Episode Transcript
[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
[00:00:08] Speaker B: Encuentro con Dios,
[00:00:13] Speaker A: ¿Comenzamos?
[00:00:23] Speaker B: Buenas noches, ¿Cómo están? Para nosotros realmente es un privilegio poder compartir con ustedes este tiempo.
Yo no sé si se usa, pero les voy a contar mi experiencia cuando empecé a ir a la iglesia, cuando era adolescente, había un muchacho que había conocido a Cristo muy entusiasmado, él trabajaba en una imprenta, hizo algunos folletos evangelísticos donde planteaba las buenas noticias y era Pascua. Así que ¿Qué hizo este muchacho? Empezó a repartir los folletos entre nosotros, iba diciendo Felices Pascuas.
Y entonces un hermano mayor ¿No? Le recibe el folleto y le dice lo Yo desde que conocí a Cristo ya no celebro mala Pascua.
¿Claro, imagínate, yo era adolescente, escucho eso, yo dije bueno, será que en la iglesia no celebramos la Pascua?
A a medida que fue pasando el tiempo me di cuenta que este hermano realmente estaba equivocado.
Y hoy soy de decir Felices Pascuas.
Y no sé si vos te saludás de esa forma, o sea que yo le voy a decir hoy Felices Pascuas.
Ahora imaginate, esto es una buena noticia, la Pascua, porque nos hace pensar que en este plan eterno de Dios a favor nuestro, en el momento oportuno, en el día oportuno, en el lugar oportuno, en la mente de Dios estaba que el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pudiera ser ese cordero entregado a favor de nosotros.
Por lo tanto, Jesús entrega su vida, el día domingo, resucita, le decimos que hoy es un domingo de resurrección, la iglesia católica lo usa mucho ese término, pero es cierto, celebramos la resurrección de Cristo y podemos saludarnos con Felices Pascuas. Ahora vos pensás, si nos remontamos al origen de la celebración de esta fiesta, antes de que Jesús viniera, en el tiempo que Israel estaba cautivo, la Pascua era feliz. Para los egipcios, por ejemplo, fue un momento duro, fue un momento de mucho sufrimiento porque el juicio de Dios cayó sobre sus hogares.
Por lo tanto, esto de saludarnos Felices Pascuas tiene mucho sentido cuando cada uno de nosotros se ha encontrado con el Cristo crucificado y ha depositado su fe en ese Cristo que resucitó, como cantábamos, y hemos entregado nuestra vida para que Él pueda morar dentro nuestro transformar nuestra vida y darnos una orientación.
Sé que ustedes están estudiando un tema que se llama Enderezando las veredas.
Y cada uno de nosotros ha llegado a la cruz de distintas formas, con un pasado marcado por nuestro pecado, sin duda.
Y hay un ámbito en nuestra vida, en la vida de todos nosotros, donde nuestros caminos antes de llegar a la cruz, han sido afectados de una forma muy especial.
Cuando Dios creó al ser humano, Él dijo que no era bueno que el hombre esté solo. Puso una ayuda idónea y formó la primera familia.
Y en la familia es el ámbito donde las personas que van ingresando a esta humanidad pueden ir creciendo, ser cuidados, ser protegidos, ayudados a desarrollarse de la mejor forma.
Pero a lo mejor la experiencia de muchos de los que estamos en este lugar, ese ámbito pensado por Dios, fue distorsionado por el pecado.
Y ese lugar donde teníamos que ser cuidados, hemos sido lastimados y lastimados muy fuerte.
Yo no los conozco a ustedes, ustedes tampoco me conocen a mí mucho, pero todos salimos de un ámbito familiar, algunos por la gracia de Dios, a lo mejor más o menos bien armados, pero muchos en el ámbito familiar sufrieron mucho, a lo mejor sufrieron abusos, desprotección, necesidades de todo tipo.
Fuimos creciendo y le volvimos a apostar nosotros a la familia en muchos casos.
Y a lo mejor empezamos a repetir los mismos errores. Y nuestros hijos hoy están recibiendo lo que a lo mejor nosotros dijimos y hasta habíamos jurado con llanto que nunca se lo íbamos a repetir a ellos.
¿No te pusiste a pensar esto cómo el ámbito ideal para que cualquier persona se pueda desarrollar de la mejor manera, se puede llegar a convertir en un lugar tan terrible?
Y la respuesta es siempre la el pecado que afecta lo que Dios creó.
