Episode Transcript
[00:00:02] Speaker A: Bienvenidos a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Comenzamos.
Buenas noches iglesia.
Qué hermoso poder recordar esa alabanza, ¿No? Al estar en la presencia de nuestro Dios. Me gustaría que puedas abrir tu Biblia si la trajiste o en el celu.
Vamos a comenzar este mensaje leyendo la palabra de Dios que es el centro, el centro de todo.
Mateo capítulo 26 26 Señor, te damos gracias por tu presencia en este lugar.
Gracias porque hemos levantado Señor, alabanza a tu nombre.
Ahora rogamos que la voz de tu Espíritu Santo obre con poder en cada corazón y cada mente, Señor. Trae quietud a este lugar, Señor, y obrá con poder a través de tu palabra. Usame Señor, a pesar de lo que soy para tu gloria. En tu nombre oramos.
Amén.
Mateo 26 Jesús instituye la cena del Señor y dice la palabra de Dios en el versículo 26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo y lo partió. Es lo que vamos a hacer en esta noche. Y dio a sus discípulos y Tomad, comed, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, Bebed de ella todos porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos he derramada para remisión de los pecados.
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beban de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Y dice versículo 30 que es el versículo central de este mensaje y cuando hubieron cantado el himno salieron al monte de los Olivos. Después vienen la parte donde Jesús predice que Pedro lo iba a negar y cuando va al monte de Getsemaní a orar, pero ponen por favor la primera plaquita, la que sigue por favor titulé este mensaje de Nunca dejes de alabar. ¿Cómo es nunca de alabar? Nunca dejes de alabar. No sé si vos sos de esos que tiene música todo el tiempo en su casa, levante la mano quien tiene música todo el tiempo en la casa, en la tele, con la radio, capaz o capaz preferís el silencio, yo soy por ejemplo los que se sube el auto y pongo Spotify antes de todo, antes de arrancar, o capaz que vos preferís el silencio para escuchar el motor de tu Ferrari, no sé, capaz, no sé porque algunos quieren escuchar el motor viste, a mí antes de conocer a Cristo, o sea ahora todavía me gusta, pero antes me gustaba mucho la música y me acuerdo que no soy muy viejo pero yo grababa, no sé quién grababa las músicas que pasaban en la radio en casette, ¿Alguien lo hacía? ¿Nadie levanta la mano? Ah, muy bien, muy bien. Y rogabas que el locutor no hablara justo, porque quería hablar justo en el momento más lindo hablaba y quedaba grabado ahí o me pasaba cuando me gustaba escuchar las últimas canciones y escuchaba el hit parade en el 100.5 y me ponía en el Ares a bajar canciones, en el Ares bajaba una canción y tres virus a la computadora y hacía los CDs que yo quería, los grababa y me gustaban mucho las canciones o capaz que sos los que cantan en la ducha o capaz que sos los que cantan para adentro o los que se juntan en los cumpleaños a guitarrear folclore, el otro día me invitaron a un cumpleaños ahí muy bueno estuvo eso en la casa de. No voy a decir quién, pero en el texto de hoy nos encontramos ante un grupo de personas en una noche muy especial, llena de conflictos, llena de matices. ¿Que vamos a ver en esta noche?
Cantando.
Y es interesante porque las tres veces en el Nuevo Testamento que aparece la expresión traducida como cantar himnos, dos hacen mención a lo que leímos recién, una en Mateo y otra en Marcos, y la tercera vez cuando Pablo y Silas cantaban himnos cuando estaban presos en la cárcel, estos himnos entonados que el Espíritu Santo quiso dejar en las Escrituras fueron en medio de conflictos, de momentos difíciles, extremos, de gran oposición, pero ahí están, en medio de lo más turbulento, vemos a Jesús cantando con sus discípulos, vemos a Pablo y Silas cantando estando encadenados.
¿Hay algo que el Señor quiere enseñarnos en esta noche? Mirá, en el cristianismo se canta.
¿Alguien dice amén?
Nuestro fundador cantó, entonces yo debo cantar.
