Episode Transcript
[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
¿Comenzamos?
Comenzamos.
[00:00:23] Speaker B: Buenas noches, iglesias.
Buenas noches a todos.
Post anuncio. Voy a volver a traerte al momento final de la alabanza.
¿Usted cree en las casualidades?
Yo tampoco. Para los que dijeron que no, el que dijo que sí, bueno, no coincido.
Creo que Dios, como tantas otras veces, él arma todo en ese rompecabezas que sólo él comprende, entiende, pero que no se le escapa nada, que cada detalle Dios lo acomoda para que salga todo a la perfección.
Y terminamos cantando, alabando y adorando a Dios por por su provisión, pero también por su grandeza, por su soberanía, su señorío y sobre su control sobre nuestra vida, ¿Verdad?
No te olvides de ese detalle porque va a ser algo que va atravesar todo lo que hablemos en esta noche.
Acompáñame por favor al libro o a la carta de Santiago en el Nuevo Testamento, capítulo 5.
Santiago, capítulo 5, versículo 7.
Vamos a leer hasta el 11.
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor.
Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca.
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados. He aquí el juez está delante de la puerta.
Hermanos míos, tomad como ejemplo la aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí tenemos por bienaventurados a los que sufren.
Habéis oído de la paciencia de Job y habéis visto el fin del Señor.
Que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Oramos para que Dios guíe este momento. Padre, gracias porque sabemos que estás en control de todo.
Gracias porque sabemos que tu espíritu está en medio de nosotros.
Y Señor, ya nos has hablado, pero clamo que confirmes la obra que estás haciendo en esta noche por tu palabra, Señor, y que si alguno todavía está dormido, todavía alguno no discierne, Señor, no entiende, no puede ver tu obrar en esta noche.
Dios, que por la poderosa palabra que tiene toda tu autoridad para transformar vidas, corazones, ordenar mentes, Señor, que en esta noche tu espíritu la aplique con poder para que todos nos vayamos transformados, desafiados y estando seguros y convencidos de que tú nos has hablado en esta noche, Señor, confiamos en lo que hagas, es tu palabra y nos rendimos a ti, Señor, y lo hacemos en el nombre del Señor Jesús. Amén y amén.
Santiago, para los que conocen, es una carta que trata de un tiempo muy particular para los creyentes.
Cuando Santiago empieza su carta, le está escribiendo a los creyentes que están en la dispersión, que estaban en persecución, que estaban siendo trasladados de acá para allá porque estaban en pleno conflicto, porque no era una temporada fácil para la iglesia, que estaba en pleno crecimiento, pero también en plena persecución.
Y en medio de toda esa crisis a nuestros ojos, en medio de todo ese tumulto que la iglesia estaba viviendo, Santiago escribe esta carta.
Y es llamativo porque al final de la carta va a mencionar todo lo que hemos leído ahora, pero es una carta que lejos de ser una carta para simplemente ser piadoso con los otros o simplemente bueno, pobrecitos de ustedes que están en persecución y hagan lo que puedan y bueno, fíjense si alguno sobrevive y nos juntamos en tal lado, es una carta que va a ser totalmente de ánimo para la iglesia, es una carta que va a ser realmente de un impulso para el que la lee, porque lejos de querer tratar a la iglesia como alguien pasivo, como alguien a los hermanos, como alguien solamente digno de miseria, al contrario, Santiago va a alentar los corazones y va a intentar de parte del Señor establecerlos y afirmarlos en la fe, aún en medio de la dificultad y aún en medio de la persecución.
Si ustedes leen los primeros versículos de la carta, van a ver que Santiago va a Tengan por sumo gozo cuando estén en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, más tenga la paciencia sobre completa, para que sean perfectos y cabales sin que falte cosa alguna. Es decir, Santiago le está están en pruebas, bienvenidos, disfruten, pase, póngase cómodo, abróchense el cinturón. La prueba tiene propósito, la prueba tiene un objetivo, la prueba tiene un final específico y la prueba está dentro de los planes de Dios.
