Episode Transcript
[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
¿Comenzamos?
Comenzamos.
Buenas noches, iglesia.
Qué hermoso que es estar en su presencia. Amén.
Oramos una vez más, Señor, te damos gracias, gracias por tu bendita presencia en este lugar, Padre. Y clamamos todos juntos que traigas tu palabra, Señor, directa a nuestros corazones en esta noche, Señor.
Tené misericordia, Señor, del que aún no te conoce.
Trae salvación, trae restauración, trae ánimo también, Señor, nuestros corazones.
Háblanos, Padre. Úsame, Señor, a pesar de lo que soy y llévate toda la gloria en esta noche. En el nombre de Jesús oramos.
Amén.
¿Bien, titulé este mensaje como está ahí en la pantalla qué dice? Fuerte, está como al revés, no tiene un porqué nadie ni nada. Hoy estamos delante de la mesa del Señor, la cena del Señor y he orado como dijo Pablo en Efesios 3 14 por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo para que seáis plenamente capaces de de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud y la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Está orando para que comprenda el incomprensible amor de Dios.
¿Es una paradoja o no?
Pero que sea incomprensible, que nuestra mente no pueda dimensionar, no debe desanimar decir ya, ya está, nunca voy a llegar a conocerlo. No, todo lo contrario, tiene que animarme a seguir conociendo el amor incomprendible del Señor.
¿Por qué?
Porque eso animará nuestros corazones, eso trae bendición a nuestras vidas. Y vamos, por favor, anda tu biblia, romanos 8 31 seguramente la reina valera el título es El amor eterno de Dios también va a estar en pantalla.
Comienza con una pregunta Pablo en este versículo y va a decir ¿Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Esta pregunta me ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre? ¿Desnudez, o peligro, o espada?
Como está Por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. No escuché ningún amén.
Hermosa la palabra del señor, ¿O no? ¿Podría retirarme y listo?
Mirá, seguramente ha ido a un negocio. Me imagino que sí. Está lleno de negocios por todos lados. Pero antes lo apagué, vos sabés. Ahí está, volvió antes. Ahora no se da mucho, o por lo menos a mí no me pasa mucho.
¿Se acuerdan de la yapa o no? Sí, levanten la mano. ¿Quién sabe lo que es la yapa?
Hay muchos que no.
Si tenés negocio tenés que implementar la yapa. La yapa viene del quechua yapa o yapay. Es un término que hace referencia a un regalo, una bonificación, un añadido extra que un vendedor da a un comprador como para poder fidelizar ese cliente.
Por ejemplo, vas a la verdulería, compras un kilo de manzanas. ¿Y qué hace el verdulero ahí? Juancito, ¿A dónde está el marito? Por allá. También te pone de yapa unas cebollas.
Yo no sé por qué el señor inventó las cebollas. Esa es otra prédica. No me gustan las cebollas. A Samuel, ¿Te acordás, Samuel?
No, no, no. Él pone la cebolla y la corta acá en la mesa mientras está comiendo.
No sé, pero Juancito le pone de. De yapa, Samuel, una cebolla, porque sabe que le gusta. Vas a la panadería a comprar un kilo de criollitos y de yapa te da una facturita. Oh, acá los mingos, porque así de publicidad.
Voy a la ferretería, a Los Cáceres, compro 5 mil pesos de taco Fisher con tornillos, ¿Viste? Y de yapa te da unos clavos. ¿Por qué te daba clavos? No importa, te daba clavos. No es lo mismo la yapa que completar el precio.
Te ponen, no sé, te dan unos caramelos porque es 1900 y bueno, para redondear a 2000 te damos unos caramelos. No es lo mismo eso.
Es más, hasta el día de hoy te siguen dando. Pero te puedo transferir con los centavos, justo. No, pero te pongo 2000. ¿Pero te puedo poner 1999, 90 o no? Y te quieren seguir. Pero redondemos por qué no hace falta.
Es más, voy a contarles algo, pero queda acá entre nosotros, ¿No? Bien.
En un trabajo que estaba antes, se decía un dicho, porque decía el dicho, Justo dijo la Tota. Decía así. ¿Por qué? Yo era cajero de Montecristo, no podía nada de yapa. Y el dicho era, Justo dijo la tota. ¿Por qué? Porque yo iba en el negocio de la Tota.
Y ¿Cuánto es? Dos mil novecientos. Le dabas tres mil justo. Y lo guardaba.
Y no esperé los cien pesos devueltos.
