha estado bajo bandera y ha peleado por los intereses de su patria y ha peleado grandes batallas, pero llega un momento en que él es alivianado de esta carga, se le da descanso y se le da recompensa y lo que Dios está diciéndole va a llegar un momento que van a ser exonerados y descargados de sus pesos espirituales. [00:22:40] Speaker C: Pero la realidad es que este alivio les llegaría mediante el perdón de sus pecados. [00:22:47] Speaker D: Por eso dice Dios, díganle que sus. [00:22:50] Speaker C: Pecados han sido perdonados, es decir, por. [00:22:53] Speaker D: El perdón es retirada la causa de sus males. Amigo, señora, señor, querido hermano en la fe, mírame bien, el pecado trae males, toda desobediencia a Dios trae males, toda transgresión a los mandamientos de Dios trae males, te lo digo por experiencia, traen tristeza, traen dolor, amargura, males emocionales, físicos, matrimoniales, el pecado arruina, corroe, enferma, destruye, pervierte y mata. Nadie sale iglesia del pecado, nadie. Pero Dios quiere que sepa que el pecado va a ser perdonado y mediante ese perdón también van a ser retirados los efectos de esos males. Porque cuando uno se humilla delante de Dios, dice Señor, yo pequé, yo hice lo que no tendría que haber hecho, yo toqué con mis manos lo que no tendría que haber, yo hablé lo que no tendría que haber dicho, Dios, yo pensé, pero yo te ruego hoy me perdones. Dios nos alcanza y los efectos de esos males son aliviados por el perdón. [00:24:03] Speaker C: Porque el perdón trae sanidad. [00:24:07] Speaker D: El perdón de Dios trae salud, el perdón de Dios trae restauración, hay salud para el alma en el perdón. [00:24:18] Speaker C: Es que Dios por este perdón estaría reconciliado con ellos, si ellos podrían estar en paz con Dios y paz consigo mismos. Dice un escritor Es que no hay otra cosa que pueda dar tanto consuelo al alma del ser humano como saber que hemos sido perdonados de nuestros pecados. No hay otra cosa que pueda traer consuelo al alma del ser humano como saber que sus pecados han sido perdonados. [00:24:45] Speaker D: En y por medio de Cristo. Ahora, la razón del consuelo es tremendo, porque díganle, dice Dios que ha recibido el doble de sus pecados y si usted lee rápidamente esa expresión, capaz puede llegar a malinterpretar ¿Qué está diciendo cuando dice que ha recibido el doble de sus pecados? [00:25:08] Speaker C: ¿Sabe lo que está diciéndole? Que de donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. [00:25:18] Speaker D: Que Dios no nos da. [00:25:19] Speaker C: Conforme a nuestros pecados. [00:25:23] Speaker D: Así lo Dice el Salmo 103 de la Biblia. Dios no nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Siempre la gracia de Dios va a ser mayor a nuestras culpas. Bendito sea el nombre de Dios. Siempre su gracia va a superar la inmensidad y la magnitud de nuestros pecados. Y la Biblia enseña que no hay pecado tan grande que la gracia de Dios no pueda perdonar y que la sangre de Cristo no pueda borrar. Cuando uno dice, yo pequé, Señor, pero. [00:25:56] Speaker C: Me arrepiento de mis pecados. [00:25:59] Speaker D: ¿Querés que te muestre algo? Mira qué tan lejos llega la gracia de Dios. Aquellos que hemos creído en Cristo, Dios podría habernos redimido, podría habernos justificado, podría habernos regenerado, podría habernos reconciliado con Él, darnos una herencia a los cielos. Pero Dios no tenía por qué adoptarnos como hijos. Dios no tenía la obligación de adoptarnos como hijos. Pero la gracia de Dios siempre va más allá. Y Él, además de perdonarnos, reconciliarnos, justificarnos por su sangre, nos ha adoptado como hijos y nos ha dado herencia de gloria con Cristo. Siempre la gracia de Dios sobrepasa la. [00:26:43] Speaker C: Culpa del ser humano. Ahora, Dios tenía una bendición más grande para ellos. [00:26:51] Speaker D: Dios quería dispensarles, concederle en su misericordia un don mayor. ¿Sabes cuál era? Era darles a aquel que pagaría por nuestros pecados y nos otorgaría el perdón divino, total y absoluto. Pero algo, algo tenía que cambiar. Algo tenía que ser quitado del medio para que los consuelos del evangelio los abrazara. Algo tenía que cambi. Hay algo que tiene que ser removido, desplazado del corazón. Hay que quitar los obstáculos para recibir al Redentor y al libertador eficaz. Por eso Dios en el tiempo va a levantar a otro hombre. Gracias, Dios. [00:27:35] Speaker C: Va a levantar otro profeta, un