Yo soy el Primero y el Último

Yo soy el Primero y el Último
Encuentro con Dios Podcast
Yo soy el Primero y el Último

Feb 23 2025 | 00:39:55

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Episode 7 February 23, 2025 00:39:55

Show Notes

Juan Denardi nos lleva a Apocalipsis 1, donde el apóstol Juan contempla a Jesús en toda su gloria: el Alfa y la Omega, el primero y el último, el que estuvo muerto y vive por los siglos. Una visión que impacta, fortalece la fe y nos recuerda que Cristo reina con poder y majestad.

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Episode Transcript

[00:00:02] Bienvenidos a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. ¿Comenzamos? [00:00:11] Quisiera que vayamos entonces, hermanos, Apocalipsis, capítulo 1, versículo 10, pasaje que seguramente lo han leído varias veces. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decí Yo soy el Alfa y el Omega, el primero y el último. [00:00:32] Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia, Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. [00:00:42] Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros a uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve sus ojos como llama de fuego y sus pies semejante al bronce bruñido, refulgente como en un horno. Y su voz, su voz como estruendo de muchas aguas, tenía en su diestra siete estrellas. De su boca salía una espada aguda de dos filos y y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, dice Juan, caí como muerto a sus pies. [00:01:26] Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome No temas, yo soy el primero y el último. [00:01:32] Y este es el tema que me dieron en esta noche, el que vivo y estuve muerto. [00:01:39] Y el que vivo y estuve muerto más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. [00:01:44] Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. [00:01:48] Apocalipsis, capítulo 1. Juan tenía noventa y tantos años, hacía más de sesenta años que vio al Señor Jesús partir de la cima del Monte de los Olivos y estaba en Patmos, como ustedes saben, porque él predicaba del Señor Jesucristo, un testigo. [00:02:11] Juan escribe lo que yo vi, oí, palparon mis manos tocante al Verbo de vida. [00:02:18] Juan hablaba del Señor Jesucristo, era un testigo de él. [00:02:24] En Juan, la presencia, la compañía, la persona de Cristo había cambiado su vida para siempre. Para este joven que ya encontramos, un anciano de noventa y tantos, ¿Por qué estaba en Patmos? [00:02:38] ¿Tan solamente por predicar de Jesucristo? [00:02:42] ¿Cuánto tiempo tuvo en Patmos? No lo sabemos. [00:02:47] ¿Qué pensaba Juan? Tal vez acá terminó mi vida, seguramente era el último de los apóstoles vivos, lo quisieron matar, dice la historia, la tradición, con aceite y no murió. [00:03:03] ¿Cuál es el propósito para mi vida, para este anciano de noventa y tantos? [00:03:08] Dice que estaba en el día del Señor, en el Espíritu, en el día del Señor, tal vez algunos maestros dicen que era un día domingo como hoy, primer día de la semana, o tal vez Juan estaba en el Espíritu Santo, guiado por el Espíritu Santo, concentrado en la enseñanza y en la meditación del día del Señor, y el día del Señor no es un día de 24 horas, en el Antiguo Testamento se enseña sobre el día del Señor y el día de Jehová es un día de muchos años, porque tiene los siete años de tribulación, el milenio, la segunda venida de Cristo, Kok y Magog, la destrucción del universo, el juicio del gran trono blanco. El día del Señor es un día de más de mil años donde está la segunda venida de Cristo, evento que se pronuncia y hay en el Antiguo testamento más de 1.500 evidencias de la Segunda Venida. [00:04:06] Tal vez Juan estaba allí concentrado, meditando como el Salmo 1, en el día del Señor, desde el capítulo 4 al 22 de Apocalipsis es el día del Señor