Es todo lo contrario a la yapa. ¿Pero por qué te hablo de esto?
Es para que puedas entender un poquito. Porque siempre lo hemos cantado hoy, siempre. Dios te da mucho más de lo que pensás. Y mucho más de lo que mereces.
Nos dio mucho más de lo que muchas veces sabemos que Dios nos dio. Y en Romano vamos a ver un poquito de todo esto, de todo lo que Dios nos da más allá.
Porque Él podía salvarnos y listo, ¿O no? Y nos dio mucho más.
Y más que una yapa, esto, mucho más. Alguien dijo alguna vez que la porción que leímos recién de Romanos es la porción más extraordinaria del capítulo más extraordinario, de la carta más extraordinaria, del libro más extraordinario del mundo, que es la Palabra de Dios. Este capítulo inicia en Romanos 8.1, que dice que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Y termina el capítulo diciendo que tampoco hay ninguna separación. No hay condenación, no hay separación para aquellos que estamos en Cristo Jesús. Nada podrá poner distancia entre el creyente y Cristo.
Nada. Nada nos separará de su amor, nada nos separará de su salvación.
Nada. Y muchos creen que esto de que la salvación no se pierde, tal vez es una licencia para pecar, como dice Judas, que convierte en el libertinaje la gracia de Dios. No, es todo lo contrario. Si vos tenés a Jesús en tu corazón, vas a luchar por no pecar, o no vas a luchar. Sin Cristo, lo único que podías hacer vos y yo, era pecar. No conocíamos otra cosa. Ahora, con Cristo tenemos la opción, porque tenemos al Espíritu Santo de Dios. Morando en nuestras vidas de no pecar.
Tenemos la opción. Cristo nos dio esa opción.
Me encanta porque Sugel Michelin, un predicador, el que no está siendo santificado, no ha sido justificado. ¿Qué quiere decir esto? Si vos decís que tenés a Jesús en tu corazón, que le entregaste tu vida por completo y tu vida no cambió en nada, es porque tal vez nunca has recibido Jesús en tu corazón.
Es muy diferente a perder la salvación.
Acá en esta iglesia creemos que la salvación no se pierde. No hay forma, lo estamos leyendo. No hay manera. Nada te puede separar del amor de Cristo. Nada.
Es más, Evis Carballosa, creo todavía siguió el teólogo, estaba en una conferencia de expositores, estaba con. No sé si estaba Suger, Michelin, MacArthur, hay un montón había ahí. Y le hacen una pregunta y de paso dice esto, de paso, de paso. Hay algunas personas que creen que pueden perder su salvación. Y yo tengo buenas noticias para ellos. Aunque lo crean, no lo van a perder.
Se acabó. Aunque lo crean, no lo van a perder. Y quiero en esta noche rápidamente que Veamos en Romanos 8 que nadie puede separarnos de su amor. Y nada puede separarnos de su amor. En primer lugar, nadie puede separarnos de su amor.
¿Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? Amén.
¿Quién contra nosotros?
¿Sabés por qué? Porque aquel que está con nosotros, él está también por nosotros. Él está a nuestro favor.
Ese es nuestro Dios. Entonces ningún enemigo nos puede infundir temor.
Ninguno. ¿Sabes por qué? Porque ninguno es más poderoso que Dios.
Ninguno más poderoso que Dios. Es una hermosa verdad. En 1 Juan 4 4 dice, porque mayor es el que está con vosotros que el que está en el mundo.
Pero sigue diciendo, el que no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo, cómo no nos dará también con él toda cosas? La evidencia de que Dios está con nosotros es que dio su mayor tesoro por nosotros. Él dio su mayor amor por nosotros.
Y la palabra que dice ahí, escatimar, es una palabra que capaz que no conocemos mucho, pero dice, por ejemplo, este escritor, el padre no escatimó su propio hijo. El verbo escatimar hace referencia al castigo impuesto.
Los padres escatiman a sus hijos cuando no les imponen la medida plena del castigo que se merecen. Los jueces escatiman a los criminales cuando no pronuncian una sentencia correspondiente al crimen cometido. ¿Pasa mucho, o no?
Por contraste. ¿No es esto lo que Dios hizo? Pues no retiró, ni aligeró, ni un ápice del castigo pleno que ejecutó sobre su bienamado y unigénito Hijo Jesucristo. Toda la ira de Dios, como decía Juancho, cayó sobre Jesús en la cruz.
Dios no menguó nada, no escatimó. Toda la ira cayó sobre Jesucristo. Toda la ira.