hombre de Dios. [00:27:38] Speaker D: Jesús dijo de los nacidos de mujer, no ha habido otro profeta como él. Fue Juan el Bautista, precursor, predecesor del Mesías. Este mensajero fue Juan. Cuando los religiosos de su época vinieron a indagarlo. [00:27:54] Speaker C: ¿Quién eres? [00:27:55] Speaker D: ¿Quién eres, ¿Eres Elías? [00:27:58] Speaker C: ¿Quién eRes? [00:27:59] Speaker D: ¿Eres el profeta? Juan respondió No. Yo soy la voz del que clama en el desierto. ¿Como dijo quien? El profeta Isaías. Juan estaba abriéndole la puerta, escuchá, a la bendición más grande, al consuelo definitivo, a la restauración que vendría a través de Cristo. Preparad, si vos lees el versículo 3, dice ahí, preparad el camino de Jehová. [00:28:25] Speaker C: ¿No te llama la atención esto? ¿Cómo si Juan está anunciando la venida de Jesús, ¿Por qué dice Isaías el camino de Jehová? ¿Por qué? ¿Sabés por qué? Porque Jesús del Nuevo Testamento es el. [00:28:42] Speaker D: Jehová del Antiguo Testamento. Está hablando de la divinidad de Cristo, de su deidad, que él es Dios mismo en esencia. Esto es tremendo para aquellos que niegan la deidad de Cristo. Él es el mismo Dios eterno. Es una referencia a Él. Y dice, enderezad la calzada, hagan una carretera derecha en la soledad de nuestro Dios, todo valle sea alzado y bájese todo monte, toda colina, y lo torcido se enderece y lo áspero se allan. Es decir, Juan fue enviado por el Señor para tirar abajo, ¿Sabés qué? Y está hablando de manera simbólica, metafórica y poética, para tirar abajo los montes, las montañas del orgullo, de la soberbia y traerlos a la humildad. Juan fue enviado para tirar por el suelo la irreverencia y la necedad que tenían y ser confrontados y los caminos del corazón sean allanados para recibir la revelación más grande que el ser humano iba a tener, ¿Sabe cuál es? Cristo. Por eso cuando hablaba recién, tremendo, porque cuando el Señor viene a esta tierra, Juan, el discípulo dice, vimos su gloria. Juan estaba preparando esto, se iba a manifestar el Dios eterno en la persona de Cristo. Pero había algo importantísimo, ¿Sabes qué es? [00:30:14] Speaker C: Algo tenían que experimentar y era el arrepentimiento. Porque amados, escúchame bien, lo que endereza los caminos de la vida delante de Dios empieza por el arrepentimiento. Te lo vuelvo a decir, porque tal vez tenés una vida muy desordenada, no hay paz en tu corazón, hay problemas en tu matrimonio, en tu economía, no. [00:30:42] Speaker D: Hay paz en tu mente. ¿Sabes dónde querés empezar a enderezar los caminos de la vida delante de Dios? Esos caminos comienzan a enderezarse cuando nosotros nos volvemos en arrepentimiento delante de Dios, es cuando lo torcido se empieza a enderezar. Y es muy interesante la palabra torcido ahí en el idioma hebreo, porque habla de ser fraudulento, engañoso, contaminado. Por tanto, las veredas de la vida deben ser enderezadas para poder ver el obrar de Dios. Por lo tanto, el pecado que hay en nuestra vida debe ser confesado y debidamente arrepentido para ver a Dios hacer maravillas. [00:31:27] Speaker C: Lo que el profeta está diciendo es que debe producirse una metamorfosis. Lo alto sea bajado y el valle sea emparejado. [00:31:37] Speaker D: Debe producirse un cambio y el arrepentimiento. Esto es esencial. Por eso cuando Juan entra al escenario de este mundo, él andaba por el desierto y comenzó a predicar diciendo arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Y encontró a los religiosos de su época. Le hagan frutos dignos de arrepentimiento. Escuchá, hagan frutos dignos. Mira, el arrepentimiento no es sólo palabras, no es solamente sentirme mal. Hay fruto, hay evidencias prácticas. ¿Sabe por qué? Porque el arrepentimiento produce cambios. Cambio de conducta en mi matrimonio, en mi relación con mi esposa, en mi relación con los hijos, en mi relación con lo económico, con lo material, en el trabajo. Produce cambios. El verdadero arrepentimiento delante de Dios no te deja igual. Por eso Juan juega digno de arrepentimiento para que ese Rey de gloria que venía pudiera manifestarse en la magnificencia de su persona. [00:32:42] Speaker C: Produce grandes cambios que hace que uno no vuelva a ser el mismo. Ahora, este cambio traería como resultado algo, una transformación interior que afecta la relación con Dios, pero abriría la puerta a algo hermoso que yo he orado esta semana que pase en mi vida. En tu vida y en la iglesia. ¿Sabe cuál