y Juan tal vez estaba ese día concentrado y meditando en lo que decían los profetas, como Joel, por ejemplo, como Zacarías. [00:04:29] Pero de repente Juan escucha una voz detrás de él, una voz como de trompeta que le dice yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, escribe en un libro de lo que ves y envíalo a las siete iglesias que estén en Asia, Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatirda, Tiatira, Sardi, Filadelfia, Odisea. Juan escucha una voz como de trompeta, la trompeta es una voz solemne, nítida, la trompeta se utilizaba para guiar a la tropa en el combate, las trompetas se utilizaban para dar el inicio de las fiestas solemnes del pueblo de Israel. [00:05:02] Y Juan en esa soledad, este anciano en Patmos, escucha esa voz, se asusta, se sobresalta y y me volví para ver la voz que hablaba conmigo y vuelto vi siete candeleros, candelabros de oro y instrumento para dar luz y en medio a uno semejante al hijo del hombre. [00:05:28] ¿Qué quiso decir Juan? Seguramente lo han explicado muchas veces. [00:05:32] Juan ve a una persona allí y él semejante al Hijo del hombre. Hijo de hombre es una de las formas, un título la cual se hacía llamar Jesús en la tierra. En los evangelios es la forma que más se hizo nombrar el Señor Jesús, Hijo de hombre. [00:05:50] Pero este título es un título relacionado con Daniel capítulo 7. Es una evidencia profética del Mesías. [00:05:58] Lo que dice Juan A quien estoy viendo delante de mí, es alguien que es parecido a mi maestro. [00:06:07] 60 años ya habían pasado, pero Juan no lo puede reconocer. [00:06:12] Pero ve algo de Jesús en esa persona que está delante de él. Pero es diferente. Porque su cabeza y sus cabellos eran blancos como lana limpia como nieve. Sus ojos como llamas de fuego. Su voz como una espada aguda de dos filos. Su rostro brillaba como el sol en su mayor fuerza. Una túnica que no nos dice el color, que llegaba hasta los pies. Y un cinto de oro. Era la vestimenta sacerdotal. En una actitud judicial. [00:06:39] Jesús estaba como juez. [00:06:42] No tenía sandalia ni calzado. Sus pies como bronce, brullido refulgente como en un horno. [00:06:49] Y su voz como el estruendo de muchas aguas. Sobre su mano derecha siete estrellas. [00:06:56] Dice que cuando Juan lo ve, cae como muerto a sus pies. [00:07:00] No se le bajó la atención a Juan porque tenía uno. Dice tiene 90 años y. Y Juan eso le bajó la. No, tampoco Juan se asustó y retrocedió y se resbaló. [00:07:16] Juan se cayó por la gloria de Dios, porque Jesús se presentó ahí en su gloria. [00:07:24] Humilde, no una vestidura y un cinto de oro. Humilde, sin corona, sin anillos, sin brazaletes, sin cetro, como Génesis 49. Humilde. [00:07:36] Pero la gloria de Jehová impactó en Juan y Juan cayó. [00:07:42] Inmediatamente el Señor se agacha porque Juan siente la diestra del Señor sobre él. [00:07:50] Juan no sabe si está viendo una visión, si está en un sueño. [00:08:00] Pero Juan está temblando en el piso. Y el Señor no vino a hacer temer a su siervo. [00:08:05] El Señor Jesús no vino a provocar miedo en su amigo. [00:08:11] Rápidamente el Señor va a la altura de Juan, pone su diestra sobre él y le no temas Juan, soy yo el primero y el último. Eternidad, autoexistencia, preexistencia. [00:08:26] El que vivo y estuve muerto. [00:08:32] Samuel me juan habla de esto del Señ el que vivo y estuve muerto. Nuestros maestros dicen que fueron estas palabras El que vivo y estuve muerto, que a Juan le dieron la confirmación que era Jesús el que estaba allí. [00:08:51] Porque Juan habría pensado que era un ser angelical. [00:08:56] Juan habría pensado que era tal vez unas personas de la Trinidad. [00:09:01] Juan pensaba tal vez que habría sido una visión. Pero cuando siente la mano del Señor sobre él y escucha El que vivo, estuve muerto, dice nuestro