Y hoy vamos a hablar de enderezar las veredas.
No se llega a ver bien en esta foto, pero estaba lindo el dibujo donde el caminito venía muy torcido.
Y cuando se encuentra con la cruz, no sabemos lo que hay después, pero te puedo asegurar que hay un camino recto.
Yo no sé cómo vos has vivido tu historia familiar y cómo has construido tu historia familiar, cómo estás hoy en el presente, pero lo cierto es que hoy nos queremos encontrar con la cruz.
Y a partir de ahí, cuando nosotros nos encontramos con Cristo, cuando entregamos nuestra vida cuando creemos que Cristo es nuestra Pascua, tenemos la posibilidad de enderezar las veredas y de empezar a acomodar nuestra familia en base al diseño que Dios estableció. ¿Sabe que no es fácil?
Recién Gustavo nos decía, cristiano, no es fácil. Sí, no es fácil, pero sin Cristo es imposible.
Y vamos a escuchar el consejo de la palabra de Dios con respecto a lo que Dios dice acerca de la familia. Hay mucho, pero yo me quiero detener solamente en estos minutos en lo que dice el apóstol Pedro, uno de aquellos que estuvo cerca de Jesús.
Algunas palabras puntuales a esposas, a esposos y en definitiva todos. Yo no sé si le podés ir pasando el clic o tengo un puntero. Dale.
Esposas, esposas y todos. Si tenés tu Biblia ahí, te voy a pedir que me acompañes. Primera Pedro, capítulo 3, primero, le empieza hablando a las mujeres.
Yo sé que acá hay muchas mujeres, a lo mejor muchas son esposas, son madres, están en una familia y el apóstol va a dar una palabra guiado por el Espíritu Santo puntualmente para ustedes.
Fíjate lo que dice la Biblia, a ver si empezamos a tratar de enderezar esto que son las veredas con respecto al ámbito familiar.
Primera Pedro, capítulo 3, versículo primero.
De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos.
Entonces, aun cuando alguno de ellos se niega a obedecer la buena noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras.
Ellos serán ganados al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes.
No se interesen tanto por la belleza externa, los peinados extravagantes, las joyas costosas o la ropa elegante.
En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, belleza de un espíritu tierno y sereno que es tan precioso a los ojos de Dios.
Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios, aceptaban la autoridad de sus maridos.
Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo Abraham y lo llamaba Señor.
Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto, sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer.
¿Qué palabra, no, chicas?
¿Qué palabra?
Vos sabés que está marcando algo que es muy importante darle un clic, que fíjate que dice que es el atavío, la forma en que te mostrás. Vos sabés que a diferencia de lo que muchos por ahí utilizan, este pasaje acá la Biblia nos enseñando de que tengas problemas con la lujuria, con la forma en que te mostrás para atraer a lo mejor algún hombre. El problema no pasa por ahí en el pasaje, el problema pasa por un pecado aún muy grave, que se encontró también en el pecado del origen de Satanás y es el orgullo.
Fíjate lo que dice ahí la personas o mujeres que se visten ¿Para qué?
Peinados ostentosos, joyas costosas, ropa de marca, ¿Para qué? Para hacerse ver, para mostrar que son superiores a otros.
Vos sabés que hoy estábamos en la iglesia y cuando yo justo estaba por pasar al frente, estaba sentado al frente una chica que le veía cara conocida, hacía mucho que no venía, no la podía identificar quién era. Yo la veía alabar, alababa con todas las ganas. Y bueno, la cosa es que cuando bajo ella me ¿Te acordás de mí?
No me acuerdo.
Entonces ella me dice su nombre y ahí la recordé. ¿Y sabés lo que me dijo?
Yo soy la que venía calva.
Yo me acordaba de su historia, una chica con problemas familiares muy marcados.
Entonces en un momento ella decidió raparse, iba a la iglesia rapada, luego se apartó, el Señor la tocó en Buenos Aires, ella vuelve al Señor y ahora estaba con el pelo largo, entonces me salió de adentro, le qué lindo que te quede el pelo. ¿Y sabés lo que me dijo ella?
El exterior habla de lo que hay en el corazón.
Y este pasaje lo que está diciendo es que muchas veces lo que estamos mostrando en nuestro exterior es lo que tenemos adentro, tan válido para mujeres como para hombres.
¿Qué está mostrando?
¿Qué querés que vean otros de vos?
Fíjate que. Dale un clip porfa.
Ahí dice el Espíritu Santo guiando al apóstol. Dale uno más.