es? La gloria del Señor será revelada. [00:33:13] Speaker D: Mirá si es importante alejarse del pecado. Mire si es importante no minimizar el pecado, no naturalizarlo. Mire, Dios me habló esta semana acerca de los pecados que los creyentes naturalizamos, los validamos como si nada. ¿Y bueno? Y bueno No, La santidad de Dios sigue en Colombia, sigue siendo la misma. Yo no sé vos, pero yo este 2026 no sé cuánto nos queda porque estoy seguro que estamos con un pie en el escalón. El mundo está por enfrentar, escucha, una guerra que va a cambiar el curso de la historia. Señores, el mundo está al borde de una guerra que va a cambiar el curso de la historia. Se va a producir en Medio Oriente. El mundo nunca más volverá a ser el mismo después de esta guerra. [00:34:04] Speaker C: Pero. [00:34:05] Speaker D: Está anunciando que el tiempo se acaba, que Cristo viene. Pero yo quiero en el tiempo que queda que el Señor muestre su gloria en mi matrimonio con mi esposa, que muestre su gloria en mi vida, en mi forma de caminar, de andar y que muestre su gloria en encuentro con Dios. [00:34:24] Speaker C: La gloria del Señor será revelada. [00:34:28] Speaker D: Y le dice, anda, anunciá, anunciadora de Sion, parate sobre un monte alto. Y sabes que la idea allí es un evangelista que se para en una montaña y empieza a gritar, empieza a proclamar, anuncialo, esto viene, esto va a pasar, esto será así. Porque la boca de Dios ha dicho, es más, un día Israel y el mundo va a decir, ve de aquí al Dios nuestro. [00:34:55] Speaker C: Porque Dios lo que ha prometido lo cumple. [00:34:58] Speaker D: Él va a venir, así como vino. [00:35:00] Speaker C: Un día a morir por nuestros pecados, vendrá para reinar. [00:35:03] Speaker D: ¿Y sabes que en el libro, hay. [00:35:05] Speaker C: Un libro de la Biblia, creo que Jeremías se le va a cambiar el nombre a la ciudad de Jerusalén, sabe qué nombre va a tener? El Señor está ahí. El mundo va a ver al Cristo reinando, ¿Sabe por qué? [00:35:24] Speaker D: Porque lo que Dios promete, lo cumple, lo cumple. Y así como él vino a sanar los corazones de los corazones heridos por las convicciones de Juan, él vendrá por segunda vez también con poder, con gobierno, con soberano gobierno, pero también con recompensa. [00:35:47] Speaker C: Y toda carne le verá. Así como un día le vio caminando en las polvorientas calles de Israel, un día le verá reinar y y toda carne le verá. Es decir, se dará testimonio a todas las naciones que este Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Quiero concluir con esto, porque hay acá escondido y te llevé por todo esto, hay un mensaje escondido. Es que algo tiene que cambiar en nuestra vida antes para que la gloria de Dios se manifieste. Porque hay un orden divino. [00:36:35] Speaker D: Yo no sé si lográs entender lo. [00:36:38] Speaker C: Que es el orden divino. [00:36:41] Speaker D: Pero ese. [00:36:41] Speaker C: Orden divino llega a nuestra vida cuando. [00:36:45] Speaker D: La santidad de Dios tiene efecto. Cuando decidimos vivir en integridad y obediencia a Dios y humillamos nuestro corazón, empieza a establecerse el orden de Dios en nuestra vida. Y siempre ese orden de Dios precede a la gloria de Dios revelada. Porque la gloria de Dios siempre se ha manifestado cuando su santidad es vindicada y reconocida. Esa gloria de Dios se manifiesta en gente que anda en santidad, en integridad delante de Dios, que crea la palabra de Dios y le teme y anda en corrección delante de Dios, no jugueteando con el pecado, no con un piecito acá hay un pie en el mundo, no. Mostrando una cosa que en la iglesia y otra cosa en mi casa. Cuando la gloria de Dios es respetada y reverenciada y reconocida, la santidad de Dios, la fidelidad de Dios y su soberanía es reconocida, la gloria de Dios se manifiesta. Y empezás a ver alrededor tuyo que Dios empieza a hacer cosas que vos nunca imaginaste que Dios las iba a hacer, que Dios las podía cambiar, Dios las podía transformar. [00:37:54] Speaker C: Pero algo tiene que pasar. Primero es que nuestro corazón tiene que ser cambiado. Y el arrepentimiento es lo que le abre la puerta a esa bendición. Pero es algo que no podemos hacerlo solo. Necesitamos todos de la gracia de Dios. Necesitamos correr a la gracia y decirle Dios, perdón Señor, necesito que tu gracia me abrace y me perdone. Hace un tiempo atrás escuchábamos un muchacho de unos 16 años, iba a la iglesia, él iba en su motito así, iba el templo