Más allá de lo visible: el amor que cambió la historia

Más allá de lo visible: el amor que cambió la historia
Encuentro con Dios Podcast
Más allá de lo visible: el amor que cambió la historia

Apr 19 2026 | 00:41:44

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Episode 12 April 19, 2026 00:41:44

Show Notes

Hay eventos que marcan generaciones… y hay uno que partió la historia en dos: el sacrificio de Jesús.
Así como la misión Artemis 2 apunta a lo desconocido, este mensaje te lleva a explorar algo aún más profundo: el amor de Dios en todas sus dimensiones.

Desde Juan 3:16, descubrimos un amor sin límites: ancho para todos, largo por la eternidad, profundo hasta rescatarnos y alto para llevarnos a vida eterna.

La Cena del Señor deja de ser un simple ritual y se convierte en un encuentro real: memoria viva, pacto vigente y unidad como iglesia.

No se trata de pedir más cosas… se trata de encontrarte con Jesús de verdad.

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Episode Transcript

[00:00:01] Speaker A: Bienvenido a Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. Comenzamos. [00:00:22] Speaker B: Buenas tardes iglesia. Es un gusto poder compartir, disfrutar de este hermosísimo tiempo. Ponemos en orden todo por aquí. No sé si cuando eran chicos o más chicos ustedes hacían algunos dibujos en los cuadernos, alguna vez ustedes hicieron un cohete en una manualidad, en un cuaderno, en alguna actividad especial en donde teníamos la oportunidad de dirigir algo en la escuela. Bueno, más de una vez yo dibujé algún cohete, obviamente que salió bastante feo. Vos muy bien, después me va a hacer uno. Y en este tiempo yo me prendí en estos últimos días con una experiencia aeroespacial, no sé si han estado atentos ahora, hace poquito, en el mes de abril de el Artemis II y cuando pasaban los días y decí bueno, falta un minuto para que parta, faltan 30 segundos para que parta. No sé si el mundo estaba pendiente, pero mucha gente estaba pendiente de ese evento y a mí me llamaba la atención y la verdad que es un evento, no sé que, esto de viajar a la luna, esto de ir tan lejos, esto de llegar a un lugar tan tan solo en el medio del planeta, en el medio del universo, podríamos decir, este viaje tan único. Miren, el viaje del Artemis II tuvo una órbita en donde rodeó la Tierra, como que tomara fuerza, vieron cuando uno hace fuerza a través de un árbol y hace un giro en el árbol y toma fuerza en una plaza, Salió disparado, la Luna está a 385.000 kilómetros. Pasó, dio la vuelta a la luna, tomó no sé cuántas, diría miles de fotografías, llegó a 406 mil kilómetros de distancia, para luego pegar la vuelta durante cuatro días más. Es un punto muy conflictivo el volver, porque cuando vuelve a la Tierra va a entrar en la atmósfera y va a desarrollar 40.000 kilómetros por hora, 2.700 grados centígrados y es un punto muy, muy complejo el volver para cualquier nave espacial. Ahora, por cierto, yo quería presentarles a un amigo, se llama Víctor, Víctor Globen, le podemos decir Víctor nomás, que él vive una experiencia y este hombre, Víctor, es una persona que confía en Dios y puso de manifiesto dos cosas en este evento. En primer lugar, no puedo dejar de admirarme de la creación de Dios, estar tan solo allí en el punto del universo, observar la Tierra, dice, parece que la Tierra fuera una nave espacial para los humanos. Están todos viviendo allí juntitos. Y en segundo lugar, por si algún galán quiere tomar ejemplo de Don Víctor, le mandó saludo a la esposa y le te amo desde la Luna. ¿Está bien? No, o sea, uno le podría decir a la esposa o a la te amo hasta la luna. Bien, él tuvo la dicha de poder decir te amo desde la luna y se sacó la selfie con la luna atrás y la tierra a 406.000 kilómetros de