¿Que sería bueno? Que se vistan de un espíritu afable.
No pensés tanto en tu exterior. ¿Sabés lo que es un espíritu afable?
No es una palabra que usamos mucho, pero la palabra sería un espíritu manso, un espíritu que muestre mansedumbre. Tampoco usamos mucho esa palabra, es más, es difícil traducirla al castellano, porque cuando vos hablás de un espíritu manso, ¿Qué pensás? En una mujer casi apagada, que lo único que hace es bajar la cabeza.
Y no se está refiriendo a eso, porque el Señor Jesús cuando caminaba por la tierra nos dijo que teníamos que imitar qué cosa de él.
Aprendan de mí que soy manso y humilde. Ahora, Jesús era una persona que bajaba la cabeza, que la gente lo llevaba por delante, que iban a torcer su voluntad.
Eso era el Señor Jesús. Cuando hablamos de mansedumbre, cuando hablamos de afable, cuando hablamos de que nos tenemos que vestir de esta característica, ¿A qué se está refiriendo? Vos sabés que los griegos cuando usaban la palabra manso, lo usaban básicamente para los caballos.
El ejército griego fue un ejército que llegó a conquistar gran parte del mundo.
Una de las cosas que usaba eran justamente los caballos qué buscaban caballos salvajes, con ímpetu, con fuerza, pero que pudieran domesticar.
¿Para qué?
Para que en el momento de la guerra, el caballo tuviera el coraje de ir adelante, de no tener miedo, pero que esté dispuesto a escuchar órdenes ¿De quién? Del jinete.
Una persona mansa, un carácter manso, no es una persona que tiene miedo, que no se anima a encarar, que está apagada.
Es una persona que su carácter lo controla en base a las directivas que está escuchando.
Y alguno apresurado dirá ah, la directiva del marido.
No, del Señor. La directiva del Señor. Sin duda que cuando el marido habla de parte de Dios, sin duda del marido.
Pero fíjate, un espíritu afable lo usaban como los griegos a esta palabra, como una virtud.
Aristóteles decía que las virtudes siempre son el equilibrio entre dos extremos. Por ejemplo, si vos por un lado tenés una persona que es tacaña, y por el otro lado tenés un pródigo que gasta todo, ¿Cuál sería el punto medio? Una persona generosa, que sabe administrar, pero que da.
Entonces la generosidad es una virtud.
Ahora, si vos tenés una persona totalmente insensible, que no se duele por nada, y tenés una persona violenta que reacciona mal, ¿Cuál sería el punto medio?
Y los griegos decían, la mansedumbre no es indiferente, no está con la cabeza baja, pero tampoco es una persona violenta, sabe cómo reaccionar.
Por eso el Señor Jesús aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y lleven mi carga. Por lo tanto, atavéanse de un espíritu afable. Y dice algo más ahí, no sé si me das el apacible.
Apacible es tranquilo.
Estoy convencido de el clima de un hogar lo va a dar la mujer.
El clima de una familia lo da la mujer.
A lo mejor vos conocés que la palabra hogar viene justamente eso, de cómo se calentaban del fuego, lo que aglutinaba la familia.
Pero es la mujer la que puede lograr esa tranquilidad dentro del ambiente familiar.
Ahora, si vos sos esposa, si vos sos mamá, si el Señor te dio la gracia de estar en una familia, sería muy bueno analizar cómo es el carácter en base a lo que se respira en el hogar.
Si hay tranquilidad, ese punto medio, no hay indiferencia, si hay eso que se respira y que hace que la gente quiera estar, no que se quiera ir.
Te estás vistiendo de la forma en que el Señor quiere que se vistan estas mujeres.
¿Yo no sé cómo fue tu familia, vos pudiste respirar esto en el ambiente familiar tuyo? ¿Lo pudiste respirar?
Hablábamos el otro día con una persona y ella nos comentaba, yo quería huir de mi casa, no quería ir a mi casa porque no podía respirar esto. Y fíjate el rol que tenés como mujer.
Y a lo mejor vos que el día de mañana vas a formar una familia, vas a formar un hogar, imaginate empezarlo a trabajar desde ahora. Si conoces a Cristo, imaginate si empezás a encarar tu carácter, no tanto por lo que el mundo valora, tu apariencia física, sino por eso que Dios ve el corazón afable y apacible.
Dale un clip por favor. Fíjate que dice algo más a las mujeres este pasaje, y habla básicamente de que se tiene que sujetar al marido.