Maestro que ahí es Juan que tiene la confirmación que es su Señor. Porque Juan fue un testigo de la vida de Cristo y Juan fue un testigo de la muerte y resurrección de Cristo. Él fue un testigo y de eso fue lo que predicó Juan toda su vida y fue la causa de su encarcelamiento en Patmos. [00:09:33] Cuando Juan escucha Yo soy el que vivo, Juan, y estuve muerto y vivo por los siglos de los siglos. Imagínense hermanos, cuando Juan en su temor y en su miedo escuche en su corazón Mi Señor, mi señor. [00:09:52] Más de 60 años sin estar con él, mi Señor. [00:09:58] Si vemos los pasajes de Apocalipsis adelante, Juan se postra a los pies de un ángel, que el ángel lo levanta rápidamente. Seguramente Juan ahí postrado va a los pies del Señor Jesús, pero tal vez el Señor levanta a su siervo y abraza a su siervo. [00:10:20] Jesús no envió un ángel a ver a Juan, ni tampoco lo mandó a llamar. Él vino hermano, dejó el trono literal y descendió a ver a su amigo Juan. Así lo llama la Biblia a su hermano, así lo llama la Biblia a su siervo, a su compañero de ministerio. [00:10:46] Y se habrán fundido en un abrazo. [00:10:51] Y de ahí la Biblia no revela más nada. ¿Cuánto tiempo se quedó el Señor Jesús con Juan? [00:10:57] ¿Tal vez Juan allí, después de la sorpresa le habrá señor, tiene hambre? [00:11:04] ¿Comemos un pescadito? Juan sabía los gustos del Señor Jesús. Tres años comieron juntos. [00:11:11] Dale Juan. ¿Habrán pescado algo? [00:11:14] ¿Una tortillita? ¿Se habrán sentado en patos? Cuántas cosas para conversar. [00:11:21] El que vivo y estuve muerto. Juan fue un testigo de la vida del Señor. [00:11:28] Y la vida del Señor impactó en Juan de una manera maravillosa. Juan era un joven de 30, trabajaba con su padre Zebedeo y su hermano Jacobo en el mar de Galilea. [00:11:44] Y tal vez de mañana o a la tarde, era un día normal para Juan, 30 años estaba remendando sus redes y se acerca un joven de treinta y tantos con dos muchachos más, Pedro y Andrés. [00:11:57] Tal vez si era de día, el Señor Jesús se presenta. Buen día, Sr. Zebedeo. Día, ¿Como andan hoy? El Señor Jesús siempre respetuoso, sencillo. [00:12:09] Mira a Jacobo y mira a Juan y le sígueme. [00:12:18] Se lo había dicho Pedro y Andrés antes, sígueme. [00:12:25] Jesús invita a Juan, ¿Para qué? [00:12:28] ¿Por qué? [00:12:29] ¿Por cuánto tiempo? [00:12:31] ¿Qué vamos a hacer? [00:12:33] Sígueme. [00:12:34] Juan tenía la posibilidad de decir que no, porque el Señor invitó al joven rico y el joven rico dijo que no. [00:12:43] Pero Juan cuando escuchó el llamado del Señor, vio en el Señor, en sus ojos, en su rostro, en su sonrisa, algo que lo convenció seguir al Señor. Miró a su padre y su padre dice vayan, dejaron las redes. [00:13:03] Juan y su hermano siguieron al Señor. Desde ahí su vida cambió para siempre. [00:13:08] Porque gradualmente Juan fue un testigo de la vida del Señor, El que vivo. Cuando el Señor Jesús le el que vivo. Juan fue un testigo de la vida del Señor Jesús porque gradualmente Juan fue conociendo al Señor Jesús. Tal vez primero como un maestro, tal vez como un profeta, pero después fue Juan conociendo que era el Cristo, el Mesías, el Jehová hecho hombre. Mateo capítulo 24 versículo 3 dice dinos cuándo serán estas cosas y qué señal habrá de tu venida, De tu venida. En Mateo capítulo 24 versículo 3 ya Juan sabía que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios, Dios hecho hombre, que vendría en su segunda venida a reinar este mundo. [00:14:00] Gradualmente fue conociendo al Señor. [00:14:05] Dice la Biblia que Noé y Enoc caminaron con Dios. [00:14:10] Juan caminó tres años con Jesús. [00:14:15] Apocalipsis cuando habla de la séptima iglesia, Laodicea, dice Jesú yo estoy en la puerta y llamo el que oye mi voz y abre. Entraré con él, cenaré con él y él conmigo. Juan cenó, desayunó, merendó y