Entonces, basado en todo esto, vos le preguntar Pablo, ¿Quién acusará a los escogidos? Puede haber alguien que esté en nuestra contra, pero además puede haber alguien que quiera acusarnos.
Y la palabra acá es un recurso judicial. ¿Quién puede poner un recurso judicial contra los escogidos de Dios, contra los salvos, cuando es Dios mismo el que pronuncia una sentencia de libertad?
¿Quién? No hay nadie.
Todos los cargos penales en nuestra contra fueron cancelados en Cristo Jesús en la Cruz del Calvario. Amén.
Pero si incluso hubiese alguien que acuse a nosotros y eso fuese cierto, nunca es razón suficiente para la condenación. ¿Sabes por qué? Porque nuestros pecados pasados, presentes y hasta futuros fueron cancelados en la cruz.
Ya no hay condenación. Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que no era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. ¿No es motivo de gozo esto, hermano?
Todos nuestros pecados fueron perdonados en la cruz. Y va a seguir diciendo, no solamente quién puede estar en contra de ustedes, ¿Quién puede acusarlos? Va a decir también ¿Quién es el que condena?
Y la respuesta nadie.
Nadie podrá estar contra ti, nadie te podrá acusar y nadie te podrá condenar. Porque el único que podía condenarte era es el que pagó el precio por tu libertad.
Hay un solo Dios que podía condenarte.
¿Y sabes que? Él pagó el precio por tu libertad.
Pero va a decir Pablo cuatro cosas que también recordamos en la escena del Señor.
Cristo es el que murió en su muerte. Él tomó sobre sí la paga plena por nuestros pecados. Él sufrió la condenación que. Que merecíamos nosotros. Pero va a decir, más aún, es el que también resucitó. Y esta es la prueba definitiva de que su victoria sobre el pecado y por el castigo nuestro quedó saldada. Él venció a la muerte.
La tumba no pudo retenerlo.
Me acuerdo una canción que escribimos una vez con el Eli La piedra se tuvo que correr. ¿Se tuvo que correr porque se levantó el gran Rey, se levantó de entre los muertos o sea dice, oh muerte, yo seré tu muerte, dónde está muerte tu aguijón? Dice Pablo, su muerte pagó el precio por nuestros pecados y su resurrección dio la prueba absoluta de que pagó todo.
¿Pero además dice el que además está a la diestra de Dios, Vos sabés que como dice Hebreos, no había asientos en el templo, sabes por qué? Porque los sacerdotes día tras día tenían que entregar sacrificios, corderos que nunca lograban quitar el pecado de las personas, día tras día. Pero dice en Hebreos, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados, pero Cristo habiendo ofrecido una vez y para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, terminó el trabajo una vez y para siempre. Amén.
Pero no solamente eso, y esto a mí me consoló el corazón, es el que también intercede a favor de nosotros.
Él no terminó ahí, él ascendió a los cielos, pero él hermano no se olvidó de vos, no se olvidó de mí en el cielo, todo lo contrario, Él tiene un ministerio de intercesión por nuestras vidas continuamente hasta que cada alma redimida esté segura en el cielo, amén. Día tras día el Señor Jesucristo intercede por tu vida y por mi vida.
Un gran ejemplo cuando está a punto Jesús de ir a la cruz y antes en la última cena le dice a Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearnos como a trigo, pero yo he rogado por ti que tu fe no falte. Ese es el ministerio de Jesucristo, no iba a impedir que Pedro pasara por eso, pero él intercedía por Pedro para que su fe no falte. Y mira, voy a tomar un poquito de agua, te dejo algo como yapa, estamos hablando de la yapa, te la dejo por la misma ofrenda dijera bueno, te lo dejo de yapa. ¿Esto lo vimos en los jóvenes, porque muchas veces confundimos tentación con prueba, o no? ¿Alguien sabe lo que era tentación y la prueba? Tenemos como ideas y a veces es difícil en la vida real detectar, bueno, esto es una tentación, ahora es una prueba, tentación, prueba, a veces vienen medias juntas, no, pero algo que está bueno, ah se cortó, puedes poner el otro.
Bueno, hay una diferencia muy grande entre la prueba y la tentación.
La prueba, la intención principal de la prueba es de revelar cosas que no conocemos fortalecernos en áreas y apartarnos del pecado.
El diseño, la intención principal de la tentación es hacernos caer en el pecado.
Busca que nos acerquemos al pecado.
¿Pusiste la otra? No, todavía no.