Versículos anteriores a los que leímos hoy, están hablando sobre los ricos que están ejerciendo opresión, sobre los piadosos, sobre los fieles, sobre los justos. A ellos les está miren, los ricos tienen su proceso, los ricos tienen sus bendiciones temporales, los ricos tienen sus gustitos del momento, pero tranquilos, se viene un trato especial de Dios para ellos. Y posterior a eso viene este ánimo, cambiando un poco la perspectiva, ya no para el opresor, sino más bien para el que está siendo oprimido.
Y creo que Santiago nos dejó claro que quiere que tengamos en cuenta un concepto en específico. ¿Que cuál es?
La paciencia. Empieza su carta hablándonos de esto y acá es como que se pone al detalle a repetir vez tras vez, tengan paciencia, tengan paciencia, tengan paciencia.
Por eso titulé este esperanza, paciencia y perseverancia.
Quiero hablarte en primer lugar de la esperanza, porque si ves el versículo 7 y el versículo 8, e incluso el versículo 9, te vas a dar cuenta que todo el ánimo que Santiago está intentando transmitirle a los que van a leer su carta, está englobado dentro de la esperanza de la venida del Señor.
Santiago en primer momento lo que quiere hacer es ánimo no por ustedes, ánimo no por lo que está pasando, ánimo no porque ustedes sean mejores, sino ánimo porque el Señor viene.
Es el contexto principal, es el paréntesis que lo engloba todo.
Tienen que tener paciencia, tienen que crecer, tienen que perseverar, pero porque hay una esperanza que marca el rumbo y es que el Señor Jesús viene y eso es indudable para así como estuvo con nosotros, así como murió, así como resucitó, Él se fue, pero dijo que viene. Tranquilos, tengan paciencia. Santiago va a decir, versículo 7 Tened paciencia hasta la venida del Señor.
Versículo 8 va a Tened vosotros también paciencia, afirmaos vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca.
Y es lo primero que Santiago quiere redirigir la mirada hacia el lugar de que con nosotros como iglesia nunca debe irse.
Y es que Jesús viene, es que Jesús va a volver, es que eso es lo que da dirección, eso es lo que da sentido, eso es lo que da propósito, eso es lo que nos mantiene viva nuestra fe, que no es una fe temporal, que no es una fe que caducó con la muerte de alguien, sino que resucitó, se fue, pero también viene.
Que nosotros tenemos un norte cierto, tenemos un destino seguro, hay una esperanza gloriosa para nosotros y es que Él va a venir y nosotros vamos a estar con Él para siempre.
Esa es una seguridad que el creyente no puede dudarla ni por un segundo. Es algo que en medio del desánimo vuelve la mirada al cielo. Y ahí está mi norte. Es lo que me recuerda que soy solamente pasajero, soy peregrino, soy no ciudadano de este mundo, sino ciudadano del cielo, como cantamos tantas veces.
Es que Santiago nos está nunca se olviden que esto para nosotros todavía no terminó, que lo mejor está por venir, que la esperanza está cierta, está vigente, está presente y es inminente.
Eso quiere decir que puede pasar en cualquier momento, que no necesita nada que le dé lugar, que no hay ningún hecho anterior para que sí o sí tenga que suceder, sino que puede pasar en cualquier momento.
Fíjate la inminencia con la cual vivían ellos, que Santiago estaba convencido que el Señor podía llegar a buscarlos incluso en ese tiempo.
El Señor puede venir a buscarnos esta noche, ¿Lo crees? El Señor puede hacerlo. ¿Terminaremos este mensaje? No lo sé. ¿Llegaremos a la próxima semana? Tampoco lo sé. Tengo algo para decirte. Señor, no lo porque el Señor vendrá, nos buscarás solamente cuando Él lo decida. Pero es una esperanza que para nosotros sigue vigente y que es el motor, es el combustible que alienta la fe, porque sabemos que es un destino seguro para nosotros.
Y es en medio de ese contexto, ese contexto de esperanza, que ahora sí vienen los ánimos de Santiago. Vienen, si se quiere, las órdenes, los mandatos de Santiago.
Y nos explica tengan paciencia.
Ahora, uno dirá ¿Qué es la paciencia? Vivimos en una sociedad que no se caracteriza mucho por tener paciencia.
Si uno quiere hablar de paciencia, es más bien una cuestión teórica que queda como en el aire, casi imposible de alcanzar para todos nosotros. Todo tiene que ser rápido, todo tiene que ser dinámico, no me tenés que hacer perder tiempo, no lo tengo, estoy tapado de actividades, resolvemos las cosas, así vivimos.