almorzó muchas veces con el Señor Jesús. [00:14:34] Juan vivió, fue testigo de la vida del Señor, fue un testigo, El que vivo. Y Juan era un testigo de la vida del Señor, porque estuvo con él. Juan compartió intimidad con Dios. [00:14:49] Juan conoció el Señor, le llamó el Verbo de vida. [00:14:55] Juan 1, el verbo significa la palabra, palabra de Dios. La Biblia Juan ve en el Señor Jesucristo la palabra de Dios, vive en él, porque no tan solo la conocía, sino que la explicaba como quien tenía autoridad y su palabra como quien el hermano leyó a los que iban a Emaús, ardía en el corazón de quienes escuchaban los 39 libros de la Tanaj, de los profetas, de la Torah, eran vida en el Señor Jesucristo literal. Y Juan le llama el Verbo de Dios, un testigo de la vida. [00:15:35] Tantos milagros tantos, dice Juan. Si yo tuviera que escribir lo que yo vi, lo que yo aprendí, lo que hizo el Señor, ¿Qué dice? [00:15:49] No alcanzaría los libros del mundo, no alcanzaría. [00:15:54] Pero lo poco que escribí es para quien crea que Jesús es el Cristo. Coma El Hijo de Dios testigo de su vida Yo soy el que vivo. Juan fue un testigo del Señor Jesús. [00:16:09] Pero el Señor Jesús también le yo soy el que vivo y estuve muerto. [00:16:21] Juan también fue un testigo de su muerte. [00:16:26] Juan fue testigo del proceso de su muerte. [00:16:30] ¿Cuántas veces le dice el Señor, llegando el tiempo, cuántas veces le anunció el Señor, es necesario que yo vaya a Jerusalén? [00:16:40] Los principales sacerdotes, los ancianos, el pueblo me buscará, me matarán y al tercer día resucitaré. ¿Cuántas veces lo dijo el Señor? [00:16:52] Pero Juan no entendió, porque Juan se sentía seguro con el Señor Jesús. [00:16:59] Vio esa canción que Jesucristo basta. [00:17:02] Juan encontró en Jesús todo, todo, hermanos. [00:17:09] Juan, Jesús con Jesús se sentía contenido y se sentía completo. [00:17:16] Juan pudo evidenciar, fue un testigo de que ni hombres ni espíritus podían con Jesús. Porque aún los demonios y Satanás se postraban a sus pies. [00:17:26] La naturaleza se postraba a los pies del Señor. Él caminó sobre el agua reprendió al viento y al mar reprendió una higuera y se secó. [00:17:37] Juan se sentía seguro con el Señor. No entendía que Jesús iba ir a morir a Jerusalén. [00:17:46] Pero llegó el día 13 del mes de Nisán, el día jueves Santo, se juntaron los discípulos con el Señor, tal vez la primera Pascua que celebraban juntos. [00:18:01] Judas se levanta y se va. [00:18:04] Terminó la reunión, salen del aposento alto, se van al este de Jerusalén. Si usted va al este, Jerusalén, ahí cuando sale de Jerusalén está un barranco que es el barranco de Cedrón. Está el torrente de Cedrón y sube un poquito. Está el monte de los Olivos, que no es un monte, sino una cadena montañosa. Y ahí está el huerto de Getsemaní. Hacia allá fue el Señor. [00:18:29] Ya eran once, porque no estaba Judas. El Señor deja ocho. Toma a Pedro, Jacobo y Juan los separa. Oren por mí. El Señor va más adelante a un tiro de piedra. Ora vuelve. Los discípulos durmiendo. Juan, testigo del proceso de su muerte. [00:18:46] Una vez estaba durmiendo, otra vez estaba durmiendo. ¿Cuando viene por última vez? Vamos, muchachos, levantémonos. [00:18:53] Comienza la zora de la potestad de las tinieblas. [00:18:58] De repente se levantan todos y una turba se presentaba. [00:19:03] Juan fue testigo del proceso de su muerte. Una turba es como una patota conformada por los principales sacerdotes. [00:19:14] Estaban los soldados del templo, estaban los ancianos y unas cuantas personas más con espadas y palos. Se acercan al Señor Jesús. Juan estaba ahí. Comienza a haber temor en ellos. Se está por cumplir la profecía. ¿Dirán al pastor y las ovejas serán dispersas? Juan comienza a tener miedo. Preguntan. Y entre toda esa turba se adelanta Judas. Pero