distancia, batiendo un récord, haciendo un hito en la historia de la navegación espacial. Y saben, hay muchos puntos, muchos hitos, muchos momentos especiales en la historia. Un hito es un bojón, un acontecimiento único. Hasta también ponían hito se llama cuando divido un terreno de otro y pongo un mojón y hasta aquí es de una propiedad, hasta aquí es de otra propiedad. Es un acontecimiento que hay un antes y un después, algo que es importante. Y para la gente de la aeronavegación, esto era un hecho muy importante, porque están planificando el próximo Artemis III para el año que viene. Esto es un punto de quiebre. El ser humano, una persona con vida, una nave tripulada, pudo viajar hasta 400.000 kilómetros de distancia, darle una vuelta a la luna y volver con vida al planeta. Saben, hay muchos hitos en la historia, muchos puntos de inflexión, muchos puntos que fueron importantes en distintas épocas y con distintas culturas y con distintas personas, desde la invención del fuego, la rueda y así tenemos varios. Ahí tenemos una imprenta. La imprenta cambió la historia. No existían los libros, antes escribían todo en papiros, a mano. Llegó la imprenta y se pudieron hacer libros, impresiones. Pasaron unos años y comenzaron los trenes. Y sin duda que fue un hito en el desarrollo tecnológico y en el desarrollo industrial, lo que se llama la revolución industrial. Primero los que tenían motor a carbón, después lo que tenían motor a gasoil, a combustible, y bueno, etcétera, que fueron hasta los nuevos magnéticos. Ahora sigue el hombre buscando hitos, puntos importantes en su historia, y aparece Edison con la lamparita incandescente. Y luego, después De algunos años, 1897, llega acá Córdoba, a través de una central hidroeléctrica, que es la primera acá en Latinoamérica, cerca de Diquecito. Si alguien conoce Diquesito puede ir a visitar a la central Bamba, es de Peck y es un museo. Y aparece la iluminación de la Plaza San Martín por primera vez en Córdoba. Y así el ser humano desarrolla hitos, momentos importantes, tal vez momentos importantes para algún sector, para otro sector. Llegó la telefonía fija y podíamos llamar a nuestra abuela cuando éramos chiquitos, cuando nos pusieron el teléfono fijo. Tremendo el teléfono. Llamábamos, discábamos un número y del otro lado nos atendía la abuela, y nos hablaba la abuela del otro lado, y vos decías. Y miraba el cable por todos lados, y vos decías wow. Y después la comunicación pasó a ser algo tan natural que ese hito del desarrollo tecnológico pasó casi a nada. Entonces, hay muchos hitos que el hombre desarrolla y que parece que cambian la humanidad de una manera tremenda. Y sin embargo, a veces no son tan así. A lo mejor el mes que viene o el año que viene, aparece el Artemis III y llega el tripulante a 800.000 kilómetros, no, a 400. Y terminamos tal vez con otros aspectos. Pueden haber aspectos familiares, como hitos, momentos especiales en la historia de una familia, en la medicina, con personas. Este hombre que está allí es René Favaloro, que desarrolló el primer bypass coronario, una cirugía del corazón que salvó muchísimas personas. Y entonces podríamos decir que el hombre permanentemente se ha esforzado, sí, se ha esforzado, podríamos decir, para encontrar determinados hechos, obras históricas que uno pueda pasar a los tiempos, a la eternidad, podríamos decir. Me parece mucho. Yo quería detenerme un instante, quisiera que no me apuren al hablar, detenerme un instante en un hecho y en un hito histórico, que es el hecho sobre todas las obras de la humanidad. Un tiempo y un momento en la historia único, escuche bien, irrepetible, que nunca más volverá a ser. Un hecho histórico que cambió el destino y cambió la historia de la humanidad, que ha cambiado la vida