Un término que estoy seguro que si hace un tiempo que venís a la iglesia lo has escuchado, un término que suena fuera de estos lugares, de este salón, muy fuerte para muchos.
¿Cómo es que la mujer se tiene que sujetar? ¿A qué se refiere?
Vos sabés que todo esto nosotros lo tenemos que entender desde el diseño de Dios, porque si no, si lo queremos analizar desde nuestra posición humana, nos vamos a equivocar.
Cuando Dios hace al hombre, lo primero que dice todo es bueno, pero no es bueno que el hombre esté solo.
No es que el hombre en sí necesitaba alguien que lo ayude, sino que el hombre, Dios los creó y a las mujeres con la idea de que nos tenemos que relacionar, no somos seres aislados, necesitamos relacionarnos y de ahí está esta creación de Dios que es el matrimonio, para que podamos justamente complementarnos y a partir de ahí generar nuestros hijos que también se puedan relacionar, porque necesitamos relacionarnos con otro. ¿Y vos decís, pero por qué? Porque Dios nos hizo de esta forma. Pero cuando Dios hizo al hombre y a la mujer, sin duda le dio roles distintos.
Cuando vos empezás a ver que Satanás interviene en la escena de la creación y tienta a la mujer para que coma de la fruta, para que desobedezca a Dios. La mujer incita a su marido para que lo haga.
Ambos caen en pecado.
Si hubiéramos sido cualquiera de nosotros los que hubiéramos pedido cuenta a ellos, ¿A quién hubiéramos ido primero?
A los que nosotros humanamente veíamos más responsables y diríamos, iríamos a la mujer, porque es ella la que incitó, fue ella la que primero cedió, fue ella la que lo invitó al hombre.
El hombre también se equivocó y pecó.
Pero sería un pensamiento humano lógico, pero no es el pensamiento de Dios, porque Dios estableció roles, y si Dios estableció roles, lo va a respetar.
Y los roles que hay dentro de la familia, por más que el pecado haya afectado a la familia, no cambia el criterio de la creación de Dios.
Entonces Dios va a pedir cuenta ¿A quién va a pedir cuenta?
Al responsable, al líder. ¿Quién en la cabeza? El hombre.
El hombre se quiso lavar las manos, esa es otra cosa. Como aún hoy muchas veces nosotros nos queremos lavar las manos, pero Dios no cambia su plan, por más que nosotros lo querramos cambiar.
Entonces va y le pide cuentas a Adán. Adán le echa la culpa a la mujer, pero Dios respeta su orden.
Por eso el hombre no es el autoritario, es el responsable de asumir la posición que Dios nos llama como hombres.
A ver, yo tengo que dar cuenta por mi familia, yo tengo que dar cuenta por mi esposa, y si Dios tiene que pedir cuentas para mi familia, ¿A quién va a ir? ¿Va a ir a mí?
¿Va a ir a mí?
Si Dios va a che, ¿Por qué no leen la Biblia en tu casa? ¿Vos crees que va a ir a la madre?
Va a ir a vos que sos el hombre.
Ahora, volviendo a la mujer como hombre, yo como hombre lo tengo que asumir al rol.
Pero es muy difícil asumir un liderazgo si no te reconoce, o no hay que remarla, diríamos casi que en dulce de leche o algo más espeso.
Es muy difícil asumir un liderazgo en la familia si la persona a la cual vos tenés al lado tuyo no te reconoce.
Y Dios lo sabe, por eso lo dice en Génesis, por eso lo va a repetir en las cartas y lo va a escribir el apóstol Pablo y lo vuelve a repetir. El apóstol Pedro, el Espíritu Santo insiste en este tema y le dice a la mujer que se espera que se sujete al hombre. ¿Qué significa eso? Un par de cosas. Reconoce tu rol, el rol de tu esposo.
Él es el responsable. Reconocelo como tal.
Y algunos tips que me parecen buenos. Respetalo, No le vivas recordando los errores.
Si lo ha reconocido, ¿Para qué repetirle? A ver, y aparte de esto, para los hombres, no te gusta que te digan cuando te equivocaste y vos ya lo reconociste y te lo vuelven a decir y en una discusión de acá dos meses te vuelven a decir lo mismo que ya te dijo hace un mes. ¿Para qué repetirlo?