El origen de la prueba es diseñada por Dios. Dios diseña las pruebas multiformes, pruebas para poner a prueba la fe del creyente. Pero la tentación proviene de Satanás y de la carne también, pero es permitida por Dios.
Pero Dios no tienta a nadie.
El objetivo en la fe de la prueba es probar, perfeccionar, fortalecer mi fe en la tentación. El objetivo es hacer que nuestra fe falle, falte, como pasó con Simón.
El propósito de Dios en la prueba es que deseches lo malo y te quedes con lo bueno.
El propósito del diablo en la tentación es que deseches lo bueno y te quedes con lo malo. En el zarandeo. ¿Alguien alguna vez vio como zarandean el trigo? Lo ponen en una. No sé cómo se llama.
Zaranda claramente.
Ponen el trigo, zarandean, cae el trigo bueno y queda en la zaranda. Todo lo que es pelusa no tiene valor bueno. El diablo en la tentación quiere que te zarandees y que te quede con lo malo, no con lo bueno. Pero Dios que es poderoso, Él puede convertir todo lo malo en bien. Y aún en medio de la tentación, Él te va a dar la salida para que puedas no pecar y puedas sacar algo bueno aún de eso. Romanos 8.28 El resultado que nuestra fe en la prueba va a ser fortalecida si tenemos una buena actitud de confianza en el Señor.
Y el resultado de la tentación va a ser que también va a ser probado nuestro carácter. Hasta dónde estamos dispuestos a seguir los mandamientos del Señor y no pecar.
Mirá, vamos a avanzar Y en el segundo punto, nada puede separarnos de su amor. ¿Por qué digo nada?
Y eso que Pablo dice, ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Pero acá ese quién también puede ser qué.
Y después empieza a nombrar un montón de cosas que no son personas, son cosas impersonales. Entonces, ¿Qué nos separará del amor de Cristo? ¿Qué?
Y mirá, es qué nos separará de su amor al nuestro, a nosotros. No es que separará mi amor pobre, débil y volátil hacia Él. Es que separará su amor hacia nosotros, inmenso, poderoso y eterno. Nada, nada podrá separarlo. Y Pablo va a detallar muchas dificultades que mucho los que estamos acá, todo lo que estamos acá, experimentamos.
¿Sabes por qué? Pablo va a decir tal vez tribulación.
Y hay tribulaciones, presión, comprensión, apretar, afligir.
Jesús en el mundo tendréis aflicciones, pero confíen, porque yo he vencido al mundo. Mira, ningún cristiano debe pensar que la aflicción es un elemento que verifica la separación del amor de Dios por mí. Nunca. Mira, te voy a contar una cosa.
En el año 2024, cuando me llevaron a internar por una neuritis vestibular que tuve, que después de un montón de días supe que era eso, estando internado, lo primero que Dios me dice que hice toda una bitácora de todo lo que Dios me venía diciendo.
¿Sabes que Dios me te amo?
Estaba internado, no podía ver, no podía caminar y lloraba porque Dios me decía te amo.
Es que el amor de Dios no es incongruente con nuestras aflicciones.
Eso es lo que quiero decirte. Ninguna tribulación podrá separarte del amor de Cristo. Es ilógico. Dios me mostró que me amaba estando en esa condición. Y Dios te muestra que te ame, aún en las peores tribulaciones de tu vida, Él te ama. ¿Podrá la tribulación separarnos del amor de Cristo?
No, Cristo es más fuerte.
¿Podrá tal vez la angustia, dice Pablo, angustia es ansiedad, apuro, estrechez?
El martes leímos algo que era tremendo.
Con él estaré en la angustia. Salmo 91 no dice que va a mandar ángeles.
Él mismo estará con nosotros en la angustia. El mismo Señor Jesucristo estará con nosotros. Y Pablo va a de fuera conflictos, de dentro temores. Por ¿Podrá tal vez, te pregunto, iglesia, la angustia separarnos del amor de Cristo?
No, Cristo es más fuerte.
Tal vez persecución.
Y persecución ahí justamente ser perseguido por la fe en Cristo. Muchos hermanos alrededor del mundo son perseguidos por esto. No es una persecución por algo injusto, sino por algo justo.
Pero Pablo entiende muy bien también que cuando somos perseguidos como iglesia, están persiguiendo a Cristo mismo.
Cuando Él se presenta delante del Señor. Pablo ¿Quién eres Señor? Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Y Pablo perseguía a la Iglesia.