de cientos de personas. Cuando yo era niño, como algunos chiquitines que están por acá, cuando yo era niño, les voy a contar la última a los chicos. Cuando era niño, yo iba a una escuelita. En esa escuelita nos juntábamos en un garage, tiene que haber sido grande, como tan solo una de estas filas que tenemos aquí. Y allí cantábamos unas canciones. Era en mi casa. Mi madre preparaba con mucha devoción. Los bancos en filas, ordenaditos, el garage limpio. Y cuando después de alabar al Señor, nos dividíamos en tres clases. En tres clases. En esas clases, una se quedaba en el garage. Eran los chicos más grandes, otra iba al comedor, living, no sé, en ese momento era la mesa de la silla donde comíamos todos los días. Y la tercera, porque ya no había donde meternos, íbamos a nuestra pieza. Y en una pieza como esta, en una pieza como esta, sentados, ya no teníamos sillas, nos sentábamos así, arriba de las camas, estaba el maestro que estaba al frente. Y ese maestro un día tomó la Biblia, leyó un texto, y después al mismo texto lo abrió en una cartulina gigante, una cartulina grande, y nos contó el hito, el hecho, la obra más grande de la historia, que es por la cual estamos hoy reunidos aquí. Y él tomó esa cartulina, y esa cartulina decí porque de tal manera amó Dios. Porque de tal manera amó Dios. Y yo quisiera que en estos tiempitos, en estos minutos, le demos una lectura y una pasadita a este texto, que es enorme, que en la improlijidad que uno puede tener, nos podemos olvidar de muchas cosas y podemos desarrollar cientas. Pero el texto comienza escrito por Juan, que era una persona que había visto a Jesús, y había estado tan cerca de Jesús, que no se había perdido casi ningún momento de la vida de Jesús. Y allí, estando tan cerca, tan cerca en la vida de Jesús, yo voy a contar cosas que son verdaderas, que son ciertísimas. Y él va a narrar en tan solo unos pocos renglones, la historia más grande del universo. Y dice ¿Por qué? Ofreciendo una mayor explicación. Cuando la Biblia dice ¿Por qué? Y va a explicar, es la Palabra de Dios la que va a explicar, no nosotros mismos, haya explicación suprema, mejor completa. Y va a porque de tal manera, amó, de tal manera, de esta manera, de una manera especial, amó el Señor de esta manera. ¿Qué quiere decir? Mayor intensidad. Ahora, yo quisiera allí que podamos detenernos un segundo, porque cuando hablamos de intensidad, intensidad podríamos decir que es una magnitud. ¿Cómo lo podríamos medir? Para los chicos que van a empezar el secundario, primero, segundo año, el secundario, van a ver las magnitudes este año, el tiempo que se mide en segundos, la velocidad que se mide en kilómetros por hora, la frecuencia que tiene que ver con las radios, y todo eso que se mide en hertz. ¿Es así? Y todos tienen magnitudes para poder medir. Ahora, si uno quiere medir cualquier objeto, estamos acostumbrados poder bueno, un dormitorio, el ancho, el largo y el alto. ¿Será así? Yo les invito un segundito que podamos ir a Efesios 3.18. Efesios capítulo 3. 18 y vamos a ser sorprendidos por algunas magnitudes que Dios pone aquí. Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones a fin de que arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura. Desde ya digo que ya me excede porque son cuatro y las magnitudes deberían ser tres. Largo, ancho y alto. Acá tenemos una más. ¿Cómo hacemos señor cuando hablamos de anchura? Cuando hablamos de anchura está ofreciendo la explicación aquí el apóstol Pablo en Timoteo capítulo 2. 