Pero Santiago, a diferencia de lo que el mundo intenta vendernos, nos tengan paciencia.
Viste que el mundo te vende el consumismo, y ese deseo de consumir te genera siempre una necesidad para que vos corras detrás del sistema, y te vende la ilusión de que vos estás usando el sistema, pero al contrario, el sistema te está usando a vos, y te está dejando insatisfecho todo el tiempo para que vos vuelvas al sistema y no se termine nunca. Y por eso estamos siempre tan insatisfechos, siempre tan apurados, siempre con deseos de que me falta algo, siempre con esa sensación de ¿Que más puedo tener, qué más puedo hacer, qué más puedo obtener para estar mejor?
Lejos de eso, Santiago nos está tranquilos, Paciencia.
Ahora, es muy curioso porque las primeras dos veces que Santiago va a mencionar la paciencia, tiene que ver, fijate vos, con algo que me hizo acordar la imagen que te puse, la anterior, lo que está ahí al fondo. ¿Qué es eso?
Un volcán.
Y la idea de la paciencia ahí algunos la han graficado como una bomba de mecha larga, porque la idea es alguien que tarda, que demora en explotar, en responder, en ser reactivo con la situación, a pesar de que me estén oprimiendo.
La palabra I en el original es macrotumeo, de macros, largo, distante, lejano, grande y tumos, temperamento, pasión, emoción.
Describe literalmente la contención prolongada del tumos, de la emoción, de la ira o la agitación.
Es lejos de esto, de un volcán que está en explosión, como muchas veces nos pasa a vos y a mí, que ante la situación injusta, ante la situación difícil, ante la situación en la cual me están oprimiendo, me están lastimando, me están dejando de lado, me están generando alguna injusticia, yo exploto. Santiago nos está diciendo todo lo contrario.
Ustedes deberían ser así, de mecha larga, que queme, que queme, que queme, que queme, pero que no explote.
Ahora, uno dirá, pero nunca puedo reaccionar. No, la idea es que no se exige totalmente una resignación pasiva ante el destino o ante las situaciones de la vida, sin una actitud de control que permite abstenerse de tomar represalias precipitadas ante cualquier provocación.
¿Y sabés qué es lo más curioso?
Que Dios es así.
Cuando la Biblia dice que Dios es lento para la ira, habla de este concepto. Y mirá, yo quiero que vos pienses ahora en tu vida y la mía, quiero que pienses en todas las veces que nosotros ofendimos, ofendemos y vamos a ofender a Dios por medio de nuestro pecado. ¿Sabés si Dios reaccionara explosivamente contra nosotros, ¿Cuántos quedamos acá?
Ninguno.
Ninguno.
A ese nivel la Biblia nos dice que tenemos que ser. Y uno dice ¿Y cómo voy a hacer?
¿Cómo yo alcanzo ese estándar para poder ser como Dios? Bueno, Dios nos ha dado de su Espíritu Santo y la Biblia dice en el libro de Gálatas 5, que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia. Mirá qué curioso, la misma palabra que se menciona acá de mecha larga, querés ser como Dios, te está costando hoy controlar tus emociones, explotás fácil, explotás rápido, sos enojón, sos un volcán ahí en el próximo erupción te trae problemas, no te aguantás una, te tenés que morder la lengua cada dos por tres, tenés que salir a pedir perdón todo el tiempo, sos de ofender rápido.
Qué buena noche para empezar a crecer en paciencia, Qué buena noche para madurar en paciencia.
Dicen los comentaristas que este término subraya la necesidad de saber que como está a la altura de Dios y es un fruto del Espíritu, es algo, es un atributo en nosotros que nos llama a todo santo a depender del Espíritu Santo en todo momento, para poder vivir de una manera que solamente Él puede generar en nosotros.
¿Sabés? Por eso quizás te pasa como a mí, que muchas veces queremos cambiar y bueno, la próxima no le voy a responder igual y será la próxima. Es como la dieta, el próximo lunes será la próxima, será la próxima, será la próxima. Porque intentamos humanamente cambiar algo que solamente puede cambiar por intervención divina, porque solamente puede generarlo el Espíritu de Dios en nosotros.