¿Podrá la persecución separarnos del amor de Cristo? No, Cristo es más fuerte.
Hambre, tal vez ganas de comer, inanición en general, escasez. ¿Porque muchas veces puede venir eso en nuestras vidas como creyentes? ¿Puede venir hambre a nuestras vidas? Tal vez. Y Pablo va a he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, sé tener abundancia en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. ¿Puede el hambre separarnos del amor de Cristo, Iglesia?
No, Cristo es más fuerte.
Tal vez desnudez.
Aquel que murió sin ropas casi en la cruz, se puede compadecer de aquellos cristianos que tal vez están viviendo por esto.
Ni siquiera la desnudez, la falta de ropa podrá separarnos del amor de Cristo, porque Cristo es más fuerte.
¿Peligro? Tal vez peligro de todo tipo. Pablo va a decir en 2 Corintios 11 peligro de ríos, peligro de ladrones, peligro de dominación, peligro de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligroso en el mar. Hermano, hay tantos peligros que Dios nos guarda que ni nos enteramos.
Y aun así, cuando pasemos por peligros que son reales, no podrán separarnos del amor de Cristo, porque Cristo es más fuerte. No podrán Espada, tal vez, y no habla la espada esa gigante, es una espada corta que usaban los magistrados para la pena capital.
Está diciendo tal vez. ¿Aún la muerte podrá separarnos del amor de Cristo, Iglesia?
No, Cristo es más fuerte. Aún la muerte es la entrada triunfal. Pablo va a para mí es ganancia, porque estaré con el Señor.
El amor de Cristo, como decía, por nosotros, no es incongruente con nuestras aflicciones.
¿Y por qué esto es importante, Iglesia?
Porque muchas veces el diablo susurra nuestros oídos diciéndonos que estamos sufriendo y que Dios no está con nosotros, que Dios está muy lejos.
Es mentira.
Es mentira. Y vos lees todo esto y vos decís, si le pasa todo esto a los cristianos, no deja o no la situación parece que es una derrota. Oprimidos, tribulados, en angustia. Pero Pablo va a decir algo que antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pablo somos súper vencedores, no como algo que será en el futuro, sino hoy. Estamos venciendo sobre todas estas cosas hoy, pero no por nosotros, sino por medio de aquel que nos amó. La victoria de Cristo no nuestra, hermanos, es de Él, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús. Es su poder, no el nuestro. Y Pablo decir por el cual estoy seguro. Y Pablo va con todo su cuerpo, con toda su mente, con todo su corazón va a decir, yo estoy seguro de esto, estoy convencido de todo esto porque lo viví en carne propia. Y Pablo va a decir, en primer lugar, estoy seguro que ni la muerte.
Ni la muerte. Yo tenía mucho miedo a la muerte cuando era más chico.
¿Acaso acá nadie capaz que tenía miedo a la muerte o no? Es más, son cosas que ni se hablan a veces de la muerte.
Terror tenía la muerte. Hebreo va a decir que fuimos únicamente de esa manera. El hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.
Y Cristo cuando le conocemos, nos saca todo miedo a la muerte. Ya no hay más temor a la muerte. Ni siquiera la muerte nos puede separar del amor de Cristo. Porque él estará ahí y porque es más fuerte todavía Cristo.
Aunque la misma muerte y porque la venció en la cruz. Pero va a decir ni la vida.
Y va a decirlo como algo negativo.
Y pasa que en la vida nos pasan todas estas cosas.
Ni la muerte con sus temores y con sus angustias, ni la vida con sus peligros y con sus ilusiones. Pueden separar el amor de Cristo a los creyentes. Nunca.
Ni ángeles.
Y posiblemente acá hable de ángeles caídos. Pero aún si fueran los ángeles otros, como diciendo con todo su poder y potencia, ni siquiera ellos podrán separarnos del amor de Cristo. Y va a seguir ni principados, ni potestades, ni los ángeles caídos, malignos, más poderosos que puedan existir con toda su potencia, jamás podrán separarnos del amor de Cristo. Nunca. Porque Cristo más fuerte.
Ni lo presente, ni lo que te pase hoy, ni lo porvenir, lo que te pase mañana, nada podrá separarte del amor de Cristo. Nada. Ni lo alto, ni lo profundo. Hasta podríamos tomarlo como. Ni los tiempos de prosperidad, ni los tiempos de escasez, de adversidad, podrán separarte del amor de Cristo. No podrán.