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos. Imagínese aquí en este texto vamos a hacer una cosa, vamos a mantener en la memoria algunos textos y nos vamos a quedar fijos con uno solo principal a ver si nos sale a los grandes y después podemos hacer un reconto de los puntos importantes. Dice en primer lugar la anchura. El cual quiere que todos sean salvos. Aquí el texto está explicando que en este hito, en este momento, en este momento histórico, en esta obra del Señor Jesucristo que vamos a ver de tal manera con mayor intensidad, es una obra para todos, es una obra que alcanza a todos. No hay raza que quede afuera, no hay situación económica que quede afuera, es para todos. Jesucristo con sus manos abiertas allí en la cruz, con sus manos abiertas alcanza a todos. En segundo lugar, la longitud. Wow. Yo la longitud, la medía en metros, pero acá parece que No. Dice Jeremías 31.30 Disfrute hermano, tómese un segundo, no mire la hora, no piense, disfrute en este tiempo en que estamos aquí en la cena del Señor. Y dice Jeremías 31.3 con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia. Ese amor de tal manera que nos amó, incluye la eternidad desde el comienzo, desde los tiempos, desde que Dios es Dios hasta la eternidad. Cuando estemos con Él en su reinado, la eternidad podremos tomar magnitud, vaya la redundancia de lo que es la eternidad de los tiempos. Dentro de 100 años, dentro de mil, no dentro de 10 millones de años, no dentro de 100 millones de años. Wow. No nos entra aquí. Por eso que el Señor nos ilumine para poder comprender un poquito la intensidad del amor de Dios. En primer lugar, la anchura es algo que está alcanzado para todos. ¿En segundo lugar, qué dice Efesios? La longitud y se refiere al tiempo. Con amor eterno te he amado. En tercer lugar la profundidad. Bueno, aquí tenemos dos aspectos en la profundidad. En primer lugar dice que él me hizo sacar del pozo de la desesperación. El Señor no tiene inconvenientes con el orgullo y la humildad de extender su mano hasta donde nosotros estamos, hasta donde tantas veces le hemos fallado al Señor, hasta donde tantas veces le hemos negado una y otra vez y sacarnos de las veces que nos hemos equivocado, de las veces que hemos discutido por cosas innecesarias en la semana en casa. Y el Señor nos rescata y nos toma y nos levanta con amor eterno, pero no solamente con amor eterno, sino extendiéndonos la mano a donde estemos. No hay profundidad, no hay profundidad que el Señor no pueda alcanzar. Él estuvo en las profundidades. Él en su muerte estuvo en el Hades dando testimonio y volvió a la vida y resucitó y nos vamos avanzando en el texto. Y por último dice la altura hasta dónde nos eleva el amor del Señor. El texto decía la profundidad y la altura y la altura y de conocer el amor de Cristo que excede todo conocimiento. Dice Efesios 2 4 6 ahí tan cerquita en el texto que él nos dio vida y nos hizo sentar en lugares celestiales. A veces uso el término no será mucho, no será mucho. Y un amor de Cristo que en su anchura que alcanza a todos en su longitud en la eternidad de los tiempos hasta los tiempos en la profundidad rescatándonos y en la profundidad en la altura dándonos la bendición de poder estar con él en los cielos. Es que porque de tal manera ese tal manera. Se animan ahora los grandes a recordar los cuatro puntos de Pablo. En primer lugar era la anchura, después la longitud, después la profundidad, después la altura. Todo eso en una sola palabrita hermanos. De tal manera, Wow, amó mayor mandamiento que hemos hablado Dios un mayor ser al mundo para que todo el mundo crea que tú me enviaste. ¿Él habla en la oración de Jesús y se comunica con el Padre hablando y pide por nosotros para los que iban a ser salvos Y está hablando del mundo, pero qué mundo? Por eso le puse una figura arriba para que nos demos cuenta que ese mundo somos nosotros para que ese mundo eres tú, soy yo. Y dice el porque mayor explicación de tal manera, mayor intensidad, amó, mayor mandamiento, Dios mayor