Si Jesús cantaba, yo también debo hacerlo. Y esta vez fue muy especial, estamos parados en jueves por la noche, era el primer día de los panes sin levadura, así que Jesús y su discípulo hicieron lo que siempre hacían en la víspera de la Pascua, comieron cordero asado, hierbas amargas, pan sin levadura, bebieron vino, oraron y cantaron según la tradición judía.
Pero Jesús no estaba haciendo esto por inercia todo tenía un sentido, todo tenía un porqué, un propósito.
Sabemos por el Talmud que los judíos acostumbraban, en conexión a la cena de la Pascua, cantar los Salmos del 113 al 118. Comenzaban la cena cantando del Salmo 113 hasta el 115 probablemente, y terminaban la cena cantando del salmo 116 al salmo 118, que es justamente lo que Jesús y sus discípulos cantaron cuando y cuando hubieron cantado el himno.
Si lees estos salmos, son salmos de alabanza, de acción de gracias a Dios.
Yo quiero que entiendas un Jesús, a horas de ir a la cruz, cantando, alabando a Dios, dice un nunca sonó un canto más dulce, una música más poderosa en medio de la oscuridad, de la noche, del mundo triste, que el canto de Jesús y sus discípulos antes de ir a la cruz.
Estos salmos, ahora vamos a adentrarnos un poquito en estos salmos, son como el guión de las últimas horas de Jesús. Son, como dice en la próxima diapositiva, los salmos que se llamaban el Halel, fueron la banda sonora del alma de Jesús mientras se preparaba para la deserción, la negación, la denigración y la muerte. Ahí van a aparecer algunos de ustedes, ¿No? Estuve recolectando algunas fotos que me pasaron.
Como centro del mensaje quiero decirte lo Nunca dejes de alabar. Como dice ahí en la pantalla, nunca dejes de alabar.
No sabes para qué te están preparando esas canciones.
1 Corintios Pablo va a cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
En esta iglesia entendimos, vimos y experimentamos la importancia de la palabra de Dios, pero también la importancia de la alabanza en medio de la congregación. Amén.
Cadenas se caen, muros se caen, velos son quitados, personas son liberadas, los demonios huyen. Pero lo más importante es entender lo que estamos cantando. Estamos cantando que Dios es grande, que Dios es poderoso, que Él es santo, santo, santo, que Dios es amor, que Dios es victorioso, que Él es proveedor, que es sanador. Cantamos que Él es digno y cantamos que pronto viene iglesia. Amén, Pronto viene.
Entonces, nunca dejes de entender lo que estás cantando acá, lo que cantás en tu casa, en el auto, alabanzas a Dios.
Porque nunca sabes para qué te están preparando esas canciones.
Capaz que te preparan una canción, hay una canción que me encanta que hay gozo en la casa de Dios. Hay que cantarla chicos.
Capaz que vos escuchás esa canción el lunes saliendo del auto y decís esta semana va a ser gloriosa y capaz que sí, pero tengo que decirte que en Juan capítulo 16, la Biblia nos dice que en el mundo tendrán aflicciones y en este mundo iglesia, son más los días tristes y difíciles que muchas veces los buenos.
Pero sigue diciendo la Biblia, pero confíen, estén tranquilos porque Jesús venció al mundo.
Él venció al mundo.
Entonces cuando cantamos en medio de la aflicción en este mundo, estamos declarando que Jesús es victorioso.
A Jesús estos salmos lo estaban preparando para su momento cúlmine. Él estaba por ir a la cruz, Él estaba por destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, al diablo, y librar a todos los que por temor de la muerte estaban durante la vida sujetos a servidumbre.
Entonces quiero que nos adentremos un poquito en estos salmos, un poquito solamente para que podamos dimensionar el momento y lo que Jesús y sus discípulos estaban cantando en aquella noche de jueves.
En tres partes lo dividí para que podamos entender un poquito. Dice en primer lugar, Jesús cantó de la victoria luego del sufrimiento, Salmo 116. Jesús cantó de la bondad de Dios que prevalece, Salmo 117. Y Jesús cantó de la fortaleza de Dios en medio del dolor, Salmo 118.
En el primer punto es como que en esta alabanza Jesús mientras canta lo lleva al domingo de resurrección.