Y por eso voy a Saltear el versículo 7 y me voy a ir al 9 y Santiago va a hermanos, no os quejéis unos a otros, unos contra otros, para que no sean condenados.
Aquí el juez está delante de la puerta, es decir, está casi visible para nosotros. Fíjate cómo vuelve a englobar todo en la medida de la venida del Señor. La esperanza no se va nunca, la esperanza sigue siendo el norte, pero nos en medio de la dificultad, en medio del problema, cuando es muy fácil explotar, cuando es muy fácil agarrársela con el otro, incluso es muy fácil agarrársela contra Dios.
Quizás en esta noche acá hay gente que está muy enojada contra Dios o contra otros, por circunstancias que están pasando en la vida, no sale no explotar, hablar, no, esto es culpa del pastor, culpa del hermano, culpa de los líderes que no me siguen, que no me hablan, que no me dan, que el jefe, que mi compañero, que esto, que lo otro, porque sale en nosotros la maldad que tenemos. Y por eso dejen evidencia que solamente podamos cambiar por medio de de una actividad sobrenatural del Espíritu en nosotros.
Y después de darnos ese panorama, ahora Sí, pásame la que sigue. Mili.
Santiago nos lleva en el versículo 7 a esta actividad tan conocida para la é la agricultura.
Y nos va a mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Santiago está ejemplificando con algo muy conocido para ellos, para la venida del Señor. Está la venida del Señor es cierta, no sabemos cuándo será inminente, puede ser hoy.
Y en medio de esto, en medio de esta persecución, con ese norte de la venida del Señor, quiero que tengas paciencia.
Como el agricultor.
¿El agricultor que hacía su parte o no?
El agricultor tenía que trabajar la tierra, tenía que sembrar, tenía que regar, tenía que estar ahí con todas sus herramientas pendientes y al cuidado de lo que pasaba en la tierra.
Pero Santiago menciona un tiene que esperar con paciencia las lluvias, tiene que esperar las tempranas.
Ahí dicen los que saben, más o menos en la época de noviembre, octubre y las tardías, más la época de marzo, abril.
Imaginate todo el tiempo que pasa.
¿Estás dispuesto a esperar tanto tiempo por algo?
¿Estás dispuestO a rendirte a Dios y esperar que Él envíe la lluvia? Porque la lluvia, mirá, no depende, dependía del agricultor. ¿Había alguna forma de que el agricultor acelerara las lluvias? No, no la había.
Dicen unos El creyente piadoso reconoce que la cosecha espiritual también depende de la intervención de Dios en los asuntos humanos.
Nada crecerá sin estas lluvias. Y la impaciencia del agricultor, de vos y de mí, no puede apresurarlas.
Así pues, el agricultor es una ilustración perfecta de cómo estos santos sufrientes debían permanecer pacientes en sus aflicciones.
De la misma manera que el agricultor tuvo que esperar el tiempo de Dios, los creyentes, nosotros también debemos esperar los tiempos perfectos de Dios para nosotros.
¿Hay paciencia en tu vida?
¿Estás pudiendo esperar lo que Dios determinó? ¿Aunque implique dolor, aunque implique incomodidad, aunque implique sacrificio?
Avanza El texto, versículo 10, Y Santiago nos lleva a contemplar el dolor y la lucha de otros. Dice Hermanos míos, tomad como ejemplo de afición y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
Y acá hago una pausa esa pausa que viste que solamente el dolor genera, porque cuando vivimos en bienestar, en placer, vamos como en modo automático, es como que los días pasan medios iguales, como que la rutina te come. Pero cuando llega algo que desestabiliza, cuando llega una pérdida de laburo, cuando llega la enfermedad, cuando llega el dolor, cuando llega una crisis, viste que el tiempo parece que se dilata y las horas que antes iban rápido ahora no pasan más.
Esas horas que antes volaban y se quemaban segundo a segundo, ahora son interminables, son eternas.
Los que tienen niños pequeños y han trasnochado lo saben.
Y ahí Santiago hace como una pausa y acuérdense que ustedes están sufriendo, pero no son los únicos que sufren, no son los únicos que han sufrido.
Y ahí quiero que pienses en tu proceso, porque cuando pensamos en esto de esperar lluvias generalmente bueno, estoy esperando que el Señor me dé un trabajo, estoy esperando que el Señor esto. Y como que siempre lo llevamos a la bendición.