se estuvo comiendo con nosotros un par de horas atrás. Judas se acerca, besa al Señor Jesús. Juan escucha a ambigo. Con un beso traicionas a tu Señor. [00:19:48] Testigo del proceso de su muerte, le preguntan ¿A quién buscan? Jesús Yo soy. [00:19:56] Y utiliza el mismo nombre que utilizó Dios cuando habló desde la zarza, Moisés. Porque quien estuvo en la zarza junto a Moisés fue Jesucristo. [00:20:08] ¿A quien busca tal persona? Yo soy. Cuando pronuncia su nombre, el poder del nombre de Jesús voltea a las personas, se levantan. Las personas van a tomar al Señor Jesucristo. Pedro se asusta, saca una espada, le corta la oreja al muchacho. El Señor frena todo. Basta. [00:20:27] Legiones de ángeles están esperando para defenderme. [00:20:32] Toma la oreja del muchacho, lo pega y se deja llevar. [00:20:37] Juan ve el proceso de muerte del Señor. [00:20:43] Y ahí conocemos desde ese jueves a las 9 de la mañana del viernes, lo crucifican. Juicios falsos, testigos falsos, lo golpean, corona de espina, lo escupen, le dan abofetadas. [00:20:56] Jesucristo la hora de las tinieblas ha comenzado. Porque Satanás, hermanos, gerenció todo el proceso de muerte del Señor Jesús. [00:21:07] Porque Satanás tenía las últimas horas, las últimas fichas para que Jesús no fuera a la cruz y se podría comprar la obra de redención. [00:21:19] Satanás pone todo. Por eso el sacrificio fue tan cruel, Por eso los látigos desgarraron carne y piel. [00:21:27] Por eso fue tan inhumano y sin piedad lo que sufrió el Señor. [00:21:33] Porque no solamente estaba motivado por hombres, sino por Satanás y los demonios. [00:21:38] Juan es un testigo del proceso de su muerte. [00:21:44] Jesús es el hijo del hombre, 100% hombre. Y como hombre vivió todo lo de los hombres en la vida. [00:21:52] Pero también el Señor Jesús como hombre transitó la muerte como los hombres lo crucifica. Juan es un testigo hasta que llegó horas en la Cruz, desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Y al mediodía, el mundo se cubre de oscuridad. [00:22:15] Dice nuestro maestro que desde las 12 del mediodía hasta las 3 de la tarde se produjo la expiación. ¿Qué sería esto? Dice nuestro Maestro que tal vez en esas tres horas es cuando el Señor Jesucristo comienza a pagar el precio de nuestros pecados. [00:22:36] Nuestros pecados, hermanos, fueron puestos sobre él. Y Dios lo ve como un hombre pecador, pero no por pecado propio, sino por los nuestros. [00:22:46] Y comienza el castigo sobre el Señor Jesús. Tres horas, la naturaleza reacciona y el mundo, no solamente Jerusalén, la oscuridad tiene que haber llegado hasta Córdoba, hermanos, se cubrió el planeta de oscuridad, porque el autor de la vida estaba pagando el precio del pecado de toda la humanidad. [00:23:06] Jesucristo no pagó el precio del pecado de los salvos solamente. [00:23:12] El Señor pagó el precio del pecado de toda la humanidad. [00:23:16] Crean o no crean en Él. Él murió por todos. [00:23:22] Y Juan fue un testigo. [00:23:26] Y Juan fue un testigo que llegando ya a las 3 de la tarde donde iba a morir el Señor, en ese silencio como de un cordero, enmudeció su boca. El Señor clama, clama. Es un clamor que sale del profundo de su corazón, no para que se cumplan las escrituras, es un clamor que sale de él. Cuando Elí, elí, lama sabachtani. [00:23:50] El Señor Jesucristo que había enmudecido esas casi seis horas de lo profundo de él. Por primera vez al Padre le llama Dios, porque el castigo estaba sobre él. Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? Y Juan fue un testigo de su muerte. [00:24:09] Y llegando la hora, Juan es un testigo cuando el Señor entrega su espíritu en tus manos, Padre, entrego mi espíritu y murió. [00:24:21] Yo soy el que vivo y estuve muerto. Y Juan fue un testigo de la muerte, hermanos queridos, Juan fue un testigo hasta ahí de la muerte del Señor. [00:24:37] El Señor fue hijo de hombre y 100% hombre. Vivió como hombre y fue tentado en todo, como dice la Biblia, pero sin pecado. [00:24:46] Pero también como hombre tenía que transitar el camino de la muerte de los hombres. [00:24:56] Porque cuando nosotros morimos, hermanos, nuestro cuerpo queda en la tumba, pero nuestra parte intangible, alma y espíritu, va a un lugar. [00:25:07] Lo mismo pasó con el Señor Jesús. [00:25:12] Al tercer día resucitaría. ¿Pero dónde fue el Señor Jesús? [00:25:16] Él tenía que en su muerte transitar el camino que transita a los hombres al morir. [00:25:25] ¿En qué nos basamos? Salmo 16. Vayamos, hermanos. Salmo 16 versículo 10. [00:25:40] Este salmo fue escrito por David mil años antes de la muerte del Señor. [00:25:48] Y David abre en primera persona. Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. [00:25:57] Eso dijo David en primera persona cuando le escribió David este salmo. Y quien leía el salmo dice, Está hablando de sí mismo, porque habla de sí mismo, habla en primera persona. [00:26:11] Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni mi cuerpo vea crucio. ¿Qué está diciendo David? [00:26:18] Señor, cuando yo muera y mi alma se separe de este cuerpo, mi cuerpo será llevado a la tumba y mi alma descenderá al Seol, el camino del hombre cuando muere, al Seol o al Hades. [00:26:34] Pero Ud. Señor, me va a resucitar antes que mi cuerpo se pudra en la tumba. Eso es lo que dice el Salmo 16. [00:26:43] Pero si nosotros leemos Hechos capítulo 2, cuando Pedro explica esto, Pedro David no hablaba de él, sino proféticamente por el Espíritu Santo, hablaba del Señor Jesús, del Cristo. Hermanos, en la época del Señor Jesús, toda persona que moría se iba al Seol o al Hades. Es el mismo lugar. [00:27:08] Toda persona que moría, sea salvo o condenada, bajaba el alma y el espíritu. El alma y el espíritu es una parte intangible, indivisible. [00:27:17] Nuestro cuerpo queda en la tumba y nuestra parte, lo que somos conscientes, despiertos, bajaban al Seol. [00:27:25] El Seol tenía dos partes. De un lado estaban los condenados que sufrían porque uno de ellos yo estoy atormentado en una llama. Y de este lado, separado por un abismo, estaban los salvos en un lugar llamado paraíso, seno de Abraham. Dos situaciones diferentes. En ambos lados las personas estaban conscientes. Sabían quién era, recordaba, sabían dónde estaban. Tenían recuerdos de ellos, de la vida terrenal. [00:27:53] Todas las personas, desde Adán hasta el Señor Jesucristo que moría, iba allá abajo o al lado de los condenados. Son los salvos. El Señor Jesucristo era hombre. Tenía que caminar en su muerte el camino de los hombres de la muerte. [00:28:10] Y el Señor descendió el Seol. Salmo 16. [00:28:16] Ahora, hermanos, hoy ese lugar sigue estando presente. [00:28:23] Pero en el Seol hoy no están los salvos allí. [00:28:30] En el Seol hoy están los condenados, únicamente los condenados. [00:28:37] ¿Y qué pasó con los salvos después de la muerte y resurrección del Señor? [00:28:43] La parte de los salvos fue llevado al tercer cielo. [00:28:49] Cuando murió mi papá, después de aceptar a Cristo en el lecho de su muerte. [00:28:54] Mi padre hoy no bajó su alma al Seol, se fue al cielo, a donde vive Dios. [00:29:02] La pregunta ¿Por qué en la época del Señor Jesucristo los salvos iban al Seol? ¿Y por qué hoy no van al Seol? [00:29:15] La respuesta es muy sencilla, porque en la época del Señor Jesús, desde Adán hasta Cristo, los salvos que estaban ahí no eran completamente salvos. [00:29:28] Hebreos capítulo 9 nos dice que para que los salvos sean completamente salvos, el verdadero Cordero de Dios tenía que derramar su sangre y llevar su sangre al verdadero lugar santo. [00:29:45] Los salvos que estaban en ese lugar, eran personas que habían sido