El Salmo 116 es un Salmo de victoria. Estamos parados al lado de la tumba vacía de aquel lugar.
Victoria. Jesús resucitó. El Salmo 116 habla de eso.
Si querés buscarlo por favor, 116 en tu Biblia.
Vamos a ir leyendo algunos versículos.
Comienza cantando Jesús aquella Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas porque ha inclinado a mí su oído por tanto le invocaré en todos mis días. Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol.
Angustia y dolor había yo hallado. Tal vez acá en la mente de Jesús estaría aquel tejido de lino que lo iba a envolver en aquella tumba.
Esas ligaduras que lo iban a envolver, pero Jesús en su muerte iba a romper las ligaduras de la muerte para siempre, para todo lo que creemos en él.
El versículo 4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, oh Jehová, libra ahora mi alma.
Versículo 8, pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de resbalar. Jesús conocía todo lo que iba a sufrir en horas, en momentos, y cantaba esto. Tú me has librado de la muerte. Pero Dios el Padre lo libró de la muerte.
Te pregunto, ¿Dios lo libró de la muerte?
No le libró de tener que morir, pero sí le libró de la muerte de entre los muertos, porque al tercer día resucitó.
Resucitó. Esto sí que es victoria.
Y sigue andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes. Jesús está diciendo que iba a llegar un momento que él iba a resucitar, iba a volver a caminar en las tierras de los vivientes, resucitado, victorioso sobre el pecado, la muerte, la tumba y el Seol.
Los amos le recordaban a Jesús mientras cantaba que su muerte era preciosa para su padre, sino que también la muerte no tenía la última palabra qué canto de victoria, porque la muerte no pudo retener al autor de la vida.
Tomaré la copa de la salvación, versículo 13, e invocaré el nombre de Jehová. ¿Te das cuenta?
Acababan de tomar la copa de vino y Jesús decía, tomaré la copa de la salvación, lo que vamos a hacer en esta noche. Pero la copa que más tarde Jesús iba a rogar al Padre que no quería beberla, si era posible en obediencia, la tomó la copa de la ira de Dios.
Era una copa que contenía una mezcla de ira y redención, abandono y perdón, amargura y bendición. El hijo obediente cumplió sus votos y y bebió voluntariamente la copa que el Padre le dio. Por eso él pudo levantar la copa de la salvación para todos nosotros. Y lo que hoy estamos haciendo es eso.
Versículo 14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. Y la palabra pagaré es una deuda.
Y Jesús cantando esto en su mente iba a pagar una deuda que no era de él, que era tuya y que era mía, y le iba a saldar hasta lo último con la última gota de su sangre.
Y sigue diciendo, versículo 15 estimada es a Jehová, a los ojos de Jehová, la muerte de sus santos.
Este salmo celebra la liberación de la muerte. Cuando ese día llegue, capaz que si el Señor no viene antes, nos toque pasar por por la muerte.
Iglesia tenés seguro que Dios está a cargo de eso.
Aunque la muerte es una maldición y una enemiga, sigue siendo preciosa en el sentido que remueve las barreras que aún quedan entre Dios y sus santos y es la puerta de entrada a una eternidad de perfecta comunión con Él. Amén.
Spurgeon una vez dijo, pásame por favor, la que sigue.
La muerte a los santos no es un castigo, no es una destrucción, ni siquiera es una derrota, porque por fin estaremos con el Señor.
Pero la muerte de Jesús sería la más estimada de toda la humanidad, de toda la historia, de todas las muertes, porque a través de esa muerte tendríamos hoy vida y vida eterna.
Pero Jesús siguió cantando. Y el Salmo 117, el Salmo más corto de la Biblia, solamente son dos versículos.
Jesús cantó de la bondad de Dios que prevalece.
Alabad a Jehová, naciones todas, pueblos todos, alabadle.
Acá está cantando el salmista, está cantando el Señor pensando lo que realmente era la bendición de Abraham, que en él iban a ser benditas todos las familias de la tierra, que no iba a quedar solamente en los judíos la bendición.
Por tanto Jesús en víspera de la crucifixión, tenía en mente a todas las personas, judíos, gentiles, a todos.