Y me encanta porque Pablo va a mirá si me olvidé de algo, esta tráeme tu lista qué te aflige, tráemela. Y va a decir ninguna otra cosa creada, no hay nada. Tráeme lo que vos quieras. Como una lista que puede tal vez separarte del amor de Cristo. Y Pablo va a decir, ni siquiera eso lo va a poder hacer. Ni siquiera eso. Porque su amor es más fuerte.
Esto me encantó. No hay nada que pueda ocurrir entre tu conversión y tu muerte que pueda separarte del amor de Cristo. Amén.
Tres cosas quiero que te lleves para pensar.
Con Cristos, más que vencedores. Sin Cristo, más que perdedores. Antes bien, en toda esta cosa somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Dice la canción.
Si te tengo a ti, lo tengo todo.
Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti, nada deseo. Hermano, tenés a Cristo, tenés todo, No te falta nada. Tenés todo aquel que lo llena en todo. Tenés a Jesucristo, Tenés todo. Y Pablo va a inventar un término en griego que no está en otros lados. Va a decir, supervencemos.
Somos súper vencedores. Es una conquista abrumadora. Es una victoria que es más que una victoria.
¿Y esto es para que se convirtió hace 5 segundos? ¿Como para que tienes 50 años de convertido? Somos más que vencedores en Cristo Jesús.
Porque es Él, no nosotros.
Pero hay otra cara de la moneda.
Si no tenés a Cristo, no tenés nada.
Puedes tener todo, pero no tener lo más importante. Si no tenés a Cristo, estás en la más grande desdicha que un ser humano puede estar. Sin Cristo, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Es la más grande de todas las desdichas. Es más, sin Cristo, la palabra de Dios dice que ya estás condenado. No hace falta que esperes el trono blanco. Ya estás condenado.
El que en él cree, no es condenado. Pero el que no cree, ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Spurgeon dijo, hay uno opuesto a todo esto, y pertenece a algunos de los que están acá.
Si Dios está en tu contra, ¿Quién podrá estar a tu favor?
Si eres enemigo de Dios, tus mismas bendiciones se convierten en maldiciones. Tus placeres son solamente el preludio de tus dolores.
Ya sea que tengas adversidad o prosperidad, mientras Dios esté en tu contra, nunca podrás prosperar verdaderamente. Tómate media hora esta tarde, esta noche, para reflexionar. Si Dios está en mi contra, ¿Qué haré entonces?
¿Qué será de mí en el tiempo y en la eternidad?
¿Cómo moriré? ¿Cómo enfrentaré a Dios en el día del juicio?
Todo lo que Pablo dijo que creyente no es acusado, no es condenado. El que no es creyente tiene todo eso. Está acusado, está condenado y tiene Dios en contra.
Pero hay una gran noticia.
Isaías Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios.
El pecado es lo único que te separa de disfrutar ese amor de Dios, porque él ya te ama, es loco. Él ya te ama, ya nos ama. A pesar de que estés lejos, Él te ama. Y Él solucionó el gran problema del pecado enviando a Jesucristo a la cruz.
No hay otro camino para la justicia divina por nuestros pecados, o el pecador debe morir o alguien debe morir por ti y Cristo murió por vos.
¿Hasta cuándo vas a estar sin entregar tu vida a Él? No hay otro camino dado al Padre, no hay otro camino para llegar a Dios, no lo hay.
En segundo lugar, hermanos, su amor es permanente. Pero mi amor es débil.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es a lo que conforme a su propósito son llamados.
Me encanta porque estamos hablando del amor que Él nos tiene hacia nosotros, pero muchas veces nuestro amor hacia Él fluctúa, ¿O no? Hermanos, las mismas cosas que Pablo dijo que no podrán separarnos del amor de Cristo, tribulación, angustia, espada, muerte, vida, son tal vez las mismas cosas que pueden hacer que nuestro amor fluctúe por Él.
Su amor no cambia, pero mi amor muchas veces.
Y me acordaba esta canción, ¿Se acuerdan de Pedro?
Después de haber negado Jesús porque su fe tambaleó, Juan capítulo 21 había vuelto a la pesca y lo ve a Pedro, Juan le es el Señor. Y Jesús estaba con un pescadito asado. Y me acordaba de esta canción de Surco de vida, el asadito del perdón.
¿Qué te pasa Pedro, que ya no das más? Harto de caer y tropezar tu alma gime y llora porque al defraudar has negado a Cristo una vez más. Vamos Pedro, vamos ya no sufras más que el Señor te espera con pescado y pan, nada hasta la orilla, nada sin parar que el Maestro te perdonará.