al mundo, mayor objetivo que ha dado. Guau. Mayordomo. ¿Alguien puede dar algo mejor? ¿Alguien tiene algo para dar algo mejor'? Levante la mano. ¿Alguien conoce algo mejor que Dios de su propio Hijo en la cruz del Calvario por ti y por mí? No. Mayor don, mayor regalo, mayor expresión a su hijo unigénito, mayor. Sacrificio. Queridos hermanos, si quieren ir 1ª Corintios, mientras vemos este texto, lo vamos a asociar allí con este momento en 1 Corintios capítulo 11, Primera Corintios capítulo 11. Mayor don que ha dado, mayor sacrificio a su hijo unigénito para que todo mayor alcance. Saben, cuando vemos la cruz de Cristo, Pablo va a escribir a los corintios, es para otro, para otro mensaje, pero yo quisiera por lo menos hacer un resumen de cuáles son cuatro puntos que no pueden faltar aquí en la cena del Señor respecto a este Juan 3.16 1ª Corintios capítulo 11, versículo 23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñ que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan. No se pierda una palabra de allí. Y habiendo dado gracias, lo partió y Tomad, comed, este es mi cuerpo que por vosotros es partido haced esto en memoria de mí. Saben, este hecho único, histórico, irrepetible, necesario, suficiente, tiene un mandamiento de lo que lo podamos recordar domingo tras domingo, dice que Jesucristo como mayor sacrificio murió en la cruz, resucitó al tercer día. Y Pablo nos enseña de esta instrucción de Jesucristo y en el primer lugar, lo que no puede faltar en esta reunión es el memorial. Recordar a Cristo y recordar ese hecho histórico uno y al Jesucristo, la vida en la cruz, por ti y por mí. Ahora, tal vez es el más conocido, el que más hablamos de esta reunión memorial, la memoria quiere decir volver a pasar por la mente. Me animo algo más, volver a pasar por el corazón. Ahora, querido hermano, debo decirme algo para mí mismo. Si en el día de hoy no paso mi corazón por el Calvario, esto no es la cena del Señor, esto es una liturgia religiosa. Vamos de nuevo. Si mi corazón no pasa por la cruz del Calvario en esta noche, esto es solamente una liturgia, es tomar un pedazo de pan, es compartir el vino, es otra cosa, pero no es la cena del Señor. Entonces Pablo está diciendo a los corintios que tenían muchos problemas, que no es el punto de este mensaje. Pero en primer lugar, pasamos por nuestro corazón el Calvario. Pasamos por nuestro corazón este hito histórico que transformó nuestras vidas, que nos salvó. Reconociendo a Jesucristo como único y suficiente Salvador. Reconociendo que Jesucristo dio su vida en la cruz del Calvario por ti y por mí, a su hijo unigénito. En segundo lugar, Vamos allí a primera Corintios que dice 25 Asimismo tomó también la copa después de haber cenado. Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Haced esto, haced esto todas las veces que la bebiereis en memoria de mí. Ahora, después del dos puntos del diciendo que dice Esta copa es el nuevo pacto. ¿Saben que tenemos que recordar este nuevo pacto? Que hoy es necesario que recordemos este. ¿Saben? Quisiera contarles un detalle. ¿Sabe quién pacta? ¿Quién pacta? Quiere. Dios pacta. ¿Sabe por qué? Porque si yo pactaría, ese pacto quedaría quebrantado. Habríamos fallado mil veces. Entonces Dios pacta. Cuando Dios pacta, yo le veo a Dios. Y yo veo el pan y veo el vino. Y veo el pacto que ha hecho con Dios. Y yo observo su magnificencia, su poder, su soberanía y una cosa más, su fidelidad. Y me veo a mí mismo, me examino a mí mismo en ese pacto. Las veces que le he fallado, las veces que no he estado a la altura, las veces que me he quedado a medio camino, las veces que las cosas no funcionaron porque he caído, he caído y he caído. Pero una vez más, cuando vengo a este pacto, renuevo el pacto. Porque me arrodillo