a las reuniones. Y cuando iba a la reunión, el muchacho tiene un accidente, este jovencito de 16 años, y se golpea y queda gravemente herido. Vinieron las ambulancias y lo llevaron y quedó internado. Cuando la familia se entera que él está internado gravemente, estaba a las afueras del hospital la familia. Y cuando la familia estaba reunida afuera del hospital, esperando los diagnósticos médicos, vino el pastor de la iglesia donde él iba. Y cuando el padre de este chico lo ve al pastor acercarse, pastor, tengo que hacerle una pregunta. ¿Usted cree que Dios va a tomar la vida de mi hijo por todos los males que yo he cometido? ¿Qué pregunta, pastor? [00:39:52] Speaker D: ¿Usted cree que Dios va a tomar. [00:39:54] Speaker C: La vida de mi hijo por todos los males que yo he cometido? Y el pastor, mirándolo a los ojos, le puso la mano en el hombro, le no querido, Dios ya tomó la vida de su hijo por nuestros pecados. [00:40:19] Speaker D: Todo lo que usted tendría que haber. [00:40:21] Speaker C: Pagado, ya lo pagó Cristo en la cruz. Dios ya se cobró nuestras culpas en su Hijo. Es que la gracia de Dios es así, está sin merecer. Lo que usted tiene que hacer, amigo, es echarse los brazos de esa gracia. Porque Dios dice que muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. ¿Y sabe que? Esa gracia divina todavía recibe a pecadores arrepentidos y también a creyentes que necesitan ser restaurados y sanados y consolados. Porque no hay pecado que la gracia de Dios no pueda perdonar. No hay nadie que pueda decir esa gracia no me llega, no me abraza, no me alcanza. Amados, Dios ya tomó la vida de su Hijo. Ahora lo que nos toca a nosotros es vivir una vida de arrepentimiento. Y le voy a ser sincero, cuando grabo esta semana digo ¿Por qué me llevas a esto, Señor? Porque yo estoy buscando que mi pueblo también se arrepienta, me dijo el Señor. Porque yo vengo a buscar mi iglesia y yo también estoy llamando a mi. [00:42:10] Speaker D: Pueblo al arrepentimiento. [00:42:14] Speaker C: Y especialmente con pecados que los creyentes han naturalizado y que ya no lo miran con el mismo espanto que lo miraban antes. ¿Por eso quiero llamarte en esta noche a que si hay algo que tenés que confesar, arrepentirte y dejar, lo puedas hacer, porque la gracia de Dios te va a abrazar, pero sabes que? No va a quedar ahí. La gloria de Dios se va a ver en tu vida, en tu casa y en la iglesia. Así que yo quiero invitarte donde estás, porque el consuelo de Dios también te quiere abrazar esta noche, muchacho, mujer, puedas Señor, perdón, abrázame con tu gracia. Pero si yo naturalicé el pecado de la pornografía, el hablar cosas que no tengo, extraño el traguito de más de cerveza. Si yo naturalizado ir a la cancha y zafarme y ser uno de más. [00:43:27] Speaker B: Del montón, cuando yo debí marcar diferencia. [00:43:29] Speaker C: Dios, perdón Señor, si yo he tratado mal a mi esposa y he tenido gestos indebidos con ella. Si vos has tratado mal a tu esposo, Dios te está llamando al arrepentimiento porque Dios quiere hacer algo diferente, mostrar su gloria, su poder, su presencia en nosotros. Así que quiero invitarte a que te inclines delante de Dios, no delante de mí, delante de Dios y oro que el Espíritu Santo te pueda mostrar. He orado al Señor, digo Señor, solo tu espíritu amado, si es el orgullo, pegale una patada a tu orgullo. [00:44:17] Speaker D: Porque Dios resiste al soberbio, pero da gracia al humilde. [00:44:25] Speaker C: Señor, perdón. Si yo me alejé de ti, perdón, Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Señor, yo en mi trabajo estoy haciendo cosas que no tendría que haber hecho. Perdón Señor, perdón. Espíritu Santo. Yo te ruego en esta hora, Dios que conoce el corazón, hacenos ver Señor, que está torcido en nosotros, que está torcido en mi Dios. Yo no quiero nada que interrumpa mi comunión contigo, Señor. Yo quiero que tu poder se manifieste en mi vida y en la iglesia, en mi familia. Tú brilles, Dios te está hablando a vos que cuando estás con otra gente que no es de la iglesia, te comportas de otra forma y vendes tu fe por quedar bien con otros, con los amigotes. Quiero animarte ahí donde estás, decirle Señor. [00:46:01] Speaker D: Perdón. [00:46:07] Speaker C: Volve a llenar mi vida con tu espíritu, con tu presencia. [00:46:20] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Será hasta nuestro próximo encuentro.

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