Tal vez viniste hermano, con un amor que se enfrió por el Señor, porque todas estas cosas en tu vida, las aflicciones, las tribulaciones, problema económico, escasez, hacen que tu amor esté en estas cosas y no en el Señor.
¿Y cuando Jesús va a restaurar a Pedro, le va a hacer tres pedro, me amas? La Reina Valera sí, te amo. ¿Pero en realidad lo original, el sentido es cuando Simón, hijo de Jonás, me amas? Y Pedro señor, sabes que te quiero. Es diferente.
¿Señor dice, Simón, hijo de Jonás, me amas? Señor, tú sabes que te quiero. ¿Y Jesús le va a pedro, me quieres?
Y ahí se puso triste Pedro.
Señor, tú lo sabes todo, sabes que te quiero. Ya no era el Pedro que decía, aunque ellos te dejen, yo no te voy a dejar. Es el Pedro que reconoce que su amor es débil por el Señor.
Porque aún para amar al Señor como corresponde, necesitamos de Él. Y es su amor que nunca cambia, lo que nos anima a amarle a Él.
Y en último lugar, con salvarnos hubiese sido suficiente, hermanos. Pero siempre da más.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? Con salvarnos, vida eterna, era suficiente, ¿O no?
Pero Él nos protege, nos guarda, nos provee, nos cubre, nos hizo sus hijos, somos coherederos con Cristo, nos dio el Espíritu Santo, nos guarda del mal, nos da la posibilidad de poder servirle, intercede por nosotros, está con nosotros en la angustia, en el peligro, en el hambre, y aún en la misma muerte, si llegamos a pasarla, Él estará con nosotros.
En la certeza de que Dios ha hecho lo más grande, hará también lo más pequeño.
Dice este El argumento del egoísmo es que el que ha hecho mucho, no hace falta que haga más, Pero el del amor es que el que tanto ha hecho no dejará de hacer mucho más. Ese es el amor de Cristo. Y es más que una yapa, mucho más que eso.
En Pascuas, el pastor Gustavo mandó al grupo de varones esto, el Dayenu o Dayenu.
Los judíos los practican en el Pesaj en Pascuas. Y es una canción o recitado donde se celebra la gratitud por las bondades de Dios durante el éxodo, expresando que incluso el mínimo acto divino habría sido suficiente.
Y son frases con esta estructura. Si Dios hubiese hecho tal cosa y no tal otra de a lleno, habría sido suficiente.
Por ejemplo, algunas frases.
Si nos hubiese sacado de Egipto, pero no hubiera impartido justicia sobre los egipcios, habría sido suficiente.
Si hubiese impartido justicia sobre los egipcios, pero no sobre sus ídolos, habría sido suficiente.
Si hubiese destruido a sus ídolos, pero no hubiere acabado con sus primogénitos, habría sido suficiente.
Si hubiese acabado con su primogénito, pero no hubiese dado riquezas, habría sido suficiente. Y así he recitado.
Pero me encanta porque la serie de Chosen, las mujeres que siguen a Jesús van a hacer su propio Dayeno, llevándolo a sus vidas para agradecer y ver lo que realmente importa. Lo veamos. Puede ser.
[00:38:36] Speaker B: Recitar el Dayeno.
[00:38:38] Speaker A: El Dayenu.
[00:38:39] Speaker B: Puede que lo hayas oído.
Preparamos el nuestro, el suyo.
Si lo único que se me hubiera permitido fuera la alegría de tenerte en mis brazos aquella noche en el frío suelo de Belén, sin poder verte realizar tus señales y prodigios, habrías sido suficiente.
Si hubieras realizado los signos y prodigios sin llamarme por mi nombre esa noche, habría sido suficiente.
Si hubiera sanado a María de Magdala de sus demonios, sin sanar a mi Ima y sin llamar a mi esposo después de hacerle un milagro, habría sido suficiente.
Si hubieras llamado a Simón Pedro sin sanar a mi amigo, habría sido suficiente.
Si hubiera sanado a Etan sin resucitar a mi hermano, habría sido suficiente.
Si hubieras resucitado a mi hermano sin defender mi honor cuando te adoraba, habría sido suficiente.
Si hubieras defendido a María de Betania sin darle sentido a mi vida, que habías sido tan infeliz e insatisfecha, o sin permitirme apoyar y formar parte de esta milagrosa familia que estoy segura cambiará al mundo, habría sido suficiente.