Ahora Santiago nos está esperen y sean pacientes.
Cuando duele, esperen y sean pacientes.
Ahora que la cosa quema, no exploten, el entorno va a querer inflamar, el entorno va a querer implosionar para que explotemos, pero tranquilos, yo los acompaño.
Y el Señor por su Espíritu nos quiere llevar a esa paciencia.
Ahora, ¿Qué pasa cuando el fruto no viene? ¿Porque la esperanza está o no?
Sabemos que Dios viene, sabemos que Cristo vuelve por su iglesia, sabemos que él murió, sabemos que resucitó y estamos a la espera de que Él vuelva por nosotros. Ahora, ¿Qué pasa en el medio con las crisis?
¿Cómo vivimos en este tiempo? Porque la esperanza no depende de nosotros, es de Dios.
Ahora, hay una orden de parte de Santiago, si bien él quiere que crezcamos en paciencia, también en el versículo 8 tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones. Y ahí te vuelvo a traer al contexto de lo que va a marcar ahora con el sufrimiento anterior de los profetas. Porque Santiago también nos está animando no solamente a no explotes, sino también a firmate, establecete, endurecé el corazón. Es la idea. Y no de indiferente, y no de a mí nadie me dice nada y no me molesta nada, sino que es ese obrar también de Dios que significa establecernos firmemente, fortalecer, hacernos estable y fijarnos sobre un fundamento sólido.
¿Y sabés qué es lo curioso?
Que esta idea en toda la palabra, siempre está exclusivamente adherida, unida, adosada a la prueba y la aflicción.
Hay muchos versículos sobre esto, pero te leo uno solo.
Primera de Pedro 5.10 Después de que hayan, escuchá bien, sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo Jesús, nuestra esperanza los perfeccionará, los confirmará, los fortalecerá y los establecerá. ¿Querés vivir perfeccionado, confirmado, fortalecido y establecido? Bienvenido a la prueba. Porque hace falta sufrir un poco de tiempo. Y por eso Santiago comienza su carta Tengan gozo cuando estén en diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe tenga su obra completa. Viste que un montón de veces decimos Señor, yo quiero paciencia. La carta de Santiago nos deja en claro que si nosotros queremos crecer en paciencia, primero viene la prueba, primero viene la aflicción, primero viene la incomodidad, primero viene el trato personal de Dios en medio de la angustia y el dolor. Te acordás cuando Jesús le dijo Pedro, mirá, Satanás los ha pedido para zarandearlos, pero yo he orado por ti para que tu fe no falte y después de que hayas sido afirmado, andá y fortalece a los otros. Es la misma idea, vos vas a pasar una prueba, Satanás te va a zarandear, pero yo voy a orar por vos para que vos crezcas y después vas a poder fortalecer al otro. Porque es innegable de parte de Dios, que si queremos crecer y afirmar el corazón, estableceros y permanecer, vamos a tener que pasar por la prueba.
¿Querés una vida igual?
Que des una vida sin frutos, esa silla donde estás es suficiente, es ser indiferente, es mantenerte siempre al margen.
Pero si en algún momento has orado, Dios, el querer crecer y madurar en la fecha, indudablemente vamos a tener que pasar por la prueba. Diré un es un curso que en la vida todos estamos inscriptos y no hay vuelta atrás. El Señor en el mundo tendréis aflicción y como creyentes la tendremos quizás aún más, pero confiemos porque Él ha vencido al mundo y Él nos invita a poder transitarlos de esta manera, en paciencia y en su establecer en la vida del creyente.
Fortalecer. Dicen los comentaristas también tiene el sentido de afrontar las circunstancias adversas con valentía, perseverancia y resistencia. Y acá te llevo al último concepto que te quiero marcar en esta noche, que es la perseverancia. Porque si bien leemos en estos versículos 10 y 11 que se habla de la aflicción de los profetas que hablaron en nombre del Señor y nos invitan a mirar específicamente la paciencia de Job, si bien nosotros leemos lo mismo en el idioma original, está hablando de otra cosa. Acá ya no es una bomba de mecha larga, sino acá es alguien que sabe soportar la carga a lo largo de todo el trecho, a lo largo de todo el camino.