A ver, está bueno que cuando una esposa ve que su esposo se está equivocando o está tomando una decisión que a lo mejor no es la que ella cree que es correcta, lo hablen, lo digan. Pero si tu esposo se equivocó y lo reconoció, ¿Para qué repetirlo y repetirlo y repetirlo?
Más que en la posición de compañera, nos ponemos más en la posición de nuestro enemigo, el diablo, que es el acusador de los hermanos.
Fíjate.
Otro tip que me parece importante. No lo compares.
Es horrible que te diga tu compañera de vida, tu esposa, fíjate lo que hace tal, fíjate cómo trabaja tal, fíjate tal, fíjate.
No está bueno compararlo.
No está bueno compararlo, sobre todo si lo querés comparar para manipularlo o para tratar de lograr un cambio en él. Fíjate. A lo mejor el último consejo no me parece bueno que la mujer sea agradecida por los esfuerzos, más que por los logros, por los esfuerzos que hace.
Porque muchas veces, y a lo mejor es lo que te pasa, lo que nos pasa, estamos en una sociedad que sin duda es injusta y muchas veces el esfuerzo de nuestro trabajo no se reditúa de la manera en que a lo mejor se tendría que hacer y nos está costando.
Y si encima cuando llegás a tu casa y vos sabés que trabajaste mucho y no llegaste a lo mejor a tener la expectativa del ingreso que querías, viene tu mujer y te al final con lo que vos traés no nos alcanza para nada.
Creo que no estás respetando su rol. Valorá su esfuerzo. Valorá su esfuerzo. Fíjate que son algunos consejos sencillos, pero hay un principio que es clave.
Hay que reconocer la posición que Dios le dio a tu esposo.
Y en eso el Señor no cambia. No cambia. Dale un clic, ¿No?
A lo mejor alguna mujer que está en este lugar se pregunta lo si vos conocieras a mi esposo, si vos conocieras la clase de hombre con la cual estoy casada, si vos supieras lo que es.
Ni siquiera cree en Dios, no le importa nada.
Fíjate lo que dice la palabra de Dios. Lo puse grande para que lo podamos leer entre todos. Entonces, cuando alguno de ellos se niega a obedecer la buena noticia, está hablando del esposo de esta mujer.
La vida recta de ustedes les hablará sin palabras y ellos serán ganados al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes.
Wow.
Entendé bien el pasaje.
No es que tu conducta va a cambiar a tu marido, no es eso.
Es que tu forma de vivir puede hacer que tu marido vea el evangelio de Cristo en tu vida.
Y tu marido al aceptar el evangelio, pueda cambiar.
No es que vos tenés el poder para cambiar, No tenemos el poder para cambiar a nadie.
El único que puede hacer la obra de transformación es Dios.
Cuando una persona recibe el evangelio por fe.
Ahora, esto es fe que vos como esposa tenés que poner en la palabra de Dios.
Y nos tiene que animar. Te tiene que animar a que si la situación tuya es difícil, si a lo mejor has pensado que a lo mejor la única salida es dejarlo, Dios te está diciendo otra cosa.
Dios te está diciendo otra cosa.
Que tu conducta muestre el evangelio de Cristo, que sea tu conducta la que haga ver que Cristo es poderoso para transformar vida.
Y dejale tu marido a Dios, sacátelo de encima en tu carga emocional y ponelo en las manos de Dios.
Dale un clip, por favor.
Cuando Pedro habla a los hombres, uno rápido podría bueno, por lo menos le dedico un solo versículo, le tendrá menos que decir.
Y yo creo que le da con todo a los hombres.
Y los hombres, viste que por ahí somos más concretos, necesitamos que nos lo digan las cosas más rápido.
Y si tenés ahí tu Biblia, me gustaría leer lo que Dios le dice a los hombres en esta noche.
Y de la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas.
Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento.
Esta versión ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la vida que Dios le ha dado.
Trátenla como es debido para que nada estorbe las oraciones de ustedes.
Si a lo mejor te quedaste con esta versión, podés llegar a tener algunas ideas equivocadas.
Te voy a invitar a que lo podamos leer en la reina valera. Fíjate lo que dice el versículo 7 vosotros maridos igualmente vivid con ella sabiamente, dando honor a la mujer como vaso más frágil y como coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
Cuando yo era chico, mi mamá tenía guardado en un modular en el living las copas.
No sé si eran de cristal, pero eran las copas especiales que le habían regalado en el casamiento.
Ella decía que eran de cristal, nosotros decíamos que eran de vidrio. Bueno, no sé, pero las copas estaban ahí. ¿Cuando la usábamos?