[00:40:54] Speaker A: Yo quiero llevarte, hermano, a que pueda dar gracia, porque Dios nos dio mucho más.
Y quiero hacer algo que no lo iba a hacer, pero lo vamos a hacer.
Guti, puede venir. Ramiro, puede venir acá.
Ale, puede venir. Tébero, Alex, Vamos a hacer nuestra versión malvinense.
No sé si pudieron entender un poquito cómo es, pero alguien tiene que comenzar y va a decir, por ejemplo, si Dios me hubiese dado esto y no esto, ¿Hubiese sido suficiente? Y el otro va a agarrar eso y va a si hubiese hecho eso, pero no esto en mí, hubiese sido suficiente.
Vamos a comenzar con el, Alex, y después sigo yo para que vean.
[00:41:57] Speaker C: Si Dios no lo hubiera conocido, pero me hubiera dado esta familia que es
[00:42:04] Speaker A: en Cristo,
[00:42:07] Speaker C: hubiera sido suficiente.
[00:42:11] Speaker A: Si el Señor le hubiese dado la familia en Cristo, Alex, y a mí no se hubiese dado la posibilidad de conocerle, tener una familia, una esposa y la iglesia, habría sido suficiente.
Si el Señor salvara a toda mi familia, sería suficiente.
Si el Señor hubiese salvado.
[00:42:57] Speaker B: Pero yo quiero decir que el Señor ha sido suficiente.
[00:43:08] Speaker A: Aún quitándome cosas muy importantes, ya con Él lo tengo todo y no me falta nada.
[00:43:23] Speaker C: Si el Señor que te sostiene con su diestra, te fortalece cada día y te levanta, yo no tuviese una familia.
Y nunca hubiese conocido esta hermosa iglesia.
¿Habría sido suficiente?
[00:43:51] Speaker A: Si el Señor solamente hubiera abierto los ojos de Gustavo y poder tener una familia, esposa, hijos y ver su dicha y a mí no me lo hubiese dado, aún así él hubiese sido suficiente.
[00:44:18] Speaker C: ¿Si a Ramiro no le hubiera dado una sierva y a mí no me hubiera perdonado, sería suficiente?
[00:44:34] Speaker A: Cerremos los ojos un momento y agradezca al Señor porque él no dio mucho más de lo que tenemos, de lo que merecíamos y que se llene este salón de gratitud del Señor porque con salvar nos hubiese bastado y nos dio mucho más.
Señor, te damos gracias.
Porque con solo haberte encontrado, Señor y habernos salvado habría sido suficiente y nos sanaste, nos restauraste, nos liberaste del pecado y tenemos una eternidad segura en los cielos.
Estaremos contigo eternamente y sabemos que ni aun las peores cosas que puedan pasarnos entre aquel día que te recibimos y el cielo, nada podrá separarnos de tu amor eterno.
Gracias Jesús, te alabamos.
En tu nombre oramos. Amén.
[00:46:22] Speaker C: Hay muchas formas de adorar a nuestro Señor y Salvador y creo que una de las formas de adoración que tal vez a papá le gusten mucho es ver a sus hijos juntos en comunión, a pesar de lo que somos, a pesar de nuestros errores, de nuestras fallas, nuestras faltas, es su iglesia, es su esposa, es su cuerpo.
Y algo que solían hacer aquellos que ya nos han precedido hace miles de años, es que cada vez que se reunían a hacer memoria, obedeciendo la palabra del Señor Jesucristo, la noche que fue entregado, participaban de un alimento que le llamaban ágape y celebraban en comunión.
Y tal vez en mi imaginación me lleva a esos tiempos, a la luz de una vela, en casas de piedra o techos de barro, con sencillez, celebrando, haciendo memoria, esperando su regreso, pero compartiendo.
Y tal vez en esta tarde acá puedas romper fila ahí y abrazar a alguien antes de participar y el pan del vino en esta señal de comunión, de hermandad como hijos de Dios, dar gracias al Padre por tan grande amor, porque ese mismo amor que me alcanzó a mí, alcanzó a tu hermano, a tu hermana y puede alcanzar aquel que está todavía entre nosotros y todavía no fue alcanzado. ¿Querés tomarte ahí un minuto, ahí al lado, adelante o atrás, abrazarle, darle gracias a Dios por su vida?
[00:48:32] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios, podcast Un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
[00:48:40] Speaker B: Encuentro con Dios.
[00:48:52] Speaker A: Será hasta nuestro próximo encuentro.