Es la misma palabra para nosotros, pero la idea es distinta. Es alguien que sabe llevar cargas sobre los hombros. Es alguien que no sucumbe ante la presión. Es alguien que no va a aflojar la marcha a pesar de la adversidad.
Y eso es lo que hemos visto en Job, ¿No?
Y acá te traigo de nuevo y no te me vayas a lo que terminamos cantando en esta noche.
Cantamos que él es rey, ¿Lo crees? Cantamos que él es soberano, ¿Lo crees? Cantamos que él provee, ¿Lo crees?
Él sigue siendo todo eso, aún en medio de nuestras dificultades, como le pasó a Job, un hombre que Dios dio la cara por él y mírenlo porque él me es fiel, Mírenlo porque él da gloria a mi nombre con su vida y su testimonio.
Pero aun así permitió que Satanás lo afligiera y muy fuerte.
Le quitó sus posesiones, le quitó su salud, le quitó sus hijos.
Y un detalle no menor, Y los que están casados me van a aun su esposa le job, maldecí a Dios y morite.
Y los que están casados saben que esos son golpes bajos, pero que Dios soberanamente también lo permitió.
Ahora, en medio de tremenda prueba, en medio de tremenda dificultad, Santiago nos está haciendo ver todo el panorama y nos está Job supo con paciencia aguantar todo el peso de esa prueba y llegó hasta el final.
Y uno podría qué bien Job.
Aplaudamos a Job. Job es el protagonista, es la estrella del libro.
Pero cuando uno conoce el libro, sabe que Job es solamente un instrumento de Dios para dar gloria a su solo nombre.
Y por eso Santiago va a rescatar y va a decir ¿Habéis oído de la paciencia de Job?
Y habéis visto detalle el fin del Señor.
Que el Señor, no Job, que el Señor es muy misericordioso y compasivo porque es Dios el que está tratando, aún incluso con el corazón de Job, que se levanta con dudas, que se levanta con críticas, que se levanta con preguntas hacia Dios, sin poder entender y dimensionar lo tremendo que Dios estaba haciendo incluso en su vida.
Y aún a pesar de que Dios permitió que le sacaran todo.
Termina el libro diciendo que Job murió anciano y lleno de días, disfrutando la largura de sus días. Es la idea.
Completo, lleno.
A pesar de que la había pasado muy mal, a pesar de que había sufrido cosas que queremos imaginarnos estar en los zapatos de Job.
Hay un trato especial de Dios con él que permite que Job crezca en paciencia también.
Ahora yo quiero preguntarte en esta noche, ¿Estás dispuesto a pasar este tipo de situaciones?
Quizás tu primera respuesta, como la mía, sea no, ni loco. Y está bien.
Pero quiero darte seguridades a partir de lo que hemos visto de la palabra de Dios. Lo primero es, como te dije antes, si querés ver fruto en tu vida, la aflicción, el dolor, la prueba, según lo que hemos leído hoy, la palabra de Dios dice es innegociable.
¿Querés crecer? La aflicción va a venir.
¿Querés dar fruto? Tenés que pasar por el fuego.
Dios tiene que estrugirnos, Dios tiene que probarnos en el horno para poder sacar la impureza y dar un mejor fruto en nosotros.
¿Querés que tu corazón se afirme? La prueba es el camino.
Querés dejar de vivir una vida que tenga sentimientos cambiantes, inconstantes, que como dice Santiago en el principio de su carta, sean como olas que van de acá para allá porque están llenos de dudas y no saben y no conocen a Dios. Que tienen falta de sabiduría porque no tienen ese principio de la sabiduría que es el temor a Dios, El temor a Jehová es porque no le conocen. Ahora, ¿Querés conocer a Dios?
Dios muchas veces se esconde detrás del telón de la prueba, detrás del telón del dolor. Y si lo conocés y querés ir más profundo, probablemente Dios también te haga caminar por ese valle de sombra y muerte, pero con la promesa de siempre estar ahí, acompañarte.
Hay una comunión más dulce con Dios a pesar de ese valle difícil.
Ahora, cuando pasemos por ahí, no te olvides de lo que cantamos en esta noche.
Dios sigue siendo Rey, Dios sigue siendo soberano. Dios sigue siendo un Dios cercano, un Dios que acompaña, que alienta, que levanta.