Nunca.
¿Nunca?
Nunca.
En la cocina teníamos en un placard los vasos que eran de vidrio.
Vos agarraba el vaso de vidrio, lo tirabas en el piso, ¿Qué pasaba? Se rompía. ¿Qué te decía tu mamá?
Nada.
Uy, se rompió el vaso.
Vos agarrabas una copa de cristal, inmaculada, santa, que estaba en el living, la tirabas al piso, ¿Qué pasaba?
Perdió un hijo.
Te matabas. Vos decís, ¿Cuál es la diferencia?
¿Cuál es la diferencia?¿Cuál era la diferencia?
Era la visión que ella tenía básicamente de los vasos como algo común y las copas que ella decía que eran de cristal. Nosotros después nos dimos cuenta que no era de cristal, pero bueno, no quedó ninguna, dicho sea de paso.
Pero era la visión que ella tenía de las copas.
De las copas.
Ahora, ¿Cuál era más fuerte, las copas o los vasos?
Lo mismo, lo tiraba al piso, se rompía Las dos.
Ahora, nosotros como chicos que entendíamos la visión de mi mamá, cómo habremos tratado los vasos normalmente, común, se te rompía, listo. Y las copas ni las tocábamos.
Y si mi mamá nos mandaba porque las teníamos que ir a buscar porque las quería lavar. Las lavaba ella, no nosotros.
Allá íbamos nosotros. Vos creías que lo apilábamos uno arriba del otro y traíamos todas las copas de a una, así y la tomábamos fuerte.
¿Para qué? Para que no se nos vaya a querer caer.
Porque mi mamá nos traspasó el valor que para ella tenía las copas de cristal.
Si a lo mejor cuando leíamos ahí la NTB, vos leíste que la mujer es más débil, nos está refiriendo a debilidad y el hombre es más fuerte emocionalmente, de carácter, no se refiere a eso, se refiere que cualquier persona y cuanto más tu compañera si se cae se puede romper.
Y qué bueno sería ver a nuestras esposas como la ve Dios.
De la misma forma que mi mamá miraba las copas y nos transmitió la visión a nosotros de mirar a las copas con ese valor que tenía para ella.
¿Vos creés que la mujer que tenés al lado, la cual vos tomaste como esposa, Dios no la permitió que estuviera ahí?
¿Y cómo pensás que la mira Dios a vos hombre, te digo ¿Cómo pensás que la mira Dios?
La mira con un valor especial.
¿Y cómo la tenemos que mirar nosotros?
De la misma forma.
Por eso traten a sus esposas como una copa frágil, de mucho valor.
Hay un par de cosas que me parece, bueno, podemos decir muchos no, pero de la misma forma que yo le prestaba atención cuando iba a mover las copas, nosotros como hombres tenemos que aprender a prestarle atención a nuestra esposa, tenemos que cuidar su corazón, tenemos que cuidarla físicamente a ella y tenemos que proveer para ella y para nuestra familia.
No tenemos que dañarla.
¿Cómo la podemos dañar?
Somos especialistas los esposos en dañar a nuestra esposa con palabras, con miradas, con frases, con engaños, con golpes.
Yo no la puedo tratar como a cualquier persona, mi esposa es un vaso frágil y yo tengo que cuidar su corazón.
Dale un clip, por favor.
¿Cómo lo hacemos? Nos dan dos consejos.
Una, tratala sabiamente.
Si hay algo que nos cuesta a los hombres es entender a las mujeres, ¿O no? Algunos serán un poco más especialistas, pero nos cuesta.
Y esto de entender a las mujeres nos lleva tiempo, y llevar tiempo es eso, llevar tiempo. Entre los hombres nos entendemos mucho más fácil, porque a lo mejor hasta nos miramos, nos decimos dos frases, ya sabemos lo que siente, lo que piensa, pero con nuestras esposas no es lo mismo, tenemos que dedicarle tiempo, tenemos que ser intencionales en escucharlas, en hablar, en tratar de escuchar el corazón, aquello que no dice con las palabras, porque muchas veces con las palabras dice otra cosa de lo que está diciendo el corazón, y eso nos cuesta tanto a los hombres.
Pero también dice otra cosa más, dándole honor, el valor especial.
Me encanta Cantar de los Cantares, un libro que creo que todos aquellos que quieren formar familia lo tenemos que leer, lo tenemos que estudiar, porque ella en un momento va a decir de él algo que es cómo se sentía.