Entonces podemos afirmar lo que muchas veces se dice, que Jesús pensó en nosotros al ir a la cruz. ¿Sabes por qué? Porque lo canto.
Él pensó en vos, pensó en mí en esa cruz.
Y algo tremendo que me encanta, porque la palabra alabadle en el hebreo que se escribió ahí, significa hablar en tono alto, Alabadle en tono alto, volumen alto. Como dice lo adorarlo con fuerza y con todas sus fuerzas. No hay manera de sobrepasarse.
No es que ya canté mucho hoy, no, no hay forma que te sobrepases en alabar a Dios. Cántale más y más y más. No, que ya la garganta la tengo mal, cerrá los ojos, no sé, cantá para adentro, pero seguí cantando, seguí cantando, nunca te vas a sobrepasar, nunca.
Porque ha engrandecido, Dice el versículo 2, sobre nosotros su misericordia y la fidelidad de Jehová es para siempre. Jesús cantó de la bondad de Dios en el hebreo, ahí engrandecer tiene sentido de fuerte, no solamente en grande tamaño, sino que es poderoso, prevalece sobre el pecado, Satanás, la muerte y el infierno. La bondad de Dios es tan poderosa que prevalece sobre todas las cosas.
Es esta bondad de Dios que guardó a Jesús en todo momento.
Por eso nunca dejé de cantar de la bondad de Dios, nunca.
Pero en tercer lugar Jesús cantó de la fortaleza de Dios en medio del dolor. El Salmo 116 lo ubicaba Jesús mientras cantaba en aquel domingo cuando él iba a resucitar. Pero el Salmo 118 lo iba a ubicar a horas a lo que iba a pasar en la cruz en esos momentos.
Sigue cantando Jesús aquella noche diciendo en el Salmo 118 1 Alabad a Jehová porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel que para siempre es su misericordia. Diga ahora la casa de Aarón que para siempre es su misericordia. Diga ahora los que temen a Jehová que para siempre es su misericordia. Desde la angustia invoqué a Ha y me respondió Ja poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo, no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
Horas después el hombre lo iba a llevar a una cruz.
Pero Jesús no temeré.
Él no dice que él no sufrirá, Él dice no temeré porque el favor de Dios pesa infinitamente más que el odio de los hombres. No temeré dice Jesús.
¿Pero te pregunto porque Jesús cantó en ese momento?
Jehová está conmigo en todo momento Dios el Padre estuvo con Jesús en la cruz.
Hubo un momento trascendental que habla en Mateo 27 46. Dice la Biblia que cerca de la hora novena Jesús clamó a gran voz Elí, Elí, lama sabactani, esto es Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?
Jesús había conocido gran dolor físico, gran dolor emocional en su vida, pero nunca había experimentado la separación de su padre.
Escribe Spurgeon algo que me voló la cabeza.
Su padre ahora secó ese flujo de comunión pacífica y relación amorosa que había fluido a lo largo de toda su vida terrenal.
Nosotros solamente perdemos gotas cuando perdemos nuestra gozosa experiencia comunión con Dios y aun así la pérdida es brutal.
Pero para nuestro Señor Jesucristo el mar se secó.
Me refiero al mar de la comunión con Dios.
Decía la dimensión es tal, es Dios desamparando a Dios.
¿Quién podrá entenderlo?
Aquel desamparo trajo como consecuencia que Dios pueda amparar al desamparado.
¿Todos nosotros, escribe Samuel Pérez en qué sentido desamparó el padre al hijo? La única respuesta honesta es que no lo sabemos.
Lo que sí sabemos, hoy podemos decir que Dios nunca más nos va a dejar. Nunca nos va a desamparar. Porque ya hubo alguien que pagó ese desamparo por nosotros.
Hoy podemos jehová está conmigo, no temeré.
Y sigue Jesús cantando. Mi fortaleza y mi cántico de Jehová Él me ha sido por salvación. Voz de júbilo y de salvación hay en la tienda de los justos. La diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime. La diestra de Jehová hace valentías. No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jehová. No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jehová.
La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
Este texto es el más citado del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento era fundamental en lo que Jesús iba a hacer un poquito después.