salvos por fe en la persona del Señor Jesús, pero todavía sus pecados no habían sido quitados de ellos. Porque la sangre de los toros, de los becerros, de los machos cabríos, cubren el pecado, pero no quitan el pecado. Apocalipsis capítulo 1 nos dice que solamente la sangre de Cristo limpia, borra el pecado de nosotros. Los salvos que estaban en el Seol estaban esperando su salvación, que se completara cuando el verdadero Cordero de Dios derramara su sangre en la cruz. [00:30:20] Moisés construyó el tabernáculo, mirando el verdadero templo que está en los cielos, para que se produjera nuestra salvación y la salvación de los salvos del Hades. [00:30:33] El verdadero Cordero tenía que derramar su sangre. Y Jesús después de su resurrección, Entró Hebreos capítulo 9 al lugar santísimo, no de los templos construidos por hombres, sino en los cielos, y derramó su sangre en el verdadero altar de los cielos. [00:30:57] Recién ahí hubo perdón de pecados. [00:31:00] Por eso hoy los salvos que mueren van al cielo. Pero en la época del Señor todavía no había muerto, no había resucitado. Ahora hermanos, cuando David escribió el Salmo 16, David no escribí para mí, no fue para mí. Yo fui a Israel, hermanos, y yo me paré frente a la tumba del Rey David y estaba la tumba y el Salmo 16, yo podía ver con mis ojos que no se cumplió en el Rey David, porque ahí no se citaban los huesitos o lo que quedaba del polvo del cuerpo de David. El Salmo 16 no fue para David. El Salmo 16 hablaba del Señor. Entonces el Señor 100% hombre yo soy el que vivo y estuvo muerto. Y como hombre muerto tenía que ir al Seol como todos los hombres. Imagínense, David mil años escribió esto y mil años David esperó hasta que viniera el Señor Jesús, muchachos, en el Seol, Moisés, Abraham, Samuel, muchachos, en cualquier momento llegará el verdadero Mesías. [00:32:06] Y este lugar provisorio que no es el cielo, seremos llevados. [00:32:13] Y ahora voy a dar un paso en un terreno no revelado y pido permiso a Samuel y a Gustavo. [00:32:21] ¿Qué pasó cuando Jesús entró al Seol? [00:32:31] Mil años esperó David que escribió el Salmo 16. Y mil años predicó David en el Seol. [00:32:38] Ese Salmo no era de él. Que tarde o temprano vendría, verían al Cristo al lugar que ellos estaban. [00:32:46] Y de repente, sin saber cuándo llegó el día, se abre el Seol y entra el Señor Jesucristo al Seol. [00:32:58] Mil años esperó David y Adán, más de cuatro mil años. [00:33:04] ¿Qué pasó en el Seol, hermano? [00:33:08] Esto no está revelado. Pienso, pienso que cuando vieron entrar al verdadero Cordero de Dios, David identificó y el Seol tembló de un grito de victoria. Hermanos, hoy cantábamos y este templo vibraba, hermanos, vibraba. Esta iglesia, los cimientos de esta iglesia vibraba a través de nuestra canción. Imagínense lo que fue el Seol cuando el verdadero cordero de Dios entró a ese lugar. La salvación se había concretado por fin. Nuestros pecados serán libertados, por siempre limpiados. [00:33:44] Y se produjo una adoración. Hermanos, el Seol candó por tres días. [00:33:50] Tres días. [00:33:54] Y sabe quién ahora después de entrar el Señor, ¿Quién entró? ¿Quién? [00:34:01] El que estaba el ladrón en la cruz. [00:34:04] De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. [00:34:08] Le vamos a preguntar después a David cómo fue la experiencia del Señor. Tres días. [00:34:14] Yo soy el que vivo, viví como hombre y estuve muerto y morí como hombre a los tres días. [00:34:24] Hermanos, amigos, muchachos, tengo que volver. [00:34:28] Tengo que volver porque cuando el Señor Jesús murió, Juan fue un testigo que cuando el Señor Jesús expiró, sus piernas temblaron porque la tierra vibró. Hubo un terremoto, no en Jerusalén, en todo el mundo. [00:34:43] Y se habría mostrado en la luna, en Marte o en Júpiter o en la estrella más