En el banquete donde estábamos todos, ella dice su bandera sobre mí fue amor. ¿Sabés lo que significa?
Que cuando el pueblo, era necesario llamarlo de alguna forma para que todos se enteren, levantamos una bandera para ver.
Y ella dice lo cuando estábamos todos reunidos en un banquete en la iglesia o en donde fuera, en la casa de la mamá de él, por ejemplo, todos sabían, mi suegra, mi suegro, mis hijos, que él me ama, todos se daban cuenta. Y eso es tratar con honor a nuestra esposa.
¿Te preguntaste alguna vez, y a lo mejor esta es tu experiencia, que querés orar y no podés?
¿Que te cuesta la vida de oración a vos que a lo mejor estás casado, le has pedido a Dios cosas y sentís que Dios no te escucha?
¿Has querido orar y te quedaste dormido?
¿Sabe lo que dice aquel pasaje?
Que si no tratamos a nuestras esposas de esta forma, nuestras oraciones van a ser estorbadas como un caño de agua que se tapa y no sale.
Así son nuestras oraciones. Cuando estoy mal con mi esposa y puedo venir acá a cantar, quebrarme, recordar la Pascua, todo lo que vos quieras, puedo ser un capo conociendo de la Biblia, pero si no estoy bien con mi esposa, Dios no escucha nuestras oraciones, tienen estorbo.
Entonces ¿Qué hacemos?
¿Qué hacemos como hombres?
Vos sabés que yo rompí varias copas de mi mamá y te puedo asegurar que muchas veces rompí el corazón de
[00:40:00] Speaker A: ella
[00:40:02] Speaker B: por cosas que dije, por cosas que a lo mejor no hice y lo único que nos queda es confesar, porque hablamos de un Dios de gracia.
¿Y si mi comunicación con Dios está afectada, porque está afectada mi relación con ella?
Al primero que tengo que ir y perdóname, es aquel que considera muy valiosa a la persona que me dio.
Tengo que confesar a Dios, Yo lo hice muchas veces, Señor perdóname por lo que le dije.
A ver, esa oración te escucha hace desde esta pacañería para que empecemos a comunicarnos con Dios.
Y después me voy a tener que acercar a ella y decirle qué perdóname, perdóname, sin justificarme, sin decirle pero viste lo que vos me dijiste Pero vos no me reconoces como el líder de la familia. No, perdóname, perdóname.
Y vos esposa, perdonalo, perdonalo.
Porque de eso se trata las relaciones.
Viste que hablamos de la Pascua como el sacrificio de Cristo que nos libra de nuestro pecado y que nos perdona nuestros pecados.
¿Y decimos wow, pero qué te dice Dios cuando conocemos su gracia?
Si yo perdoné tanto, vos no sos capaz de perdonar.
Y necesitamos empezar a trabajar esto del perdón, animarnos a pedir perdón y animarnos a dar perdón.
Nos quedaría mucho para hablar de los hijos, de los abuelos.
Lindo rol el de los abuelos. No lo estamos disfrutando con Eva, pero cada uno de nosotros ocupa una posición en la familia y sabemos que mejor si sos papá, no te tenés que sacar con los chicos.
Pero son ellos los que nos sacan. Sí, pero Dios te dice que vos tenés que ser paciente, que no los provoques a ira, son ellos los que nos provocan. Dios te dice que mozos el encargado de velar por sus vidas, así que no lo provoques a ira.
Y si sos hijo, tenés que respetar a tus viejos, si vos los conocieras. Pero se trata de obedecer esto se trata de obedecer. Así se endereza la vida.
Cuando nos encontramos con la cruz, tenemos el poder para empezar a caminar de una forma distinta.
Y en esto de perdonar, a lo mejor vos vas a tener que perdonar a muchos que en tu familia te hicieron daño.
Qué difícil, ¿No?
Pero el Señor nos da la gracia para hacerlo.
Y esta noche sería muy bueno que pudiéramos llegar a recordar esto en una Pascua donde recordamos el perdón de Dios, que hemos sido libres de esto, del poder del pecado que nos ata, nos enreda y nos llevan a tener relaciones enfermas.
Decir quiero empezar a experimentar la gracia de Dios, estoy dispuesto a perdonar a papá y perdonar a mamá, y perdonar a lo mejor aquel tío que te vuelve a la memoria un hermano, una hermana, aquel que se quedó con parte de la herencia.