Está citado en Mateo, en Marcos, en Lucas, en Hechos, en Efesios, en 1ª de Pedro. Jesús se convertiría en la cabeza del ángulo.
Cuando hay piedras. Pásame por favor lo que sigue. Esa es la piedra angular o cabeza del ángulo que sostiene dos filas de piedra Y eso hace que no se caiga todo esa piedra angular.
Ahora Jesús cantando esta canción, pensando realmente lo que iba a suceder. Él es la unión de la edificación.
Él mantiene judíos y gentiles en una firme unidad.
Esta preciosa piedra angular mantiene a Dios y al hombre en unión de maravillosa amabilidad. Ya que él es ambos en uno.
Él mantiene unido la tierra y el cielo porque participó en ambos.
Él une el tiempo y la eternidad. Pues él fue un hombre de algunos años, apenas treinta y algo de años. Y aún él es el anciano de Díaz.
Él es la piedra angular, la cabeza del ángulo. Y sigue diciendo el salmo, me encanta. Dice de parte de Jehová es esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos. La exaltación de Jesús desde la cruz hacia la resurrección y hasta la diestra de Dios en su ascensión, es algo maravilloso. No hay nada maravilloso en toda la historia de la humanidad. Lo que pasó en ese día, en ese tiempo, no hay otra cosa qué puede ser más maravilloso que esto.
Nada.
Jehová es Dios. Dice el versículo 27. Y no ha dado luz. Escucha.
Jesús cantó atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
Jesús estaba cantando en el mismo momento, se estaba sujetando a la voluntad de Dios para que Dios lo sujete al altar que Él lo iba a poner para sacrificarse por todos nosotros.
¿Estás entendiendo lo que cantaba Jesús? Que no eran simples palabras, no era una cancioncita para terminar la reunión, no era una apertura como decían antes.
Y termina cantando Jesú mi Dios eres tú y te alabaré, Dios mío, te exaltaré. Alabad a Jehová porque él es bueno y porque para siempre es su misericordia.
¿Lograste dimensionar un poquito lo que fue esa noche?
Yo te ¿Has cantado alguna vez en medio del dolor, en medio de la enfermedad, en medio de la pérdida, en medio de situaciones extremas?
¿Has levantado tu voz alguna vez como que no coincide con la realidad?
¿Lo has hecho?
Y quiero que te lleves tres cosas que pensé en esta noche.
Jesús cantó de la victoria luego del sufrimiento. Jesús cantó de la bondad de Dios que prevalece. Jesús cantó de la fortaleza de Dios en medio del dolor.
En primer lugar, quiero que te lleves que alabar no te evita el dolor, te prepara para soportarlo.
A Jesús no le evitó cantar estos tres salmos. Probablemente la cruz no se le evitó.
Pero no sabes lo que cantaste hoy te puede estar preparando para lo que va a pasar mañana.
Porque la alabanza sintoniza tu corazón y mente con lo celestial, con lo de arriba. Colosenses poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra.
Alabar a Dios no te va a evitar el dolor de este mundo, pero pondrá tu corazón anclado en lo eterno allá arriba. Y cualquier pérdida, aunque dolorosa, porque se duele, cualquier situación difícil, hasta lo más complicado, tiene fecha de caducidad de este lado del sol, en algún momento va a terminar.
Lo que cantes hoy probablemente sea la banda sonora que Dios, a través del Espíritu Santo, utiliza en esos momentos difíciles de tu vida.
Entendé lo que estás cantando hoy, para que te va a preparar para lo que va a venir mañana muchas veces.
En segundo lugar, alabar en medio del fuego es una oportunidad única.
Escribió hace un tiempo atrás Itiel Arroyos, un predicador español en adorar a Dios con dolor solo es posible en este lado de la vida, porque en la eternidad ya no habrá esa oportunidad.
Entender esto me ha impulsado a aprovechar esta breve oportunidad que se me ofrece en este mundo. Adorarle en medio de las llamas del sufrimiento es tu oportunidad para darle algo valioso a Dios que no podrás darle en el cielo.
Si ¿Me pueden acompañar los músicos?
Tu oportunidad para alabar a Dios en medio de la aflicción es ahora.