lejana. Todo el universo tembló cuando murió el Creador. [00:34:53] La tierra tembló en reacción a su Creador. Las piedras se partieron, el velo del templo se ragó de arriba a abajo y tumba de santos se abrieron. La muerte del Señor generó vida. [00:35:05] Y si la tierra y la naturaleza reaccionó ante la muerte del Señor, ¿Qué será cuando volvió a la vida Yo soy el que vivo y estuve muerto, dice el Señor? [00:35:16] Y llegó el tercer día. Ese domingo por la mañana, hermanos, la naturaleza. [00:35:29] El Señor vuelve. [00:35:32] El Señor vuelve. [00:35:35] Esta mañana fue especial. [00:35:39] El aire fue distinto. [00:35:42] Pero no solamente fue especial en Jerusalén, fue especial hasta acá, en Córdoba, en la selva del Chaco salteño, en las selvas del Amazonas. Los trinares de las pájaras del mundo alabaron al Señor que volvió a la vida como hombre. [00:35:56] Resucitó. El sol brilló con más fuerza. Los reboles en naranja tiñeron ese horizonte, ese sol naciente. Hasta el aire era más dulce, más rico, más fresco. [00:36:13] Yo soy el que vivo y estuve muerto. Y Juan fue un testigo. [00:36:19] Sé que me estoy excediendo en el tiempo. [00:36:23] Si leemos sobre la resurrección. [00:36:26] Dos mujeres llegaron a la tumba. [00:36:30] Hermanos, esa mañana el Señor Jesús abrió sus ojos en la tumba oscura y fría. [00:36:41] Su cuerpo se cumplió la profecía. No se pudrió. En la tumba no vio corrupción. [00:36:49] Su cuerpo lavado, limpio por José de Matea. Y las mujeres con ungüentos, especias y envuelto. El Señor abrió sus ojos y se levantó atravesando ese envoltorio sin desarmarlo. [00:37:04] La puerta de la cueva se abrió y el Señor salió. Ángeles estaban ahí. Mujeres fueron esa mañana muy temprano a llevar al Señor. [00:37:14] Pensando quién abriría la puerta. La piedra estaba corrida. Llegaron, no estaba el Señor. Se asustaron. Y un ángel ¿A quién buscáis? Al Señor. ¿Por qué buscáis? [00:37:26] Ha resucitado. ¿Por qué Buscáis de los muertos? Ha resucitado. Las mujeres corren, van donde estaban los discípulos. Juan escucha. Pedro escucha. [00:37:37] Pedro sale corriendo. Juan va por detrás de él, testigo de su muerte, testigo de su vida, testigo de su resurrección. Va corriendo. Juan llega primero, porque era más joven. Se para en la puerta de la tumba. [00:37:51] Pedro entra de una. Luego ve Juan su señora resucitada. [00:37:58] Cuarenta días se quedó el Señor con ellos. [00:38:03] Yo soy el que vive y estuve muerto. [00:38:06] Y Juan fue un testigo. [00:38:10] Y Juan fue un testigo porque 40 días comió con él. El Señor Jesús resucitado, con cuerpo de gloria, el cuerpo que tendremos nosotros. [00:38:21] Y luego fueron al monte de los Olivos, como tantas veces hechos uno. Y el Señor se despidió de ellos. [00:38:32] ¿Cómo no iba a reconocer al Señor Jesús cuando puso su mano en el hombro? [00:38:39] Yo soy el que vivo, estuvo muerto. Tienen razón nuestros maestros. [00:38:44] Juan lo reconoce. Hermanos queridos, disculpen. Por la hora, podemos hablar muchísimo del Señor. [00:38:56] El Señor vino por Juan, el Señor vendrá en el arrebatamiento por toda la iglesia, pero a pesar de ser un evento público, será un evento personal porque ese encuentro con el Señor será personal entre él y cada uno de nosotros. Es inminente, hermanos, es inminente. [00:39:20] Así como Juan dedicó su vida, su vida a hablar del Señor Jesucristo y fue hace dos mil años, cuánto más nosotros hoy que puede venir el Señor en cualquier momento. [00:39:35] No nos cansemos de hablar de él, no nos cansemos de testificar de Él, porque él es el que vive y estuve muerto. Dios le bendiga. [00:39:48] Gracias por acompañarnos en Encuentro con Dios Podcast. Te esperamos la próxima semana con un nuevo mensaje de parte de Dios. Que él bendiga tu vida. Hasta pronto.

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