A perdonar.
Y si sos vos el que tenés que pedir perdón, sería muy bueno que en esta noche le digas a Dios que te ayude a hacerlo, a ir y a pedir perdón.
Porque la vida se trata de relaciones y la vida cristiana se refleja en las relaciones.
No existe la vida cristiana, solo somos iglesia, somos familias. Y acá hay muchas relaciones que tenemos que cuidar, pero también tenemos familias y construimos familias y las tenemos que cuidar. La gracia de Dios nos da el poder para llevar adelante relaciones sanas.
¿Te animás a enderezar las veredas en esto?
Si sos hombre, si sos el líder de tu familia y sentís que el Señor te está tengo que asumir ese rol, tengo que aprender a tratar a mi esposa como un vaso frágil.
Te voy a invitar a que te pongas de pie, parate, que te vea tu familia, que te vea tu esposa, que te vean tus hijos, que te vea tu vecino, que te vea tu amigo que querés asumir un compromiso con el Señor.
Y vamos a orar por ustedes para que Dios le dé la fortaleza de llevar adelante la gracia de Dios en su familia.
Padre, yo te quiero pedir por la vida de cada uno de estos hombres que hoy se paran delante tuyo, pero también delante de sus familias, aquellos que lo conocen con el deseo de ser líderes, que glorifiquen tu nombre en sus familias, que tu espíritu Señor les guíe y le pueda dar la sabiduría necesaria para saber tratar a sus esposas como lo que son, eso precioso que vos has puesto a su lado.
Ayudalos Señor a que si tienen que pedir perdón lo hagan y si tienen que dar perdón, que lo hagan.
Hoy Señor, queremos glorificar tu nombre a través de la vida de ellos.
En el nombre de Jesús te pido por ellos para que vos obres, quédate de pie y si sos sos mujer, sos esposa, estás en una familia y sentís que hay cosas que tenés que cambiar, que te tenés que empezar a vestir distinto, no para que te vean, sino para que te vea el Señor.
Si está dispuesta a lo mejor a sujetarte a ese hombre que el Señor puso a tu lado, también te voy a invitar a que te pongas de pie.
Y si te pones de pie y tu esposo está parado ahí, dale la mano, Abrázalo y también vamos a orar por vos para que Dios te dé coraje, el valor, la valentía de ser mujeres conforme al corazón de Dios y no conforme el corazón de este mundo.
Padre, gracias por la vida de cada mujer que hoy está en este lugar y que toma esta decisión de ajustarse Señor a tus planes.
Sabemos Señor que tu diseño no cambia a pesar de nuestros errores y sabemos que cuando nos ajustamos a lo que vos querés es de bendición para nosotros y para nuestra familia.
Ayuda a la señora, cada una de las chicas, a que pueda vestirse de esa mansedumbre que solamente el Señor Jesús puede producir por su Espíritu en nuestra vida.
Que reconozcan, Señor, a sus compañeros, que puedan constituir equipos que vos puedas utilizar para que tu nombre sea glorificado en esos matrimonios y en la vida de esos hijos.
Padre, gracias por este tiempo, gracias por la vida de estos que se han animado a pararse a tomar decisión y empezar a vivir enderezando sendas a través de la obra de Cristo.
Y te voy a invitar a que te pongas de pie, que todos nos pongamos de pie. A lo mejor sos hijo, a lo mejor sos bueno, hijo, seguro que sos, hijo, seguro que sos.
Necesitamos realmente la ayuda de Dios y vamos a orar por todos para que Dios nos ayude a que desde el rol que estás en la posición donde Dios te puso, que no es casualidad, vos puedas glorificar a Dios también en el medio de los tuyos. ¿Oramos?
Padre, gracias.
Gracias porque sabemos que no hay nada imposible para vos y que todo lo que sucede, Señor, vos lo manejas para el bien de lo que vos querés hacer.
Por eso te pido por la vida de cada una de estas personas, aquellos que son hijos y que a lo mejor están bajo la autoridad de sus padres, de sus abuelos, que vos les ayudes a mostrar la gracia tuya a través del amor, a través del perdón y a través del saber perdonar.
Padre, gracias por este tiempo, gracias por tu palabra y gracias por la obra de Cristo que lo podemos recordar y podemos aferrarnos a esta esperanza viva de que Cristo está vivo y viene a buscar a su iglesia. En el nombre de él.
Amén.
[00:50:35] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios.
Será hasta nuestro próximo encuentro.