Porque en el cielo ya no habrá más llanto, no habrá más dolor, no hará más tristezas.
Es una oportunidad única.
Lo vemos, Pablo y Silas, encarcelados injustamente.
Al fondo de una cárcel apestosa, encadenados, cantando a Dios.
¿Y sabes qué pasó? Un terremoto.
Las puertas se abrieron, las cadenas se cayeron. Es que cuando vos adoras a Dios en medio de ese fuego, de esa llama que arde, pasan cosas.
Y si no lo ves acá en el mundo espiritual pasan cosas. El diablo no sabe qué hacer cuando ve a un hijo de Dios. A pesar de que tira con todas sus cosas delante de él. En su familia, en su casa, en sus cosas, en sus bienes. Y está cantando.
Eso da gloria a Dios.
Recuerdo el año pasado cuando estuve enfermo, En aquella semana que estuve internado, hubo noches que, como podía ver, agarraba el teléfono y ponía canciones al lado de mi almohada. Y alababa a Dios.
Porque el Espíritu Santo había traído una convicción en mi vida.
De que estaba ahí por el amor de Dios.
Y Dios me amaba con un amor extremo, apasionado. Por eso estaba en esa cama de hospital.
Y escuchaba canciones, porque no podía cantar mucho por todas las medicaciones que tenía. Así, así.
Pero cantaba en mi corazón canciones como Ofrenda de majo y Dan. Pues sólo con mirarte, Dios Mi corazón late aún más fuerte Y solo con oír tu voz Todo dentro de mí se estremece Se estremece Te amo, Te amo No queda más que decir Te adoro Te adoro Y rindo mi vida ante ti Canciones como Mil pedazos de un corazón Que tu bondad nunca me abandona Nunca decepciona Tu verdad siempre me ha cuidado Y aún cuando he dudado Y si estoy en mil pedazos Es porque no es el final Alma mía En mil pedazos Nunca dejes de adorar, alma mía Nunca dejes de adorar Alabar a Dios en medio del dolor es una gran oportunidad y es un canto de victoria Porque aún si Dios quita no voy a dejar de adorar Aún cuando haya sufrimientos Señor, no voy a dejar de adorar Aún en medio de la duda, de la incertidumbre Señor Yo no voy a dejar de adorar Pero en tercer y último lugar, alabar en todo momento te hace dimensionar la presencia de Dios en todo momento.
Me encantaría poder predicar hoy que va a ser bendecido, prosperado y en victoria esta semana.
Yo a veces lo charlo a Samuel, me dice ¿Cómo anda Marco? Bendecido, prosperado y en victoria.
Irradia luz.
Pero muchas veces venimos acá y hablamos de las promesas de Dios y un montón de cosas. Y llega el lunes y comienza el proceso de Dios.
Y vos decís, ¿Dónde está Dios acá? ¿Dónde está Dios cuando en el tráfico se pudre todo, cuando llego tarde, cuando tengo que andar las corridas? ¿Dónde está Dios cuando mi hijo se porta mal? ¿Dónde Está Dios cuando las cuentas no alcanzan, la plata no alcanza? ¿Dónde está Dios ahí?
¿Y sabes dónde está Dios? Justo ahí.
Isaías dice, Cuando pase por las aguas yo estaré contigo. Y si por los ríos no te anegarán. Cuando pases por el fuego no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable y yo te amé. Daré pues hombres por ti y naciones por tu vida. No, no temas porque yo estoy contigo.
Así que cuando veas una incertidumbre, cantá lo mismo, aunque no lo sientas, Señor, pero hay una lucha espiritual en mi vida.
Estoy luchando con la pornografía, estoy luchando con tantas otras inmundicias en mi vida.
No te siento cuando oro, no te siento cuando canto. No importa, cantá lo mismo, porque él está ahí. Aunque no lo sientas, Él está en ese lugar.
Sus promesas son reales, sus promesas son fieles.
A la semana siguiente que volví a mi casa de estar internado, una joven me mandó la letra de una canción. Me mandaron muchas canciones.