y me inclino hasta Él pidiéndole perdón. Y el corazón contrito y humillado, Él no desprecia. Entonces, cuando venimos a la cena del Señor, en segundo lugar, venimos a reconocer el pacto, reconociéndole a Él como Señor y reconociendo mi debilidad y señor, aquí estoy, Señor, el orgullo debe quedar afuera. Me tengo que llenar de humildad porque me estoy presentando a Él. Él no falló en su pacto y yo sí fallé en su pacto. Y recuerdo el pacto que hizo con sangre, con la sangre de Cristo, que no fue con oro, con plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. Un pacto tremendo, Un pacto que recuerda el hecho histórico de que Jesús dio la vida por ti y por mí. Avanzo un segundito más rápido. Vamos al 26. Así pues, todas las veces que comierais este pan y bebieres esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga. Punto número tres. En primer lugar, ¿Se acuerdan? Hacemos memoria. En segundo lugar, ratificamos el pacto. En tercer lugar, anunciamos a Cristo y a Cristo resucitado. ¿Sabes que hoy venimos a contarte, hoy si nos visitas hoy, entraste, llegaste, te invitó un amigo, hace mucho que venís? Hoy venimos a anunciar que Cristo murió, que resucitó y es el Salvador de nuestra vida. Anunciamos, contamos simplemente con palabras lo que Él hizo en cada una de nuestras vidas. Y por cuarto lugar, Oh, hermano, hay un cuarto. Permítame tomarme un minuto más en esto. ¿Quieren leer el 11.27 allí? 1 Corintios 11.27 De manera que cualquiera que comiera este pan o bebiera esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo y coma así el pan y beba de la Copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para Sí. Vamos al 29. Fíjese los que les gusta la lengua castellana. Porque el que come y bebe indignamente, coma sin discernir el Cuerpo de Cristo. ¿Qué está haciendo allí? Una explicación. Sin discernir el Cuerpo de Cristo. ¿Sabe el cuerpo de Cristo? ¿Cuál cuerpo de Cristo? El cuerpo de Cristo, perdón, el que está clavado en la cruz. El que fue clavado en la cruz. Lo dice el pastor Gustavo, no la iglesia. El que no es capaz de discernir, el que no puede compartir con el hermano este momento. Pablo es muy duro con los corintios y le va a decir también, esto no es la cena. ¿Saben? Si yo vengo aquí a la cena y tengo alguna dificultad con mi hermano y estoy peleado con mi hermano y no puedo discernir, no puedo disfrutar con el cuerpo de Cristo. Permítame que sea duro también. Es una liturgia religiosa, porque no somos llamados a participar de la cena en casa, en la cocina, con un vaso de vino y un pedazo de pan, sino en la iglesia. Así que, querido hermano, hoy vamos a compartir el pan y vamos a compartir el vino. Y por lo menos, por lo menos tenemos cuatro motivos principales allí. En primer lugar, pasar por el Calvario, pasar por el Calvario. Cierre sus ojos, Pasó por el Calvario, lo motivo nuevamente, pase por el Calvario, ve a Cristo crucificado allí en la cruz diciendo consumado es hecho. Está entregando su vida por ti y por mí. Dele gracias por el nuevo pacto, porque es un pacto no que se quebrantó, que duró poco por mi culpa, sino porque tenemos un Dios fiel que mantiene el pacto y nosotros llegamos a su presencia quebrantados, pidiéndole perdón por nuestras faltas, por nuestros pecados. Cuánto cuesta a todos y a la sociedad llamarle pecado a lo que es pecado, a mí llamarle pecado. Compartimos porque anunciamos la muerte de Cristo. Sean uno para que el mundo crea. Y hoy venimos a la mesa del Señor a compartir el pan y el vino y disfrutar de la comunión de los santos porque Cristo murió por el cuerpo que somos todos. Compartimos con un espíritu de perdón, con un espíritu de gracia, livianos, con la mochila de amarguras, con broncas, las dejamos a los pies de Cristo y le pedimos perdón