Y Dios no tiene la culpa de tus dolores. Así que si hoy venís peleado con
[00:35:15] Speaker C: Dios,
[00:35:18] Speaker B: si venís con un dolor interno que pensás que nadie te lo puede sacar, es la noche para que te acerques y dejes que el gran Médico trate con tu corazón.
Porque si estás afligido, en vez de tanto dolor y centrado en dolor, hoy Dios te quiere. Mirá la esperanza más allá del dolor. Acordate que el dolor te está haciendo acordar de que no sos de este mundo y que este mundo no tiene nada bueno, sino que hay un destino más glorioso del cual quizás te has olvidado.
Quizás sea que nos está costando pasar por momentos difíciles.
Quizás sea que estamos viendo la muerte con buenos ojos, solamente como una salida rápida.
¿Sabés?
Con las personas en las que hablo en el consultorio, muchos miran la muerte con mucho agrado y gusto porque ya están cansados de lidiar con el dolor del mundo.
¿Y sabes por qué?
Porque no hay esperanza.
Porque este mundo ya da lo mismo.
Porque se dieron cuenta que del cielo, del sol para acá abajo, como dice Salomón, es vanidad de vanidades.
Todo es vanidad.
Y lo único, lo único que le da verdadero sentido a la vida y nos da esa capacidad de poder vivir con paciencia y perseverancia y no aflojarle a la vida cristiana, es la esperanza bendita que tenemos de que nuestro Señor Jesucristo vive, reina, a pesar de nuestra situación y Él viene a buscarnos.
No alienta esa esperanza, no vuelve todas las cosas a un orden mental y emocional, no deja de lado ya la perturbación y le da sentido incluso al dolor y la muerte. Simplemente como un mensajero de Dios para salgan de este mundo, vayan a casa, compadre.
Eso es lo que nuestra esperanza hace.
Y por eso cantábamos hace un rato y me fui ahí con Iván para poder darle alguna directiva más clara.
Pero viste que al final cantá corazón, No te afanes.
¿Tu esperanza es firme?
Pregunto, ¿Es firme tu esperanza?
¿Hay esperanza?
¿Has venido a los pies de Jesús para pedir perdón por tus pecados y tener seguridad de salvación?
¿Tener seguridad de que tu alma está segura y guardada en Cristo? Porque si Él viene a buscarnos, nos vayamos con Él. Que si cruzás los umbrales de la muerte te vas con Cristo y no a un infierno eterno.
¿Hay esperanza para cruzar el valle de sombra y muerte o estás desesperado como si estuvieras solo en la vida?
Cristo puede estar con vos.
Él es el buen pastor que incluso promete pasar con nosotros lado a lado. Aún en esos valles difíciles hay esperanza.
¿Tenés una esperanza segura? Si no, esta es la noche para que te vayas con esa seguridad eterna en el corazón que solamente Dios puede dar. No es la iglesia, no es el predicador del momento, no son los pastores, no son los líderes. Es solamente Cristo.
Cristo el autor y consumador de nuestra fe.
Solo Él.
¿Te animás a que terminemos cantando como antes?
[00:39:24] Speaker C: Tu esperanza es firme Alma mía, no calles el resucitado Recuerda que la victoria está en el nombre del Señor.
Mi corazón, no te afanes Mi esperanza es firme Alma mía, no calles el resucitó Mente mía, recuerda que la victoria está en el nombre del Señor.
Y corazón, no te afanes Mi esperanza es firme Alma mía, no calles el resucitó Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor
[00:40:46] Speaker B: Una
[00:40:46] Speaker C: vez más corazón Y corazón, no te afanes Tu esperanza es firme Tu esperanza es segura Hay firme ancla para tu
[00:40:58] Speaker B: alma en esta noche en Cristo Mente
[00:41:02] Speaker C: mía, recuerda bendice alma mía Jehová No te olvides ninguno de sus beneficios Cántale
[00:41:08] Speaker B: a tu alma Cántale a tu alma
[00:41:11] Speaker C: y obtene firmeza en él Canta de nuevo Corazón, no te afanes Y corazón, no te afanes Mi esperanza es firme Alma mía, no calles el resucito
[00:41:35] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
Será hasta nuestro próximo encuentro.