Corazón, no te afanes, tu esperanza es firme. Alma mía, no calles, Él resucitó. Mente mía, recuerda que la victoria está en el nombre del Señor. Tú proveerás, Tú proveerás. Cristo suple mi necesidad, no temeré, todo va a estar bien. Pues tu promesa es siempre sí y amén.
Amén.
Nunca dejes de alabar, hermano, hermana.
Efesios 5 dice, cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, haciendo música al Señor en el corazón.
Nunca dejes de alabar.
Y si hoy venís por primera vez a este lugar y solamente lo que has cantado han sido cosas de este mundo, cosas pasajeras.
Jesús cantó esa noche para salvarte a vos, para salvarme a mí. Fue una cruz.
Sufrió las peores de las calamidades, fue crucificado y hasta la última gota derramada de su sangre para perdón por tus pecados. Él pagó una deuda que era tuya, que no era de Él.
Y hoy te da la oportunidad de poder venir delante de Él a clamar por perdón. Señor, sálvame.
Y Él te va a salvar, porque aunque no lo sientas, Él está acá. Él te llamó, la bondad de Dios te llama en esta noche. Hoy venimos a recordar lo que hizo en la cruz. Y hoy sigue teniendo poder esa cruz en cada una de las personas que vienen arrepentidas delante de Jesús.
Y le dice Señor, sálvame.
Y me gustaría terminar esta parte de la reunión, si me permites, alabando a Dios.
Ponete de pie, vamos a cantar, vamos a alabar, Pero como te dije en el Salmo 117, adorarlo, adorarlo con toda tu fuerza, con una voz alta, con un volumen alto, con todas tus fuerzas. No hay manera que te sobrepases.
Cristo resucitó, Él vive, hay victoria en Él. Y aunque vengan tiempos difíciles, aunque la aflicción llegue a tu casa, seguí cantando. Nunca dejes de alabar porque Dios tiene el control. Él tiene la última palabra. Y si no es acá, allá en el cielo dejaremos para siempre de sufrir.
Porque nuestra vida no termina acá. Hay una eternidad que nos espera allá en los cielos con nuestro Señor. Porque Él resucitó y Él ganó la batalla. Amén.
Cuán grande abismo entre nosotros Cuán alto.
[00:34:43] Speaker B: Monte fallezca.
[00:34:49] Speaker A: Con desespero volví al cielo Y en la noche te hice llama.
[00:35:05] Speaker B: Allí en lo oscuro Tu amor profundo cruzó la sombra y me alcanza Alaba.
[00:35:18] Speaker A: Iglesia.
[00:35:23] Speaker B: Y el fin escrito Mi esperanza está en Jesús Quién imagina piedad tan grande Tan plena gracia al corazón.
[00:35:52] Speaker A: El.
[00:35:53] Speaker B: Dios eterno dejó su gloria De mi pecado se vistió La cruz ha hablado Soy perdonado El Rey de reyes me adoptó Señor hermoso Mi esperanza está en Jesús Oh, aleluya Sea quien me libertó Aleluya De la muerte me arranco Las cadenas quebrantó Y en su nombre hay salvación Mi esperanza está en Jesús.
[00:37:07] Speaker A: Y.
[00:37:07] Speaker B: Tus promesas fueron selladas Cuando tú tu cuerpo resucitó desde silencio Tu gran rugido quebró El poder de la muerte Y.
[00:37:35] Speaker A: Tus promesas.
[00:37:40] Speaker B: Y tus promesas fueron cerrada Cuando tu cuerpo resucitó Desde silencio Tu gran rugido Que fue el poder de la muerte en mí, oh, la victoria está en mí, oh, aleluya, sea quien me libertó, aleluya, de la muerte me arrancó, las cadenas quebrantó y en su nombre hay salvación.
Mi esperanza está una vez más.
Sea quien me libertó, aleluya, de la muerte me arrancó, las cadenas quebrantó y en su nombre hay salvación. Mi esperanza, mi esperanza está en Jesús.
[00:39:18] Speaker A: Fuerte el aplauso al Señor. Gracias por acompañarnos en Encuentro con Dios Podcast. Te esperamos la próxima semana con un nuevo mensaje de parte de Dios. Que Él bendiga tu vida. Hasta pronto.