para que el Señor nos transforme día a día cuando estamos pasando por la cruz del Calvario. El texto termina, si quieren mirar aquí, una mayor condición. ¿Aquel que en él cree, saben? Es la condición, es la condición. Todos, no todos, solamente aquellos que creen. Aquellos que creen pueden disfrutar de un Cristo, un Cristo resucitado, un Cristo dentro de su vida. No se pierda, dice el texto de Juan capítulo 3, versículo 16. Wow. Qué resumen. En poquísimas palabras. Hay una condenación después del trono blanco. Allí está el juicio para aquellos que no han creído, no han creído en Cristo. Aquellos que han decidido segur con su orgullo dicié señor, yo no te necesito, Señor, yo sigo mi vida como yo quiero, no te necesito Y vamos terminando más tenga una mayor conquista. ¿Yo quisiera decirte en esta noche, quieres tal vez, cuántas veces hemos estado equivocados? Hemos querido ser, no sé, campeones alguna vez en un campeonato de fútbol. Hemos querido ser ricos, tener dinero, tener un auto deportivo. ¿Sabe? Ese es el problema del ser humano. Pide y pide mal. ¿Sabes? A veces venimos y le pedimos al Señor y en realidad no nos damos cuenta que estamos pidiendo migajas. Y venimos a sus pies porque pedimos por. Espero que no me malinterpreten, pedimos por trabajo, pedimos para que un hijo deje las drogas, Señor, pidamos por un encuentro con Jesús, con un encuentro con Jesús. Que su hijo deje la droga es una bendición, pero que tenga un encuentro con Jesús lo es todo. Será el hito, el momento histórico en su vida que cambiará su eternidad. Entonces, tal vez hemos venido en este momento, en esta situación, con peleas, con situaciones y veníamos pensando que eso es lo que necesitamos. ¿Sabes? Jesucristo nos ofrece algo más, nos cambia la perspectiva, nos saca, nos levanta y nos muestra otras cosas y nos dice que lo que necesitamos es una vida eterna, que es nuestra mayor esperanza. Entonces cuando venimos a Jesucristo y venimos con todas nuestras cargas, con todos nuestros problemas, nos damos cuenta que Él nos muestra y nos pone los ojos en la mirada del cielo y podremos tener problemas, sí que los tenemos. Saben que los que venimos acá a la iglesia tenemos problemas de tiroides, tenemos problemas en los órganos, tenemos problemas en el corazón, tenemos problemas en la vista, pero no tenemos problemas de vida eterna porque un día estaremos con el Señor. Entonces yo quisiera decirte cuál es el meollo de este mensaje y no dejártelo de decir. Sabes que a veces estamos confundidos con lo que pedimos, con lo que deseamos. Es como un niño cuando pide algo y no sabe lo que pide. Y no es que tome poco tu problema, podemos orar por él, podemos clamar al Señor para que derrame bendición, pero el Señor vino a darnos una vida abundante, una vida eterna, a cambiar nuestra eternidad. Y ese es el hecho histórico, único, necesario, irrepetible y suficiente del cual habla toda la Escritura. Vamos a cerrar los ojos allí, perdón por la demora, tal vez unos minutos. Habla con Dios allí donde estás, habla con Dios, dale gracias, pasa, pasa por allí por el Calvario como si estuvieras caminando y mira al Señor allí muriendo en la cruz por ti. Agradécele, póstrate delante de Él, Ratifique el pacto y señor, te he fallado, pero aquí estoy. Gracias porque tú no fallas. Hoy anunciamos en esta iglesia la muerte de Jesucristo. Y entre los hermanos damos testimonio y manifestamos de la comunión que tenemos en ti. [00:41:23] Speaker A: Estuvimos compartiendo Encuentro con Dios Podcast, un espacio para reflexionar, crecer en la fe y fortalecer tu relación con Dios. [00:41:31] Speaker B: Encuentro con Dios, Encuentro con tu. [00:41:43] Speaker A: Será hasta nuestro próximo encuentro.

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